El 11 de septiembre de 2001, diecinueve hombres de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones de pasajeros y mataron a 2.977 personas en Nueva York, en el Pentágono y en un campo de Pensilvania. Eso está probado desde varios lados a la vez: la reivindicación en vídeo de Osama bin Laden, los documentos internos de su organización y la declaración de su propio guardaespaldas, obtenida seis días después del atentado y sin coacción.

Lo que vino alrededor es otra historia. El mando de defensa aérea dio a la Comisión del 11-S una cronología de aquella mañana que sus propias grabaciones desmentían, veintiocho páginas sobre el papel de funcionarios saudíes estuvieron clasificadas catorce años y la guerra de Irak se vendió con una confesión arrancada bajo tortura. Del otro lado, las teorías que más circulan tampoco resisten los datos: ni hubo un misil en el Pentágono, ni se dinamitaron las torres, ni los secuestradores seguían vivos.

A lo largo del texto se distingue entre lo probado, lo probado que se ocultó, lo que sigue abierto y lo falso, y cada dato lleva enlazada su fuente original. Las tesis conspirativas se responden en los términos en que las plantean sus dos referencias más leídas en español: «11-S. Historia de una infamia», de Bruno Cardeñosa, y la lista de las «115 mentiras» de David Ray Griffin.

La mañana del 11 de septiembre

Hora de Nueva YorkQué ocurrió
8:46El vuelo 11 de American Airlines, de Boston a Los Ángeles con 92 personas a bordo, se estrella contra la Torre Norte del World Trade Center.
9:03El vuelo 175 de United Airlines, con 65 a bordo, impacta contra la Torre Sur.
9:37El vuelo 77 de American Airlines, con 64 a bordo, choca contra la fachada oeste del Pentágono. Dentro del edificio mueren otras 125 personas.
9:59Se derrumba la Torre Sur, 56 minutos después del impacto.
10:03El vuelo 93 de United Airlines, con 44 a bordo, se estrella en Shanksville (Pensilvania) mientras los pasajeros intentan recuperar la cabina.
10:28Se derrumba la Torre Norte, 102 minutos después del impacto.
17:20Colapsa el Edificio 7 del World Trade Center, que no había recibido el impacto de ningún avión.

Las cifras de a bordo incluyen a los secuestradores.

Fuentes: Comisión del 11-S, informe final, capítulo 1 (PDF) · NIST, preguntas frecuentes sobre la investigación del Edificio 7.

El único avión que no llegó a su objetivo

El vuelo 93 debía salir de Newark a las 8:00 y despegó a las 8:42 por la congestión del aeropuerto. Esos cuarenta y dos minutos cambiaron lo que ocurrió a bordo. Cuando los cuatro secuestradores tomaron la cabina, hacia las 9:28, los aviones de Nueva York ya se habían estrellado, y los pasajeros y tripulantes que llamaron por teléfono a sus familias se enteraron. Fueron los únicos de los cuatro vuelos que supieron que aquello no era un secuestro corriente.

Votaron qué hacer y, a las 9:57, empezaron el asalto a la cabina usando el carrito de la comida como ariete. La grabadora de voz registra los golpes en la puerta y los gritos, mientras el piloto secuestrador, Ziad Jarrah, balanceaba el avión y lo subía y bajaba para derribarlos. A las 10:03, con los pasajeros a punto de entrar, lo estrelló boca abajo contra un campo de Shanksville a más de 900 km/h. Murieron las 44 personas a bordo, los cuatro secuestradores incluidos.

La Comisión del 11-S concluyó que el objetivo era el Capitolio o la Casa Blanca; Khalid Sheikh Mohammed, el autor del plan, y su colaborador Ramzi Binalshibh señalaron después el Capitolio. El avión estaba a unos veinte minutos de vuelo de Washington.

La autorización del vicepresidente Dick Cheney para derribar aviones civiles se dio entre las 10:10 y las 10:15, cuando el vuelo 93 ya había caído, y el centro de defensa aérea del noreste no llegó a transmitirla a los cazas. Desde la base de Andrews despegaron a partir de las 10:38 dos F-16 sin misiles, que aún no habían llegado a la pista. Una de sus pilotos, la teniente Heather Penney, contó años después que la única forma que tenían de detener un avión era embestirlo.

Muro de los Nombres del memorial del vuelo 93
El Muro de los Nombres del memorial nacional del vuelo 93, en Shanksville, con los nombres de los cuarenta pasajeros y tripulantes. Foto: Andre Carrotflower, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Fuentes: Comisión del 11-S, capítulo 1 (PDF) · «United Airlines Flight 93», Wikipedia · la piloto Heather Penney, en PBS NewsHour · memorial nacional del vuelo 93, Servicio de Parques Nacionales.

Lo que se emitió aquel día

Quién era Osama bin Laden

Osama bin Laden nació en Riad en 1957. Era el decimoséptimo de los más de cincuenta hijos de Muhammad bin Laden, el constructor al que la monarquía saudí confiaba sus grandes obras, y murió el 2 de mayo de 2011 en Abbottabad (Pakistán).

El padre había llegado hacia 1930 desde el Hadramaut, en Yemen, sin saber leer ni escribir; firmaba con una cruz. Empezó como porteador en el puerto de Yeda y albañil para Aramco, la petrolera estadounidense del reino, y acabó construyendo la carretera de Yeda a Medina y las obras de los santos lugares de La Meca y Medina. Tuvo más de cincuenta hijos con veintidós esposas y murió en un accidente de avión en septiembre de 1967. La madre de Osama, Alia Ghanem, era siria, de la provincia de Latakia.

Osama bin Laden
Osama bin Laden, fotografiado por el periodista paquistaní Hamid Mir. Foto: Hamid Mir, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

Fuentes: «Mohammed bin Awad bin Laden», Wikipedia · biografía de Osama bin Laden, PBS Frontline · Comisión del 11-S, informe final (PDF).

La herencia de 300 millones que no existió

Durante años se repitió que bin Laden financiaba el terrorismo con una herencia de 300 millones de dólares. La Comisión del 11-S lo desmintió: desde hacia 1970 hasta 1993 o 1994 recibió de la fortuna familiar alrededor de un millón de dólares al año, y en 1994 el Gobierno saudí le obligó a vender su parte y congeló el dinero. Tampoco sus empresas en Sudán, donde vivió de 1992 a 1996 y construyó una carretera hasta Port Sudán, financiaron a Al Qaeda.

Antes del 11-S, Al Qaeda gastaba unos 30 millones de dólares al año, que según la Comisión salían casi por entero de donaciones. De ahí pagaba entre 10 y 20 millones anuales a los talibanes por el refugio en Afganistán.

Fuentes: monografía de la Comisión del 11-S sobre la financiación del terrorismo (PDF).

Por qué se volvió contra Estados Unidos

En agosto de 1990 Irak invadió Kuwait. Bin Laden propuso a la monarquía saudí reunir a los veteranos árabes de la guerra de Afganistán para defender el reino y recuperar Kuwait. La propuesta se rechazó y el rey pidió ayuda a Estados Unidos, que desplegó en la zona a más de medio millón de soldados. Esa presencia militar junto a los santos lugares del islam es el argumento central de las dos declaraciones de guerra de bin Laden, en 1996 y 1998, y vuelve a aparecer en el vídeo de 2004 en el que reivindica los atentados.

Fuentes: Comisión del 11-S, capítulo 2 (PDF) · «Fatwas of Osama bin Laden», Wikipedia · transcripción del vídeo de bin Laden de 2004, Al Jazeera.

De Irán a Afganistán: el terreno donde creció Al Qaeda

  • 1953. La CIA y el servicio secreto británico derrocan al primer ministro iraní Mohammad Mosaddeq, que había nacionalizado el petróleo, y afianzan en el poder al sah. La CIA lo reconoció en documentos publicados en 2013.
  • Febrero de 1979. La revolución islámica derriba al sah.
  • Noviembre de 1979. Empieza la crisis de los rehenes: 52 estadounidenses retenidos 444 días en la embajada de Teherán.
  • 25 de diciembre de 1979. La Unión Soviética invade Afganistán. Estados Unidos responde con la Operación Cyclone, el programa de la CIA para armar a la resistencia afgana.
  • 22 de septiembre de 1980. Irak invade Irán y empieza una guerra de ocho años.
  • 2 de febrero de 1983. Ronald Reagan recibe en el Despacho Oval a dirigentes muyahidines afganos.
  • 1988. Se estrena «Rambo III», en la que el protagonista lucha contra los soviéticos junto a los muyahidines. La película está dedicada «al valiente pueblo de Afganistán».
Reagan con dirigentes muyahidines
Ronald Reagan recibe a dirigentes muyahidines afganos en el Despacho Oval, el 2 de febrero de 1983. Foto: President (1981-1989 : Reagan). White House Photographic Office. 1981-1989. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Fuentes: la CIA reconoce su papel en el golpe de 1953, National Security Archive · «Iran hostage crisis», Wikipedia · «Operation Cyclone», Wikipedia · «Rambo III», Wikipedia.

¿Entrenó la CIA a bin Laden?

No hay constancia de ello, aunque es una de las ideas más repetidas sobre el 11-S. La Operación Cyclone movió más de 2.000 millones de dólares y es la operación encubierta más cara de la que hay registro, pero el dinero y las armas pasaban por el ISI, el servicio de inteligencia paquistaní, que decidía quién los recibía. Una parte desproporcionada fue para comandantes afganos como Gulbuddin Hekmatyar. En los archivos de la CIA no consta ningún contacto directo con bin Laden.

Lo que sí está documentado es que Estados Unidos y Arabia Saudí, que igualaba la aportación estadounidense dólar por dólar, alimentaron durante una década el ecosistema del que salió Al Qaeda: campos de entrenamiento en la frontera paquistaní, voluntarios llegados de todo el mundo islámico y armas en abundancia. El mito del agente de la CIA llegó a la prensa de referencia: ABC tituló en 2011 «Bin Laden, aquel agente de la CIA».

