En 1955, en Chicago, se imprimió un libro de dos mil páginas que nadie firmaba. Sus autores, decía, eran seres celestiales. En la portada, bajo el título, no había más que tres círculos concéntricos.

Veintinueve años después, en 1984, un periodista navarro publicaba Caballo de Troya. Y en algún punto de esa saga, un militar estadounidense que ha viajado en el tiempo hasta la Jerusalén de Jesús descubre que los esenios rezan mirando hacia unos agujeros en una pared que dibujan tres círculos. Pregunta de dónde viene la costumbre. Le responden que de un antiguo príncipe llamado Melquisedec.

Esa coincidencia —el emblema de la portada de un libro y el enigma que resuelve el protagonista de otro— es solo la punta. Debajo hay 185 pasajes idénticos, que es lo que ha destapado esta semana el cotejo que encargué: los doce Caballo de Troya contra el Libro de Urantia, palabra por palabra. Y al final apareció algo que no buscábamos: la prueba de que Benítez tenía el libro en inglés delante y lo traducía él mismo.

🔍 Quién ha hecho esto, y cómo. Empiezo por lo primero, porque importa: el cotejo no lo he hecho yo. Nadie lee y compara 3,4 millones de palabras a mano; yo desde luego no. Se lo encargué a Claude Opus 5, la inteligencia artificial con la que trabajo en la redacción, y le pedí que lo hiciera de una manera concreta y que me enseñara los resultados en bruto para poder comprobarlos.

Y hay que decir una cosa sobre el idioma, porque condiciona todo lo demás. El original fue escrito en inglés: The Urantia Book, Chicago, 1955. Un cotejo palabra por palabra entre ese libro y unas novelas escritas en español daría cero: no comparten ni un vocablo. Así que hay dos maneras de medir esto, y se han usado las dos.

Método 1: para el texto: cotejar los doce libros —2,2 millones de palabras— con la traducción oficial al español, buscando las secuencias de diez palabras o más que aparecen en ambos, y apartar lo que no sea más que una cita de la Biblia, que los dos libros repiten sencillamente porque está en los Evangelios. Para eso se cruzó todo con tres biblias —la Reina-Valera y las dos inglesas anteriores a 1955— y después se revisaron a mano, una por una. Salieron 293 coincidencias; 108 eran Evangelio y se cayeron de la lista. Cada pasaje encontrado se ha comprobado después contra su original inglés, que es el que Benítez tenía delante.

Método 2: el que no depende de ninguna traducción: los nombres propios, las fechas y las cifras atraviesan cualquier idioma intactos. Esos se han medido directamente contra el inglés de 1955, sin intermediarios. Es la prueba más limpia de las dos y está unos párrafos más abajo.

Lo que queda, y lo que se cuenta aquí, son 185 pasajes de Urantia que reaparecen en Benítez, y ni uno solo de ellos está en la Biblia: es material que el Libro de Urantia se inventa. Las cifras son de esos programas; las conclusiones, mías. Y cualquiera con los libros y un rato puede rehacerlo.

El caso: lo que pasó en 1987

J.J. Benítez firmando ejemplares de sus libros
J.J. Benítez firmando libros. Foto: Hahc21, Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.

El 25 de noviembre de 1987, la revista Interviú abría con un titular sin matices: «Caballo de Troya es un plagio». Lo firmaba Jesús Beorlegui. Benítez estaba entonces en Nepal, acompañando a los Reyes de España en visita oficial. Volvió a un incendio.

No fue un artículo suelto. Interviú publicó tres: el segundo, el 13 de enero de 1988, sostenía que el autor había «fusilado» además dos obras editadas en España; el tercero salió el 3 de febrero. Y en 1988, Beorlegui y el decano de la ufología española, Antonio Ribera, publicaron un libro entero sobre el asunto: El secreto de Urantia (Ni caballos ni troyanos).

Primer artículo de Interviú, noviembre de