Fuentes: «Most expensive covert action», Guinness World Records · «Operation Cyclone», Wikipedia · «Allegations of CIA assistance to Osama bin Laden», Wikipedia.

El primer ataque contra las Torres, en 1993

El 26 de febrero de 1993, poco después del mediodía, estalló una furgoneta de alquiler cargada con unos 600 o 700 kilos de explosivo en el aparcamiento subterráneo de la Torre Norte. Murieron seis personas y más de mil resultaron heridas. La intención era que la Torre Norte cayera sobre la Sur. El autor principal, Ramzi Yousef, era sobrino de Khalid Sheikh Mohammed, el hombre que ocho años después diseñó el 11-S.

Fuentes: «World Trade Center Bombing 1993», FBI · «Ramzi Yousef», Wikipedia · Comisión del 11-S, informe final (PDF).

Los avisos

John O'Neill, el hombre que lo sabía

Desde 1997 dirigía la División de Seguridad Nacional del FBI en Nueva York. Había trabajado en los atentados contra las Torres Khobar en Arabia Saudí (1996), contra las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania (1998) y contra el destructor USS Cole en Yemen (2000), y llevaba años advirtiendo de la amenaza de Al Qaeda. Chocó con sus superiores y, en Yemen, con la embajadora Barbara Bodine. A finales de agosto de 2001 dejó el FBI, y el día 23 empezó a trabajar como jefe de seguridad del World Trade Center. Murió allí diecinueve días después.

PBS Frontline le dedicó en 2002 el documental «The Man Who Knew», que puede verse completo en su web, junto con una entrevista suya de 1997.

Nombre de John O'Neill en el memorial
El nombre de John P. O'Neill en el panel N-63 del Memorial del 11-S, en Manhattan. Foto: Nightscream. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Fuentes: «John P. O'Neill», Wikipedia · cronología de John O'Neill, PBS Frontline · «The Man Who Knew», PBS Frontline.

Lo que se sabía antes

Las agencias de inteligencia estadounidenses no compartían lo que sabían, y la Comisión del 11-S documentó lo que costó. En enero de 2000 la CIA supo que Khalid al-Mihdhar, uno de los futuros secuestradores del vuelo 77, tenía visado para Estados Unidos, y en marzo, que su compañero Nawaf al-Hazmi había volado a Los Ángeles el 15 de enero. Ninguno de los dos datos llegó al FBI, y no se incluyó a ninguno de ellos en la lista de vigilancia hasta el 24 de agosto de 2001.

El 10 de julio de 2001, un agente del FBI en Phoenix, Kenneth Williams, advirtió por escrito de la posibilidad de que bin Laden estuviera enviando a seguidores suyos a formarse en escuelas de aviación de Estados Unidos. El 6 de agosto, el presidente Bush recibió un informe diario de inteligencia titulado «Bin Laden decidido a atacar en EE. UU.». El 16 de agosto, los servicios de inmigración detuvieron en Minnesota a Zacarias Moussaoui, que tomaba clases de vuelo en un simulador de Boeing 747.

Informe diario al presidente del 6 de agosto de 2001
Primera página del informe diario al presidente del 6 de agosto de 2001, desclasificado en 2004. Foto: White House. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Fuentes: Comisión del 11-S, informe final, capítulos 6 y 8 (PDF) · «Phoenix Memo», Wikipedia · «Zacarias Moussaoui», Wikipedia.

Una ficción de seis meses antes

El 4 de marzo de 2001, la cadena Fox estrenó «Los pistoleros solitarios», un derivado de «Expediente X». En su primer episodio, un grupo descontrolado dentro del Gobierno estadounidense intenta estrellar por control remoto un avión de pasajeros contra el World Trade Center, dejar que se lo atribuyan grupos terroristas antiamericanos y justificar así una guerra lucrativa. Los protagonistas lo evitan en el último momento. El episodio no prueba nada sobre la autoría del 11-S; muestra que la idea de lanzar un avión contra las Torres, y la de convertirlo en pretexto, se había emitido en horario de máxima audiencia seis meses antes.

Fuentes: «The Lone Gunmen», Wikipedia.

Los diecinueve

Quince de los diecinueve secuestradores eran saudíes. Dos eran de Emiratos Árabes Unidos; uno, egipcio, Mohamed Atta, el jefe operativo, y otro, libanés, Ziad Jarrah, el piloto del vuelo 93. No había ningún iraquí, ni afgano, ni sirio.

El plan era de Khalid Sheikh Mohammed, paquistaní, que se lo presentó a bin Laden a mediados de 1996 en Tora Bora. La idea de usar aviones venía de la Operación Bojinka, un complot para volar aviones de pasajeros sobre el Pacífico desarticulado en Manila en 1995. Khalid Sheikh Mohammed fue capturado el 1 de marzo de 2003 en Rawalpindi (Pakistán) y sigue en Guantánamo.

En septiembre de 2022, As-Sahab, la productora de propaganda de Al Qaeda, publicó un libro de casi 250 páginas atribuido a Abu Muhammad al-Masri, número dos de la organización, al que la prensa dio por muerto a tiros en Teherán en agosto de 2020. Cuenta que preparaban un golpe contra Estados Unidos desde que se instalaron en Afganistán en 1996, para arrastrarlo a una guerra de desgaste, y que la idea de estrellar un avión cargado de combustible contra un edificio simbólico la propuso un piloto egipcio. Es propaganda de parte, pero coincide en lo esencial con lo que estableció la Comisión.

Los pilotos se formaron en escuelas civiles: Atta y Marwan al-Shehhi en Huffman Aviation, en Venice (Florida); Jarrah, en otra escuela de la misma ciudad, y Hani Hanjour, en Arizona y, ya en 2001, en Teterboro (Nueva Jersey). La escuela de Minnesota que aparece en muchos relatos es la de Zacarias Moussaoui, que no fue uno de los diecinueve.

Atta y al-Omari en el aeropuerto de Portland
Mohamed Atta y Abdulaziz al-Omari pasan el control de seguridad del aeropuerto de Portland (Maine) la mañana del 11 de septiembre. La imagen se presentó como prueba en el juicio a Zacarias Moussaoui. Foto: security camera. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

La Comisión concluyó que hasta quince de los diecinueve podrían haber sido interceptados en la frontera. Algunos llevaban en el pasaporte sellos de entrada y salida falsos, probablemente insertados por Al Qaeda. Trece presentaron pasaportes con menos de tres semanas de antigüedad al pedir el visado, dos mintieron en la solicitud de una forma que podía detectarse, y las diecinueve solicitudes que se conservan, de las veintitrés que presentaron, estaban incompletas.

Fuentes: «Hijackers in the September 11 attacks», Wikipedia · Comisión del 11-S, informe final (PDF) · «9/11 and Terrorist Travel», monografía de la Comisión (PDF) · el libro de Al Qaeda, Asharq Al-Awsat · «Abu Muhammad al-Masri», Wikipedia.

Las apuestas en bolsa y el seguro de las Torres

Las opciones de venta

Es el único argumento clásico de las teorías conspirativas que la explicación oficial no cierra del todo. El 6 y el 7 de septiembre de 2001 se compraron 4.744 opciones de venta sobre United Airlines, que ganan dinero si la acción cae, frente a 396 de compra. El día 10 se compraron 4.516 opciones de venta sobre American Airlines frente a 748 de compra. La cifra de «285 veces el volumen habitual», muy repetida, no tiene detrás ninguna fuente primaria.

La Comisión atribuyó esas operaciones a causas inocentes. El 95 % de las opciones de venta de United del día 6 las compró un único inversor institucional estadounidense sin ninguna relación con Al Qaeda, y buena parte de las de American respondía a un boletín de inversión californiano enviado el domingo 9 de septiembre. La SEC y el FBI identificaron a esos compradores, aunque sus nombres no se han hecho públicos.

En contra hay dos estudios académicos. Allen Poteshman, de la Universidad de Illinois, publicó en 2006 en el «Journal of Business» que la compra de opciones de venta sobre aerolíneas en los días previos fue anormalmente alta y compatible con operadores que sabían lo que iba a pasar. Un equipo del Swiss Finance Institute identificó trece operaciones anómalas en torno al 11-S sobre American, United, Boeing, Delta, KLM y varios bancos. Los autores de esas operaciones no se han identificado públicamente.

Fuentes: «Were Stocks of Airlines Suspiciously Shorted Just Before 9/11?», Snopes · monografía de la Comisión sobre la financiación del terrorismo (PDF) · Allen Poteshman, Journal of Business, 2006 · Chesney, Crameri y Mancini, «Detecting Informed Trading Activities in the Options Markets».

El seguro de Silverstein

Circula que Larry Silverstein, que arrendó las Torres Gemelas, contrató un seguro contra atentados semanas antes del 11-S. Firmó el arrendamiento el 24 de julio de 2001, pero antes del 11-S la inmensa mayoría de las pólizas comerciales ya cubrían el terrorismo sin cláusula especial. Lo que exigían los bancos que financiaban la operación era una cuantía mínima de cobertura.

Fuentes: «Larry Silverstein», Wikipedia · «Did a WTC Leaseholder Buy Terrorism Insurance Just Before 9/11?», Snopes, que cita al Insurance Information Institute.

Los muertos, y quién pagó

Murieron 2.977 personas, además de los 19 secuestradores: 2.753 en Nueva York, 184 en el Pentágono y 40 en Shanksville. Entre ellas había 343 bomberos de Nueva York, 37 agentes de la policía de la Autoridad Portuaria y 23 del Departamento de Policía de la ciudad.

Veinticinco años después, la identificación no ha terminado. El 24 de agosto de 2026, la oficina forense de Nueva York anunció la víctima número 1.654 identificada entre los muertos del World Trade Center, lograda con una nueva técnica de análisis. Siguen sin identificar 1.099, el 40 %.

Rescate nocturno en la Zona Cero
Trabajos de rescate de noche en la Zona Cero, el 19 de septiembre de 2001. Foto: Andrea Booher. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Fuentes: «September 11 Fast Facts», CNN · «Casualties of the September 11 attacks», Wikipedia · anuncio de la alcaldía y la oficina forense de Nueva York, 24 de agosto de 2026.

Quién pagó

Las pérdidas aseguradas sumaron unos 32.500 millones de dólares de 2001, unos 40.000 millones de 2010. Hasta el huracán Katrina, en 2005, fue la catástrofe más cara de la historia del seguro.

El Congreso creó un fondo público de compensación que recibió 7.403 reclamaciones y pagó 7.049 millones de dólares a 5.560 beneficiarios: 2.880 por fallecimiento y 2.680 heridos. La indemnización media por fallecimiento superó los dos millones de dólares. Para cobrar había que renunciar a demandar, y aceptó el 97 % de las familias de los fallecidos. Solo 94 prefirieron ir a los tribunales.

En 2011, la ley Zadroga reabrió el fondo para quienes enfermaron por el polvo de la Zona Cero. Desde entonces ha pagado más de 16.800 millones de dólares a más de 71.000 personas. Solo en 2025 repartió cerca de 2.000 millones, y las reclamaciones nuevas pasaron de unas 700 a unas 900 al mes. En 2019 el plazo para reclamar se amplió hasta octubre de 2090.

Los seguros de vida también pagaron, aunque en muchos casos no había cuerpo. El 24 de septiembre de 2001, el regulador de seguros del estado de Nueva York obligó a las aseguradoras a aceptar una declaración jurada en lugar del certificado de defunción, y en agosto de 2002 ya se habían emitido 1.361 certificados de personas cuyos restos no se habían encontrado.

Larry Silverstein reclamó a sus aseguradoras unos 7.100 millones de dólares, el doble de la póliza, alegando que los dos aviones eran dos siniestros distintos. Dos jurados le dieron la razón a medias: en abril de 2004, uno aplicó «un siniestro» a diez aseguradoras, y en diciembre, otro aplicó «dos siniestros» a nueve. En mayo de 2007 cerró un acuerdo por 2.000 millones, que con lo ya pagado sumaron 4.550 millones.

Fuentes: «9/11: The Tenth Anniversary», Insurance Information Institute · informe final del fondo de compensación (PDF) · Kenneth Feinberg, en ABC News · informe anual del fondo de compensación de 2025 · circular del regulador de seguros de Nueva York, 24 de septiembre de 2001 · «Deaths in World Trade Center Terrorist Attacks», CDC · «Larry Silverstein», Wikipedia · el acuerdo de 2007, NBC News.

La bañera

El World Trade Center se levantó junto al río Hudson. Para excavar los sótanos, entre 1967 y 1968 se construyó un muro pantalla de hormigón hasta la roca, a unos 21 metros de profundidad y con unos 1.070 metros de perímetro, que contenía el agua subterránea. En Nueva York lo llaman «la bañera».

Ese muro no se sostenía solo: los forjados de los sótanos lo apuntalaban por dentro. Cuando cayeron las torres y se hundieron esos forjados, quedó el agua empujando por un lado y nada sujetándolo por el otro. Según Peter Rinaldi, ingeniero de la Autoridad Portuaria, el muro empezó a moverse y a fallar, y llegó a desplazarse unos treinta centímetros antes de que se instalaran anclajes provisionales. No se dio por estable hasta febrero de 2002. Si hubiera cedido, el agua habría inundado el recinto, la estación y los túneles del tren PATH y, desde ellos, el metro por debajo de la calle 14.

El muro de la bañera en el Museo del 11-S
Un tramo del muro pantalla original de «la bañera», conservado en el Museo Nacional del 11-S. Foto: Beyond My Ken, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

En julio de 2006 se desarticuló un complot para volar los túneles del PATH bajo el Hudson con la idea de inundar el bajo Manhattan. Los expertos lo consideraron inviable, porque el distrito financiero está por encima del nivel del agua, y la trama no había pasado de la planificación: no tenía explosivos y sus miembros nunca se habían reunido, se comunicaban por internet.

Fuentes: «9/11 nearly caused an infrastructure disaster», NY1 · el muro pantalla, Museo Nacional del 11-S · «The Bathtub», Wikipedia · «US: New York bomb plot foiled», Al Jazeera · «Hudson River bomb plot», Wikipedia.

Los que siguen muriendo

Más de 91.000 personas participaron en el rescate, la recuperación y la limpieza de la Zona Cero, respirando un polvo con amianto, fibra de vidrio, metales y restos de hormigón muy alcalinos. Sus enfermedades no tenían cobertura específica hasta que la ley Zadroga, firmada el 2 de enero de 2011, creó el programa de salud del World Trade Center y reabrió el fondo de compensación. En 2015 el programa se amplió hasta 2090.

El Cuerpo de Bomberos de Nueva York añadió en septiembre de 2026 otros 36 nombres a su muro de fallecidos por enfermedades relacionadas con el 11-S, que ya recoge 438: más que los 343 bomberos que murieron aquel día.

Fuentes: trabajadores de rescate y recuperación, Departamento de Salud de Nueva York · composición del polvo del World Trade Center, USGS · leyes del programa de salud del World Trade Center, CDC · «FDNY adds 36 names to 9/11 Memorial Wall», Brooklyn Paper.

Las teorías, una por una

Las teorías conspirativas sobre el 11-S mezclan dos acusaciones distintas: que el Gobierno estadounidense organizó los atentados y que los vio venir y los dejó ocurrir. Para la primera no ha aparecido ninguna prueba documental en veinticinco años. La segunda tiene hechos debajo: los avisos que se ignoraron y que se han contado más arriba.

Las torres no se demolieron

Una demolición controlada derriba un edificio desde abajo. Según el NIST, el organismo federal que investigó los derrumbes, el colapso de las dos torres empezó en los pisos del impacto y del fuego. Los aviones entraron a unos 710 y 870 km/h, destrozaron columnas y arrancaron el aislamiento ignífugo que protegía el acero, y los incendios hicieron el resto: por encima de los 600 °C el acero pierde una parte importante de su resistencia. Los sismógrafos no registraron ninguna señal anterior al inicio de los derrumbes.

Uno de los puntos de la lista de Griffin sostiene que nunca antes un edificio de estructura de acero se había hundido por un incendio. Es cierto para los años anteriores a 2001, como también lo es que ninguno había recibido antes el impacto de un avión de pasajeros a esa velocidad.

Restos de la Torre Sur
Lo que quedaba en pie de la Torre Sur el 14 de septiembre de 2001. Foto: Journalist 1st Class Preston Keres. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Fuentes: NIST, preguntas frecuentes sobre la investigación de las Torres · NIST, informe NCSTAR 1 (PDF) · «9/11 Myths Debunked», Popular Mechanics.

El Edificio 7

Es el caso que más dudas razonables genera, por cuatro hechos ciertos: no lo alcanzó ningún avión, cayó de forma casi simétrica, su propietario dijo «pull it» en un documental y el NIST reconoció que durante unos 2,25 segundos cayó en caída libre.

La explicación del NIST es que el edificio ardió casi siete horas sin que nadie pudiera apagarlo, porque la conducción general de agua estaba rota. El calor dilató las vigas y una del piso 13 se desprendió de la columna 79, que cedió y arrastró el interior del edificio antes de que cayera la fachada; ese vaciado previo explica los 2,25 segundos. La frase de Larry Silverstein es del documental «America Rebuilds», de PBS, emitido en septiembre de 2002, y él mismo aclaró después que se refería a retirar a los bomberos.

En el Edificio 7 tenían oficinas la SEC, el organismo que vigila los mercados, el Servicio Secreto y la CIA. Con él se destruyeron expedientes de la SEC: ABC habló en 2001 de varios cientos de casos, y otras informaciones posteriores, de entre 3.000 y 4.000. Que se perdiera documentación es un hecho; que el edificio cayera para destruirla no tiene respaldo en ninguna prueba.

El Edificio 7 en llamas
El Edificio 7 del World Trade Center en llamas tras el derrumbe de las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001. Foto: Anonymous. Courtesy of the Prints and Photographs Division. Library of Congress. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Fuentes: NIST, preguntas frecuentes sobre el Edificio 7 · NIST, informe NCSTAR 1A (PDF) · ABC News, octubre de 2001 · CBC News, 2011 · «World Trade Center controlled demolition conspiracy theories», Wikipedia.

Tampoco hubo bombas atómicas

La tesis la han difundido William Tahil, en su libro «Ground Zero» (2006), y Dimitri Khalezov, en «The Third Truth» (2010). Se apoya en un dato real: en la Zona Cero se detectó tritio, un isótopo radiactivo del hidrógeno.

Lo que se midió fueron 0,164 nanocurios por litro en una muestra de alcantarilla del 13 de septiembre, y 3,53 y 2,83 en el sótano del Edificio 6 el día 21. El estudio, del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, concluyó que eran niveles «muy por debajo» de los que preocupan para la salud. El origen es conocido: los dos Boeing 767 llevaban en total 34 curios de tritio en los carteles luminosos de salida de emergencia, y entre los escombros había armas con miras de tritio.

Fuentes: «Study of Traces of Tritium at the World Trade Center», Lawrence Livermore (PDF) · ficha del estudio, Departamento de Energía.

En el Pentágono se estrelló el vuelo 77

Es el núcleo de dos capítulos del libro de Cardeñosa y del de Thierry Meyssan, «L'Effroyable Imposture», de 2002. Su argumento más sólido es cierto: la parte de la fachada que recibió el impacto no se derrumbó enseguida, sino a las 9:57, unos diecinueve minutos después. Tiene explicación en el informe de ingeniería de la Sociedad Estadounidense de Ingenieros Civiles (ASCE): aquella sección del edificio acababa de renovarse con refuerzos de acero por dentro de la fachada y ventanas resistentes a explosiones, y aguantó lo suficiente para que salieran quienes estaban dentro.

El agujero de «cinco metros» que repiten los documentales conspirativos no es el del impacto. Según el mismo informe, la fachada sufrió daños graves a lo largo de unos 37 metros.

Tampoco es cierto que no hubiera restos humanos. De las 184 personas que murieron, los 59 ocupantes del avión y las 125 del edificio, se identificó a 179; de cinco nunca aparecieron restos. Los de los cinco secuestradores se separaron por exclusión. El vuelo 77 despegó del aeropuerto de Dulles con 64 personas a bordo y no aterrizó en ningún otro sitio.

No existe la fotografía de un avión reconocible en el césped, porque un Boeing 757 que choca contra una fachada de hormigón armado a unos 850 km/h no queda entero. Quedaron fragmentos, y están fotografiados: una plancha del fuselaje con los colores de American Airlines en el césped, minutos después del impacto, o el orificio que los restos abrieron en el muro del anillo C, el tercero desde fuera.

Fragmento del fuselaje del vuelo 77
Un fragmento del fuselaje del vuelo 77, con los colores de American Airlines, en el césped del Pentágono. Foto: U.S. Navy Photo by Journalist 1st Class Mark D. Faram. Dominio público, vía Wikimedia Commons.
El orificio del anillo C
El orificio en el muro del anillo C del Pentágono. Popular Mechanics lo atribuye al tren de aterrizaje del vuelo 77. Foto: Department of Defense photo. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Entre los restos se fotografió también un disco del rotor de un motor, de entre 63 y 76 centímetros. Encaja con el Rolls-Royce RB211-535 del Boeing 757 y es demasiado grande para un misil de crucero Tomahawk o para el motor de un dron Global Hawk, los dos aparatos que proponen las tesis alternativas.

El vídeo del impacto existe y es oficial. El Departamento de Defensa lo tuvo guardado casi cinco años y solo lo publicó el 16 de mayo de 2006, después de que la organización Judicial Watch lo pidiera por la ley de transparencia y lo llevara a los tribunales. Se ve el morro del avión una fracción de segundo antes de la explosión.

La frase de Donald Rumsfeld que se cita como confesión es de una entrevista con la revista Parade en octubre de 2001, en la que se refirió al avión estrellado como «el misil».

Fuentes: informe de la ASCE sobre el comportamiento del edificio (PDF) · «American Airlines Flight 77», Wikipedia · las víctimas identificadas, DVIDS · los restos de los secuestradores, CBS News · el disco del motor, Aerospaceweb · «9/11 Myths Debunked», Popular Mechanics · la publicación del vídeo, NBC News · la entrevista de Rumsfeld con Parade.

De dónde salió el misil: la Red Voltaire

La Red Voltaire la fundó Thierry Meyssan en marzo de 1994, en el Parlamento Europeo, como asociación en defensa de la libertad de expresión y el laicismo. En marzo de 2002 Meyssan publicó «L'Effroyable Imposture», traducido a 28 idiomas, que sostenía que ningún avión se había estrellado contra el Pentágono. El 8 de abril de ese año presentó su tesis en el Centro Zayed de Abu Dabi, dependiente de la Liga Árabe, que tradujo el libro al árabe y envió 5.000 ejemplares a periodistas y dirigentes de opinión. Ese mismo año, los periodistas franceses Guillaume Dasquié y Jean Guisnel lo rebatieron en «L'Effroyable Mensonge». Meyssan se instaló en Líbano en 2008 y en Damasco en 2012, y la revista Le Point lo describió en 2013 como asesor particular de Bachar el Asad.

Las dos referencias conspirativas que se responden en este artículo salen de esa misma raíz. La lista de las «115 mentiras» de Griffin la publicó la Red Voltaire, en francés el 3 de octubre de 2006 y en español el 4 de noviembre. Y Bruno Cardeñosa entrevistó a Meyssan y lo cita en su libro, por su nombre, como fuente de que Mohamed Atta seguía vivo. Por eso no pueden presentarse como dos investigaciones independientes que se confirman entre sí.

Fuentes: «Réseau Voltaire», Wikipedia en francés · «L'Effroyable Imposture», Wikipedia en francés · «Thierry Meyssan», Wikipedia en francés · el Centro Zayed y Meyssan, Conspiracy Watch · la refutación de Dasquié y Guisnel, Conspiracy Watch · «115 mentiras sobre los atentados del 11 septiembre», Red Voltaire.

Los pilotos, el control remoto y Raytheon

Los secuestradores no tenían que aterrizar, que es lo difícil, sino dirigir el avión contra un blanco fijo, en un día despejado y sin oposición. Hani Hanjour, el piloto del vuelo 77, tenía licencia de piloto comercial expedida por la Administración Federal de Aviación en abril de 1999. Su maniobra final fue un giro descendente de 330 grados, y el vuelo 93 acabó boca abajo mientras Jarrah forcejeaba con los pasajeros.

Frente a la tesis del control remoto están las llamadas de tripulantes y pasajeros que describieron a los secuestradores dentro de los aviones, y la grabadora de voz del vuelo 93.

Cardeñosa dedica un capítulo a un hecho real: entre los muertos había empleados de Raytheon, contratista de defensa. Fueron cuatro, tres en el vuelo 11 y uno en el 77. La explicación es geográfica. Raytheon tenía entonces su sede en Lexington (Massachusetts), a las afueras de Boston, y una de sus grandes divisiones, la de sistemas espaciales y aerotransportados, en El Segundo, junto al aeropuerto de Los Ángeles. Boston-Los Ángeles era la ruta del vuelo 11.

Fuentes: «9/11 and Terrorist Travel», monografía de la Comisión (PDF) · Comisión del 11-S, capítulo 1 (PDF) · Raytheon recuerda a sus cuatro empleados, Noozhawk · «Raytheon», Wikipedia.

Por qué no llegaron los cazas

Aquel día, el mando de defensa aérea norteamericano (NORAD) tenía en los 48 estados continentales siete bases de alerta, con dos cazas cada una: catorce aviones. Los secuestradores apagaron el transpondedor de tres de los cuatro aviones, y en el cuarto, el vuelo 175, cambiaron su código. El centro de defensa aérea del noreste supo a las 9:34 que se había perdido el rastro del vuelo 77, casi cuatro minutos antes de que se estrellara, y del vuelo 93 se enteró a las 10:07, cuando ya había caído.

El argumento que se opone es el del golfista Payne Stewart: en octubre de 1999 su avión privado perdió la presurización y siguió volando con todos a bordo inconscientes, y según la versión conspirativa lo interceptaron en minutos. No fue así. El primer caza que lo alcanzó fue un F-16 de pruebas de la base de Eglin, desviado a petición del control aéreo de Jacksonville, y llegó hasta él unos 85 minutos después del último contacto por radio.

Lo que sí ocurrió es que el NORAD y la Administración Federal de Aviación dieron a la Comisión del 11-S una cronología de aquella mañana que no se sostenía. La Comisión obtuvo por citación las grabaciones y los correos del centro de defensa aérea del noreste, que la contradecían, y remitió el asunto a los inspectores generales de Defensa y de Transporte. El inspector general de Defensa concluyó que no había pruebas de que se hubiera mentido a sabiendas. John Farmer, uno de los abogados de la Comisión, lo contó en 2009 en el libro «The Ground Truth».

Fuentes: Comisión del 11-S, capítulo 1 (PDF) · informe de la NTSB sobre el accidente de Payne Stewart (PDF) · «1999 South Dakota Learjet crash», Wikipedia · la Comisión y las grabaciones del NORAD, NBC News · «John Farmer Jr.», Wikipedia.

Los simulacros de aquella mañana

Es uno de los puntos de Griffin, y es cierto: aquel día el NORAD tenía programado su ejercicio anual Vigilant Guardian, y otro, Northern Vigilance, había desplazado cazas hacia Alaska y el norte de Canadá. En las grabaciones, cuando llega el aviso del primer secuestro, un operador del centro de defensa aérea del noreste pregunta si aquello es real o forma parte del ejercicio.

Fuentes: Comisión del 11-S, capítulo 1 (PDF) · «United States government operations and exercises on September 11, 2001», Wikipedia.

¿Fue el Mossad?

El bulo de los «4.000 judíos que no fueron a trabajar» nació deformando otra cifra. El 12 de septiembre de 2001, el Jerusalem Post publicó que el Ministerio de Exteriores israelí había recibido los nombres de unos 4.000 israelíes que se creía que estaban en la zona. El día 17, la televisión libanesa Al-Manar lo convirtió en 4.000 judíos avisados de antemano. Entre las víctimas hubo entre 270 y 400 judíos.

Los llamados «israelíes bailando» eran cinco empleados de una empresa de mudanzas de Nueva Jersey detenidos el mismo 11 de septiembre. Se les interrogó, pasaron por el polígrafo y fueron deportados por residir y trabajar ilegalmente en Estados Unidos.

Otra cosa es que dirigentes israelíes vieran en el atentado una ventaja política. El ex primer ministro Benjamin Netanyahu dijo al New York Times, en declaraciones publicadas el 12 de septiembre, que era «muy bueno», y se corrigió en la misma frase: no muy bueno, pero generaría «simpatía inmediata».

Fuentes: «9/11 conspiracy theories», Wikipedia · «9/11 advance-knowledge conspiracy theories», Wikipedia · los cinco israelíes, ABC News · la frase de Netanyahu en el New York Times, Wikiquote.

Marvin Bush y el dinero del ISI

Otro punto de Griffin, cierto solo a medias. Marvin Bush, hermano del presidente, fue consejero de Securacom, después Stratesec, una empresa que tuvo un contrato de equipos de seguridad en el World Trade Center. Estuvo en su consejo de 1993 a junio de 2000, y ese contrato había terminado en 1998.

El general Mahmud Ahmed, director del ISI paquistaní, estaba en Washington el 11 de septiembre en visita oficial: esa mañana desayunaba con los presidentes de los comités de inteligencia del Congreso. Dejó el cargo el 7 de octubre. Lo que no está verificado es que ordenara enviar 100.000 dólares a Mohamed Atta. La acusación procede de un artículo del Times of India del 9 de octubre de 2001, basado en información de la inteligencia india, y ninguna autoridad estadounidense la confirmó. La Comisión escribió que no había visto pruebas de que ningún gobierno extranjero ni ningún funcionario extranjero hubiera financiado a Al Qaeda.

Fuentes: «Stratesec», Wikipedia · «Mahmud Ahmed», Wikipedia · Comisión del 11-S, capítulo 5 (PDF).

Los secuestradores que «aparecieron vivos»

Es el primer capítulo de la tesis de Cardeñosa y el primer punto de la lista de Griffin, y parte de un hecho cierto. El 14 de septiembre de 2001, el FBI publicó los nombres de los diecinueve. El 23 de septiembre, la BBC informó de que varios hombres con esos nombres estaban vivos. Uno, piloto de la aerolínea saudí, decía estar haciendo un curso en Marruecos el día de los atentados. Otro, ingeniero de la compañía saudí de telecomunicaciones, contaba que había perdido el pasaporte mientras estudiaba en Denver. Y el diario saudí Arab News localizó a un segundo hombre, piloto, con exactamente el mismo nombre que ese ingeniero. El director del FBI, Robert Mueller, había admitido tres días antes que la identidad de varios secuestradores estaba en duda.

Las coincidencias tienen dos explicaciones documentadas: son nombres muy comunes en Arabia Saudí, y varios secuestradores viajaron con pasaportes manipulados, como documentó después la Comisión. En noviembre de 2001, Mueller dijo tener la certeza de quiénes eran los diecinueve, y la Comisión los identificó uno a uno.

Fuentes: «Hijack 'suspects' alive and well», BBC News · «FBI certain about hijackers' identities», Fox News · «9/11 and Terrorist Travel», monografía de la Comisión (PDF).

El pasaporte de la calle

Cardeñosa habla del «milagroso vuelo» del pasaporte de Atta, que según su versión apareció entre los escombros. Hay dos errores. El pasaporte que se encontró en la calle no era de Atta, sino de Satam al-Suqami, otro de los secuestradores del vuelo 11, y no salió de las ruinas: un transeúnte lo recogió y lo entregó a un detective de la policía de Nueva York poco antes de que cayeran las torres. Las maletas de Atta y de Abdulaziz al-Omari, facturadas en Portland, no llegaron a embarcar en el vuelo 11, y en ellas aparecieron el pasaporte de al-Omari y documentos de Atta.

Fuentes: «9/11 and Terrorist Travel», monografía de la Comisión (PDF) · «Satam al-Suqami», Wikipedia · las maletas que no embarcaron, Aviation Pros.

La muerte de Tennessee

Cardeñosa dedica un capítulo a un caso real y sin cerrar. En febrero de 2002, una examinadora de permisos de conducir del estado de Tennessee murió calcinada en su coche. Estaba acusada de ayudar a cinco hombres de origen árabe a conseguir carnés de manera fraudulenta. El FBI encontró gasolina en su cuerpo y concluyó que el fuego había sido provocado. Uno de aquellos hombres llevaba un pase del World Trade Center fechado el 5 de septiembre de 2001.

Lo que no se estableció fue ninguna relación con el 11-S.

Fuentes: «FBI probes death of driver's license examiner», CNN · «Was woman's fiery death linked to terrorists?», Deseret News.

Fue bin Laden

Osama bin Laden reivindicó los atentados sin ambigüedad en un vídeo que emitió Al Jazeera el 29 de octubre de 2004. La CIA publicó en 2017 cerca de 470.000 archivos incautados en su casa de Abbottabad, con su correspondencia interna. Y su guardaespaldas lo confirmó a un agente del FBI el 17 de septiembre de 2001, antes de que existiera el programa de torturas, como se cuenta más abajo.

Fuentes: «2004 Osama bin Laden video», Wikipedia · transcripción del vídeo, Al Jazeera · material de Abbottabad, CIA.

Los negocios de la familia Bush

George W. Bush fundó en 1977 la petrolera Arbusto Energy, en Midland (Texas). En 1979 invirtió en ella 50.000 dólares, a cambio de un 5 %, James R. Bath, al que Bush conocía de la Guardia Nacional Aérea de Texas. Bath representaba en Estados Unidos los intereses de Salem bin Laden, el primogénito de la familia y medio hermano de Osama, y durante un tiempo también los del banquero saudí Khalid bin Mahfouz. Salem murió en mayo de 1988 cerca de San Antonio, cuando el ultraligero que pilotaba chocó con un tendido eléctrico. Un antiguo socio de Bath sostuvo que aquel dinero era en realidad saudí; Bush y Bath lo han negado, y no está probado.

Se repitió durante años que una hermana de bin Mahfouz estaba casada con Osama bin Laden. Es falso: el exdirector de la CIA James Woolsey, que lo había dicho, lo atribuyó a una confusión, y el Wall Street Journal publicó una rectificación.

Fuentes: «Arbusto Energy», Wikipedia · «James R. Bath», Wikipedia · «Salem bin Laden», Wikipedia · «Khalid bin Mahfouz», Wikipedia.

Harken y el BCCI

La empresa de Bush acabó absorbida por Harken Energy, donde entró como consejero. En 1987, una venta de acciones de Harken que aportó 25 millones de dólares la organizó Alfred Hartmann, directivo a la vez del banco suizo UBS y del BCCI, el banco clausurado en 1991 por fraude y blanqueo. En esa época entró como accionista y consejero de Harken el empresario saudí Abdullah Taha Bakhsh, cuyo banquero era bin Mahfouz, accionista del BCCI. Lo que no se ha demostrado es que el BCCI financiara directamente a Harken ni que Bush tratara con él.

El 22 de junio de 1990, Bush vendió 212.140 acciones de Harken por 848.560 dólares. Una semana antes, los abogados de la empresa habían advertido por escrito a los consejeros sobre la responsabilidad por uso de información privilegiada. El 20 de agosto, Harken anunció pérdidas trimestrales de 23,2 millones. Bush comunicó la venta a la SEC con ocho meses de retraso. La SEC cerró la investigación en 1993 sin actuar contra él, y dejó escrito que eso no suponía exonerarle.

Fuentes: «Alfred Hartmann», Wikipedia · «Finance Questions Linger About Bushes and BCCI», IPS · «Bank of Credit and Commerce International», Wikipedia · «A brief history of Bush, Harken and the SEC», Center for Public Integrity · «Memos: Bush knew of Harken's problems», Salon.

Carlyle, Halliburton y un petrolero

George H. W. Bush, el padre, fue asesor sénior del fondo de inversión Carlyle Group de 1998 a octubre de 2003. Por Carlyle pasaron también el exsecretario de Estado James Baker, el exsecretario de Defensa Frank Carlucci, que lo presidió, y el ex primer ministro británico John Major. La familia bin Laden había invertido 2 millones de dólares en uno de sus fondos, Carlyle Partners II, y liquidó esa inversión en octubre de 2001. La mañana del 11 de septiembre, Shafig bin Laden, medio hermano de Osama, estaba en una conferencia de inversores de Carlyle en el hotel Ritz-Carlton de Washington.

Dick Cheney fue secretario de Defensa de 1989 a 1993 y consejero delegado de la petrolera Halliburton de 1995 a 2000. Siendo ya vicepresidente, KBR, filial de Halliburton, recibió sin concurso el contrato para restaurar la industria petrolera de Irak, valorado en hasta 7.000 millones de dólares según la responsable de contratación del Cuerpo de Ingenieros del Ejército que lo denunció.

Condoleezza Rice, asesora de Seguridad Nacional de Bush, fue consejera de Chevron hasta enero de 2001. La petrolera había bautizado con su nombre uno de sus petroleros, que en abril de 2001 pasó a llamarse Altair Voyager.

Nada de esto prueba participación alguna en el atentado. Documenta un conflicto de intereses estructural entre la familia presidencial, sus colaboradores y las élites saudíes.

Fuentes: «Investing in war», Center for Public Integrity · «Carlyle Group», Wikipedia · «Bin Laden family», Wikipedia · la denunciante del contrato de KBR, CBS News · el petrolero de Chevron, MarineLink.

Arabia Saudí: el aliado intocable

Bandar bin Sultán

Bandar bin Sultán fue embajador saudí en Washington de 1983 a 2005, y tan cercano a la familia presidencial que en la capital le llamaban «Bandar Bush». Después fue secretario general del Consejo de Seguridad Nacional saudí y, de 2012 a 2014, jefe de los servicios de inteligencia. Su entrevista con la Comisión del 11-S, de octubre de 2003, no se hizo pública hasta 2019.

Su nombre aparece en las «28 páginas» del informe del Congreso que se cuentan más abajo. Según ese documento, en mayo de 1998 Osama Bassnan, un saudí de San Diego allegado a Omar al-Bayoumi, cobró un cheque de Bandar por 15.000 dólares, y la esposa de Bassnan recibió entre 1999 y 2002 al menos 31 cheques, por unos 74.000 dólares, contra la cuenta de la esposa de Bandar, la princesa Haifa. La mujer de Bayoumi intentó ingresar tres de ellos en sus propias cuentas.

Fuentes: «Bandar bin Sultan Al Saud», Wikipedia · la entrevista de Bandar con la Comisión, Al Jazeera · texto de las 28 páginas, 28pages.org.

Las preguntas incómodas

¿Pagó Arabia Saudí a los terroristas? Está documentado que dos funcionarios saudíes, el clérigo Fahad al-Thumairy y Omar al-Bayoumi, sospechoso de trabajar para la inteligencia saudí, ayudaron a instalarse en California a los dos primeros secuestradores, y que hubo dinero de la familia de Bandar circulando en el entorno de Bayoumi. No está documentado que el Estado saudí, como institución, ordenara o financiara el atentado. La Comisión escribió en 2004 que no había encontrado pruebas de que el Gobierno saudí como institución, ni altos cargos saudíes a título individual, financiaran a Al Qaeda. Los documentos desclasificados después y el pleito en curso han erosionado esa conclusión, pero no la han sustituido.

¿Le pagaron a bin Laden? Nada lo indica, y hay un motivo de peso: bin Laden atacaba públicamente a la monarquía saudí por haber aceptado tropas estadounidenses, y en 1994 el reino le congeló los bienes y le retiró la nacionalidad.

¿De dónde salía entonces el dinero saudí que llegó a esos círculos? En noviembre de 1979, un grupo de fundamentalistas armados tomó la Gran Mezquita de La Meca durante dos semanas. La monarquía respondió dando más poder a los clérigos, y en las décadas siguientes Arabia Saudí financió la expansión internacional del wahabismo, con mezquitas, escuelas coránicas y becas, por cantidades que los estudios estiman en decenas de miles de millones de dólares.

En abril de 2003, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, anunció la retirada de las fuerzas estadounidenses de Arabia Saudí, que se completó en agosto; su centro de operaciones aéreas se trasladó a Catar. La presencia de esas tropas era la queja central de bin Laden.

¿Lo sabía Bush y lo tapó por negocios? Hay un entramado de intereses personales y familiares con las élites saudíes, un embajador íntimo de la familia, la salida del país de decenas de saudíes en los días siguientes al atentado, veintiocho páginas clasificadas durante catorce años bajo dos presidentes y un informe del FBI que no se publicó hasta 2021. No hay, en cambio, ningún documento ni testimonio que muestre a Bush ordenando frenar una investigación sobre Arabia Saudí para proteger sus negocios.

La protección de Riad fue política de Estado, no solo de los Bush. En septiembre de 2016, Barack Obama vetó la ley JASTA, que permitía a las familias de las víctimas demandar a Arabia Saudí. El Congreso anuló el veto cinco días después, por 97 votos a 1 en el Senado y 348 a 77 en la Cámara. Fue el único veto de Obama que el Congreso anuló. Esa ley es la que permite hoy el pleito contra el reino.

Fuentes: Comisión del 11-S, capítulo 5 (PDF) · Comisión del 11-S, capítulo 2 · «Grand Mosque seizure», Wikipedia · «International propagation of Salafism and Wahhabism», Wikipedia · la retirada de Arabia Saudí, DVIDS · «Justice Against Sponsors of Terrorism Act», Wikipedia.

Los vuelos de los saudíes

Lo falso

El espacio aéreo reabrió para las aerolíneas estadounidenses el 13 de septiembre a las 11:00. El llamado «vuelo bin Laden», con 26 pasajeros, la mayoría de la familia, salió de Estados Unidos el 20 de septiembre, con su última escala en el aeropuerto Logan de Boston, y el FBI entrevistó a 22 de ellos. Michael Moore dio a entender en «Fahrenheit 9/11» que los saudíes habían volado con el espacio aéreo aún cerrado, y no fue así. Richard Clarke, coordinador antiterrorista de la Casa Blanca, declaró que la decisión de autorizar las salidas, siempre que el FBI no pusiera objeciones, fue suya.

Lo cierto

Según documentos de Aduanas obtenidos por la organización Judicial Watch, 160 ciudadanos saudíes salieron del país en 55 vuelos comerciales entre el 11 y el 15 de septiembre. Agentes del FBI escoltaron a dos familias saudíes en los aeropuertos, y varios saudíes se marcharon sin ser entrevistados.

El periodista Craig Unger documentó un avión privado que llevó a tres saudíes de Tampa a Lexington el 13 de septiembre y sostuvo que la aviación privada seguía prohibida. El aeropuerto de Tampa reconoció el vuelo en 2004, pero la Comisión afirma que despegó a las 16:37, con el espacio aéreo ya abierto.

Bandar bin Sultán contó al New York Times que uno de los hermanos de Osama llamó a la embajada saudí, asustado, y que lo alojaron en el hotel Watergate con la instrucción de no abrir la puerta a nadie.

Michael Moore se equivocó de fecha. El fondo del asunto, un trato de favor a parientes y compatriotas del principal sospechoso en plena alerta, está documentado con papeles oficiales.

Fuentes: Comisión del 11-S, los vuelos de nacionales saudíes (PDF) · «Media Fund Twists the Truth More Than Michael Moore», FactCheck.org · documentos del FBI sobre los vuelos saudíes, Judicial Watch · «FBI got Saudis out of US after 9/11», Al Jazeera · Craig Unger y el vuelo de Tampa, Salon · el aeropuerto de Tampa confirma el vuelo, Tampa Bay Times · la llamada al Watergate, CBS News.

Las 28 páginas

La investigación conjunta del Congreso sobre el 11-S, de 2002, incluía un capítulo de 28 páginas sobre Arabia Saudí que se clasificó entero. Se publicó, con tachaduras, el 15 de julio de 2016. Recogía los indicios del FBI de que Fahad al-Thumairy, diplomático del consulado saudí en Los Ángeles e imán de la mezquita Rey Fahd, y Omar al-Bayoumi, sospechoso de trabajar para la inteligencia saudí, habían dado apoyo a Nawaf al-Hazmi y Khalid al-Mihdhar a su llegada a California, y los pagos relacionados con Bandar que se han contado más arriba.

El 11 de septiembre de 2021, por una orden del presidente Joe Biden, se desclasificó un memorando del FBI de 2016 sobre la investigación llamada Operación Encore. Según ese documento, Thumairy encargó a una persona, cuyo nombre aparece tachado, que ayudara a Hazmi y Mihdhar mientras estuvieran en Los Ángeles. Los documentos publicados entonces y otros posteriores apuntan a que el encuentro de Bayoumi con los dos secuestradores en un restaurante de Los Ángeles, que se había presentado como casual, estaba planeado.

En febrero de 2024 salieron a la luz, en un escrito judicial, los vídeos que la policía británica había incautado en el piso de Bayoumi en Birmingham unos diez días después del atentado. En uno, grabado en 1999, Bayoumi filma las entradas y salidas del Capitolio de Washington, y los investigadores creen que menciona un «plan». Arabia Saudí sostiene que son imágenes turísticas.

Fuentes: «Joint Inquiry into Intelligence Community Activities», Wikipedia · las 28 páginas, PDF del Comité de Inteligencia de la Cámara · el documento del FBI desclasificado en 2021, CBS News · «Saudi Officials May Have Deliberately Assisted 9/11 Hijackers», ProPublica · los vídeos de Bayoumi, CBS News · los vídeos de Bayoumi, Florida Bulldog.

El pleito contra Arabia Saudí

El 28 de agosto de 2025, el juez federal George B. Daniels, de Nueva York, rechazó que Arabia Saudí estuviera protegida por la inmunidad de los Estados en la demanda de las familias de las víctimas. Su razonamiento: Bayoumi y Thumairy eran empleados del Estado saudí y ayudaron a los secuestradores dentro de sus funciones, y de eso responde el reino. El juez subrayó que decidía sobre la jurisdicción, no sobre la culpa: las familias han ganado el derecho a intentar probarlo en un juicio.

Arabia Saudí recurrió. La vista ante el Tribunal de Apelaciones del Segundo Circuito está fijada para el 7 de octubre de 2026, y no hay fecha de juicio. No existe, por tanto, ninguna sentencia ni acuerdo con el reino.

Fuentes: la resolución de agosto de 2025, Transnational Litigation Blog · «9/11 Victims' Lawsuit Against Saudi Kingdom Can Go to Trial», ProPublica · «Troubling questions about the U.S. response to 9/11», Florida Bulldog, septiembre de 2026.

Una comisión que tardó catorce meses en existir

La Comisión del 11-S no se creó hasta el 27 de noviembre de 2002, más de catorce meses después del atentado. Bush nombró presidente a Henry Kissinger, que dimitió el 13 de diciembre para no tener que hacer pública la lista de clientes de su consultora. El vicepresidente designado, George Mitchell, se había marchado días antes.

Su director ejecutivo, Philip Zelikow, había escrito un libro con Condoleezza Rice, la asesora de Seguridad Nacional cuya actuación tenía que examinar la Comisión. Uno de sus miembros más críticos con la Casa Blanca, el exsenador Max Cleland, anunció en diciembre de 2003 que la dejaba para ocupar un puesto en el Banco de Exportación e Importación. El presupuesto inicial fue de 3 millones de dólares; hubo que ampliarlo dos veces, hasta un total de 15 millones.

Fuentes: «9/11 Commission», Wikipedia · «Kissinger resigns as head of 9/11 commission», CNN · «Philip Zelikow», Wikipedia · la salida de Max Cleland, Democracy Now!.

Después del 11-S: odio y vigilancia

Los delitos de odio contra musulmanes registrados por el FBI pasaron de 28 en 2000 a 481 en 2001: se multiplicaron por diecisiete en un año. Las víctimas no fueron solo musulmanes. El 15 de septiembre de 2001, Balbir Singh Sodhi, un empresario sij estadounidense, fue asesinado a tiros en Mesa (Arizona) por un hombre que lo tomó por musulmán por su turbante.

La ley USA PATRIOT, de 342 páginas, se firmó el 26 de octubre de 2001, 45 días después del atentado. Amplió las escuchas, los registros secretos y el acceso de las autoridades a datos personales. El 19 de noviembre se creó la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), que se hizo cargo del control de pasajeros en los aeropuertos.

Fuentes: los delitos de odio contra musulmanes, Pew Research Center · «Murder of Balbir Singh Sodhi», Wikipedia · «USA PATRIOT Act», Encyclopedia.com · resumen oficial de la ley, Departamento de Justicia · historia de la TSA.

La sección 215 y Snowden

La sección 215 de esa ley permitía al FBI pedir al tribunal secreto de vigilancia «cualquier cosa tangible» para una investigación antiterrorista. Con ese párrafo se autorizó a la NSA a recoger a diario los metadatos de las llamadas telefónicas hechas en Estados Unidos: no el contenido, sino quién llamaba a quién, cuándo y cuánto tiempo.

El 12 de marzo de 2013, el senador Ron Wyden preguntó al director nacional de Inteligencia, James Clapper, si la NSA recogía datos de cualquier tipo sobre millones de estadounidenses. Wyden le había enviado la pregunta con antelación. Clapper respondió que no, o al menos no a sabiendas. El 5 de junio, el diario The Guardian publicó el primer documento filtrado por Edward Snowden: una orden secreta que obligaba a la operadora Verizon a entregar a la NSA los registros de llamadas de sus clientes. El 21 de junio, Clapper pidió disculpas por carta y calificó su respuesta de «claramente errónea». Nunca fue acusado.

El 7 de mayo de 2015, el Tribunal de Apelaciones del Segundo Circuito falló que la sección 215 no autorizaba aquel programa, y en 2020 el Noveno Circuito concluyó que había vulnerado la ley de vigilancia de inteligencia extranjera. El 1 de junio de 2015 la sección 215 caducó, y al día siguiente la ley USA Freedom prohibió la recogida masiva de registros telefónicos. Expiró definitivamente el 15 de marzo de 2020.

Fuentes: «James Clapper's testimony one year later», PolitiFact · la disculpa de Clapper, NBC News · la orden a Verizon, The Guardian · «The Legal Legacy of the NSA's Section 215 Bulk Collection Program», Brennan Center · «ACLU v. Clapper», Wikipedia · sentencia del Segundo Circuito (PDF) · «United States v. Moalin», Wikipedia · «Section 215 Expired», Electronic Frontier Foundation.

Guantánamo y la tortura

El centro de detención de Guantánamo abrió el 11 de enero de 2002. Por él han pasado unas 780 personas; la gran mayoría salieron sin haber sido acusadas de nada, y solo un puñado han sido condenadas.

Primeros detenidos en Guantánamo
Detenidos en el Campo X-Ray de Guantánamo el 11 de enero de 2002, el día en que abrió. Foto: Shane T. McCoy, U.S. Navy. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Fuentes: «Guantanamo Bay detention camp», Wikipedia · preguntas frecuentes sobre Guantánamo, Reprieve.

Cómo se probó que fue Al Qaeda

Seis días después del atentado, el 17 de septiembre de 2001, el agente del FBI Ali Soufan y Robert McFadden, del servicio de investigación de la Marina, interrogaron en Yemen a Abu Jandal, que había sido guardaespaldas de bin Laden. No hubo coacción. Soufan se fijó en que Abu Jandal no tocaba las galletas que le servían, supo que era diabético y al día siguiente le llevó galletas sin azúcar. A partir de ahí, con conversación y paciencia, Abu Jandal identificó a varios secuestradores como miembros de Al Qaeda y describió la organización por dentro. Soufan lo contó en su libro «The Black Banners».

Ali Soufan
Ali Soufan, el agente del FBI que interrogó al guardaespaldas de bin Laden. Foto: Benjamin Applebaum. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Fuentes: Ali Soufan, en NBC News · las tácticas de Soufan, PBS Frontline · «After Waterboarding: How to Make Terrorists Talk», Time.

Los contratistas

Abu Zubaydah, el primer detenido de alto valor, fue capturado el 28 de marzo de 2002. Estaba colaborando con el FBI cuando llegó el equipo de la CIA con un psicólogo contratado, que la prensa identificó como James Mitchell, para aplicar técnicas de interrogatorio duras. Soufan se opuso. El 13 de mayo de 2009 declaró ante un subcomité del Comité Judicial del Senado que los métodos tradicionales habían dado resultados y que las técnicas duras no los mejoraron.

El exagente de la CIA John Kiriakou dijo en ABC News en diciembre de 2007 que Abu Zubaydah se había derrumbado tras menos de 35 segundos de ahogamiento simulado. La cifra dio la vuelta al mundo. En 2010 reconoció en su libro que no había estado presente y que a Abu Zubaydah se le aplicó 83 veces. A Khalid Sheikh Mohammed, 183 veces en marzo de 2003.

La tortura sigue pesando sobre el caso contra Khalid Sheikh Mohammed, que veinticinco años después no ha sido juzgado. El 28 de agosto de 2026, el juez militar de Guantánamo excluyó sus declaraciones al FBI de enero de 2007 por considerarlas una continuación de la coacción de la CIA. El juicio está fijado para junio de 2028.

Fuentes: Soufan ante el Senado, CNN · «Abu Zubaydah», Wikipedia · la entrevista de Kiriakou, ABC News · Kiriakou se retracta, CBS News · las 183 veces, NBC News · la exclusión de la confesión, The Philadelphia Inquirer · el caso, NY1, septiembre de 2026.

Pretextos fabricados: el historial

No hay ninguna prueba de que el 11-S fuera una operación de falsa bandera. Sí hay un historial documentado de pretextos fabricados o inflados por el mismo aparato de Estado.

La Operación Northwoods, 1962

En marzo de 1962, el Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos entregó al secretario de Defensa, Robert McNamara, un memorando que proponía fabricar pretextos para invadir Cuba: simular ataques contra la base de Guantánamo, hundir un barco estadounidense, organizar una campaña de atentados en Miami o fingir el derribo de un avión civil sustituyéndolo por un dron. El presidente Kennedy lo rechazó.

Memorando de la Operación Northwoods
El memorando de la Operación Northwoods, hoy desclasificado. Foto: Joint Chiefs of Staff. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Fuentes: el documento de la Operación Northwoods, National Security Archive · «Operation Northwoods», Wikipedia.

Las incubadoras de Kuwait, 1990

El 10 de octubre de 1990, una chica kuwaití de quince años presentada solo como «Nayirah» declaró en Washington que había visto a soldados iraquíes sacar a bebés de las incubadoras y dejarlos morir. Su testimonio se citó una y otra vez para ganar apoyo a la guerra del Golfo. No declaró ante un comité del Congreso, sino ante el Caucus de Derechos Humanos, una agrupación informal de congresistas, donde no se testifica bajo juramento. Era la hija del embajador de Kuwait en Estados Unidos, y la campaña la llevaba la agencia de relaciones públicas Hill & Knowlton, contratada para promover la causa kuwaití. La fundación ligada al caucus tenía alquiladas oficinas en la sede de Hill & Knowlton en Washington.

Fuentes: «Nayirah testimony», Wikipedia · «When contemplating war, beware of babies in incubators», The Christian Science Monitor.

El «nuevo Pearl Harbor», 2000

En septiembre de 2000, el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, del que formaban parte Dick Cheney, Donald Rumsfeld y Paul Wolfowitz, publicó «Rebuilding America's Defenses». El documento afirmaba que la transformación militar que proponía sería lenta salvo que ocurriera algún acontecimiento catastrófico y catalizador, «como un nuevo Pearl Harbor». Es un diagnóstico sobre la reforma de las fuerzas armadas, no un plan de acción.

Fuentes: «Project for the New American Century», Wikipedia · «Rebuilding America's Defenses», Internet Archive.

Las cartas con ántrax, 2001

Entre septiembre y octubre de 2001 se enviaron por correo cartas con esporas de ántrax a los senadores Tom Daschle y Patrick Leahy y a medios de comunicación de Nueva York y de Boca Raton (Florida). Murieron cinco personas y otras diecisiete se infectaron.

El 26 de octubre, ABC News informó de que las esporas contenían bentonita, un aditivo que sus fuentes asociaban al programa de armas de Sadam Husein. Era falso. El 1 de noviembre la cadena admitió que un análisis lo descartaba, pero nunca retiró la noticia ni explicó de dónde había salido. En 2017, Ari Fleischer, que era portavoz de la Casa Blanca, afirmó que había advertido a ABC de que no la emitiera.

Las esporas eran de la cepa Ames, la que se usaba en el laboratorio de guerra biológica del Ejército en Fort Detrick (Maryland). El FBI señaló como autor a Bruce Ivins, un microbiólogo de ese laboratorio, que se suicidó el 29 de julio de 2008, y cerró el caso el 19 de febrero de 2010. En febrero de 2011, el Consejo Nacional de Investigación de Estados Unidos concluyó que la ciencia, por sí sola, no permitía llegar a una conclusión definitiva sobre el origen de las esporas.

Despacho de Bruce Ivins
El despacho de Bruce Ivins en el instituto de investigación médica de enfermedades infecciosas del Ejército, en Fort Detrick, fotografiado por el FBI. Foto: Federal Bureau of Investigation. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Fuentes: «2001 anthrax attacks», Wikipedia · «Amerithrax», FBI · «The unresolved story of ABC News' false Saddam-anthrax reports», Salon · Ari Fleischer y la noticia de ABC, Fox News · el informe del Consejo Nacional de Investigación.

Irak

La tarde del 11 de septiembre, según las notas de sus asesores que obtuvo CBS News, Donald Rumsfeld pidió buscar la manera de golpear también a Sadam Husein: ir a por todo, «lo relacionado y lo que no».

La Comisión del 11-S dejó escrito que no había indicios de que los contactos entre Irak y Al Qaeda llegaran a convertirse en una relación operativa. El pretexto se construyó con otra cosa. Ibn al-Shaykh al-Libi, que dirigía un campo de entrenamiento en Afganistán, fue capturado en Pakistán en noviembre de 2001 y entregado a Egipto. Allí, bajo tortura, afirmó que Irak había entrenado a Al Qaeda en armas químicas y biológicas. Se retractó en enero de 2004, pero su declaración ya había acabado en el discurso de Colin Powell ante el Consejo de Seguridad de la ONU del 5 de febrero de 2003. En 2005, Powell dijo a la periodista Barbara Walters que aquel discurso era una mancha en su historial.

Colin Powell en la ONU
Colin Powell muestra un vial ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el 5 de febrero de 2003. Foto: autor desconocido. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

El general Wesley Clark, excomandante supremo de la OTAN en Europa, contó en 2007 que semanas después del atentado un general del Estado Mayor Conjunto le habló de un memorando con los países que Estados Unidos iba a derribar en cinco años: Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán. Irak ya estaba en la agenda: la Ley de Liberación de Irak, de octubre de 1998, establecía como política apoyar el derrocamiento de Sadam.

En septiembre de 2004, el informe del grupo de inspectores estadounidenses dirigido por Charles Duelfer concluyó que Irak no tenía reservas de armas de destrucción masiva. George W. Bush fue reelegido el 2 de noviembre de ese año.

Fuentes: «Plans For Iraq Attack Began On 9/11», CBS News · Comisión del 11-S, capítulo 2 · «Ibn al-Shaykh al-Libi», Wikipedia · discurso de Powell ante la ONU, Departamento de Estado · Powell y la «mancha», ABC News · Wesley Clark, en Democracy Now! · «Iraq Liberation Act», Wikipedia · el informe Duelfer, Arms Control Association.

Irán

En su discurso del estado de la Unión del 29 de enero de 2002, Bush incluyó a Irán en el «eje del mal», junto a Irak y Corea del Norte. La Comisión del 11-S documentó que entre ocho y diez de los secuestradores habían pasado por Irán, pero no encontró pruebas de que Irán o Hezbolá conocieran los planes del atentado.

En diciembre de 2011, el juez Daniels declaró a Irán responsable de haber apoyado a Al Qaeda en el caso Havlish, y en 2018 lo condenó a pagar más de 6.000 millones de dólares a las familias de 1.008 víctimas. Las dos sentencias se dictaron en rebeldía: Irán no se defendió.

Fuentes: discurso del estado de la Unión de 2002 · Comisión del 11-S, capítulo 7 · la sentencia de 2011, comunicado de los abogados demandantes · «US judge: Iran must pay $6bn to victims of 9/11 attacks», Al Jazeera.

España en la guerra

El 16 de marzo de 2003, George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar se reunieron en las Azores con el anfitrión, el primer ministro portugués José Manuel Durão Barroso. Cuatro días después empezó la invasión de Irak.

Cumbre de las Azores
Bush, Barroso, Blair y Aznar en la cumbre de las Azores, el 16 de marzo de 2003. Foto: Staff Sgt. Michelle Michaud. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Aznar en los papeles de Epstein

Los documentos del caso Epstein publicados en Estados Unidos a principios de 2026 incluyen varias menciones al apellido Aznar, y los verificadores españoles las han revisado una por una. El 14 de octubre de 2003, Aznar recibió en Nueva York el premio World Statesman de la fundación Appeal of Conscience. Tres días después, el 17 de octubre, figura un pago de 1.050 dólares ordenado por Epstein a su agencia de viajes a nombre de «Aznar»; Maldita señala que no aclara si se trata del expresidente o de su hijo, que se llama igual. Constan también dos envíos: uno a La Moncloa, dirigido a «Presidente y Ana Aznar» y entregado el 4 de septiembre de 2003, y otro a la sede de la fundación FAES, dirigido a «Presidente Aznar» y entregado el 10 de mayo de 2004, ambos de contenido desconocido. Un correo de abril de 2004 con la dirección de FAES lo envió el hijo, según El Español.

El entorno de Aznar respondió que no conoce a Epstein y que no sabe nada de los paquetes. Los verificadores subrayan que aparecer en esos documentos no implica, por sí solo, ninguna relación personal ni ningún delito. Todas esas fechas son, además, posteriores a la cumbre de las Azores y a la invasión.

Fuentes: «Aznar niega conocer a Epstein», El Español · los españoles en los archivos de Epstein, Verificat · los españoles en los documentos de Epstein, Maldita · «Appeal of Conscience Foundation», Wikipedia · «Azores Summit», Wikipedia.

Lo que dejaron las guerras

La invasión de Irak derivó en una guerra civil sectaria de la que surgió el Estado Islámico. En Afganistán, donde Al Qaeda tenía sus campos, la guerra duró veinte años y terminó con los talibanes de nuevo en el poder en agosto de 2021. Irak no tenía relación con los diecinueve secuestradores.

Los dos países que encabezaron el apoyo europeo a la invasión sufrieron atentados yihadistas masivos: Madrid el 11 de marzo de 2004 y Londres el 7 de julio de 2005. El vídeo de reivindicación del 11-M lo presentaba como respuesta a la colaboración de España con Bush y sus aliados, y en el vídeo de despedida de uno de los terroristas de Londres, emitido por Al Jazeera en septiembre de 2005, este hablaba de las atrocidades cometidas contra su pueblo en todo el mundo.

En Estados Unidos, el ambiente dejó poco margen a la crítica. En marzo de 2003, a las Dixie Chicks les retiraron la música de las emisoras de country después de decir en un concierto en Londres que se avergonzaban de que Bush fuera de Texas. En la cafetería de la Cámara de Representantes, las patatas fritas, «french fries», pasaron a llamarse «freedom fries» por la negativa de Francia a apoyar la guerra. Y el 1 de abril, Madonna retiró el videoclip de «American Life», lleno de imágenes bélicas, antes de su estreno.

Fuentes: «Iraq War», Wikipedia · «Fall of Kabul (2021)», Wikipedia · la reivindicación del 11-M, BBC News · «London suicide bomber on videotape», Al Jazeera · «The Chicks», Wikipedia · «Freedom fries», Wikipedia · «American Life», Wikipedia.

La muerte de bin Laden

El 2 de mayo de 2011, un comando de las fuerzas especiales de la Marina estadounidense mató a Osama bin Laden en una casa amurallada de Abbottabad (Pakistán), a unos 1,3 kilómetros de la principal academia militar del país. Al día siguiente, la Casa Blanca reconoció que no iba armado. Su cuerpo fue arrojado al mar desde el portaaviones Carl Vinson en menos de 24 horas, y no se publicaron fotografías del cadáver.

El 6 de mayo, dos relatores especiales de la ONU, Christof Heyns y Martin Scheinin, pidieron a Estados Unidos que revelara los hechos, y en particular si la operación se había planificado para permitir su captura. El relato más completo del asalto lo publicó The New Yorker en 2011; en 2015, el periodista Seymour Hersh sostuvo en la London Review of Books, apoyándose sobre todo en una fuente anónima, que el servicio de inteligencia paquistaní lo tenía retenido desde años atrás, una versión muy discutida.

El recinto de Abbottabad
El recinto de Abbottabad antes de su construcción, en 2004, y en 2011, en una imagen de la CIA. Foto: CIA and/or Department of Defense and/or Pentagon. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Pakistán recibió de Estados Unidos unos 24.000 millones de dólares en ayuda y reembolsos militares en la década posterior al 11-S.

Fuentes: anuncio de la Casa Blanca, 2 de mayo de 2011 · «Death of Osama bin Laden», Wikipedia · rueda de prensa de la Casa Blanca, 3 de mayo de 2011 · el entierro en el mar, DVIDS · los relatores de la ONU, Noticias ONU · «Getting Bin Laden», The New Yorker · «The Killing of Osama bin Laden», London Review of Books · la ayuda a Pakistán, Servicio de Investigación del Congreso.

El movimiento 9/11 Truth

En abril de 2005 se publicó «Loose Change», de Dylan Avery, un documental conspirativo que se difundió sobre todo por internet. En 2006, el arquitecto Richard Gage fundó Architects & Engineers for 9/11 Truth, que se convirtió en la organización más conocida del movimiento. Su petición de una nueva investigación superó en 2018 las 3.000 firmas de arquitectos e ingenieros, según la propia organización; firmar no exige ser especialista en estructuras ni en incendios.

En septiembre de 2021, la junta de la organización apartó a Gage de su puesto por sus declaraciones sobre la COVID.

Fuentes: «Loose Change», Wikipedia · «Architects & Engineers for 9/11 Truth», Wikipedia · Richard Gage, Liga Antidifamación.

Lo probado, lo ocultado, lo abierto y lo falso

Probado

  • Al Qaeda concibió, organizó y ejecutó los atentados, y Osama bin Laden los reivindicó.
  • Las Torres Gemelas cayeron por el impacto de los aviones y los incendios; el Edificio 7, por casi siete horas de fuego que nadie pudo apagar.
  • En el Pentágono se estrelló el vuelo 77 de American Airlines.

Probado, y ocultado durante años

  • Dos funcionarios saudíes ayudaron a los primeros secuestradores en California. Las 28 páginas que lo recogían estuvieron clasificadas catorce años, y el memorando del FBI sobre la Operación Encore no se publicó hasta 2021.
  • La CIA supo a principios de 2000 que un futuro secuestrador tenía visado para Estados Unidos y que otro había volado a Los Ángeles, y no se lo comunicó al FBI.
  • La cronología que el NORAD y la aviación civil dieron a la Comisión no se sostenía frente a sus propias grabaciones.
  • La guerra de Irak empezó a plantearse el mismo 11 de septiembre, y su pretexto se apoyó en una confesión obtenida bajo tortura.
  • 160 saudíes salieron del país entre el 11 y el 15 de septiembre, varios sin ser entrevistados.

Abierto

  • Quién hizo las operaciones con opciones que los estudios académicos consideran anómalas, y qué sabía.
  • Hasta dónde llegó la implicación del Estado saudí como institución. Lo decidirá, si llega, el juicio en Nueva York.
  • Qué expedientes de la SEC se perdieron con el Edificio 7.
  • Qué sabía el Estado paquistaní sobre el paradero de bin Laden.

Falso

  • La demolición controlada de las torres.
  • El misil en el Pentágono.
  • Las bombas atómicas.
  • Que los diecinueve secuestradores siguieran vivos.
  • Que los cazas no despegaran por una orden secreta, y que a Payne Stewart lo interceptaran en minutos.
  • Los 4.000 judíos que no fueron a trabajar.
  • Que la CIA entrenara a bin Laden.
  • Que el avión de los bin Laden despegara con el espacio aéreo cerrado.

Veinticinco años después, lo que se sabe del 11-S se resume así: Al Qaeda lo hizo; el Estado que debía impedirlo tenía datos que no compartió; y lo que se ocultó después tuvo que ver con ese fracaso, con la relación con Arabia Saudí y con la guerra de Irak, no con la autoría.

El programa «Clave 45 T11 Ep 394: 25 años después del 11S» repasa el caso de viva voz.

Tributo de luz
El «Tributo de luz» visto desde Liberty State Park (Nueva Jersey), en el quinto aniversario, el 11 de septiembre de 2006. Foto: Denise Gould. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

David Santiso · Clave 45 · Septiembre de 2026. Cada dato lleva enlazada su fuente original; los enlaces se comprobaron uno a uno en septiembre de 2026. Fotos: Wikimedia Commons, con su autor y licencia al pie. Documentación y verificación de la redacción de Clave 45, con la ayuda de la IA Claude Opus 5.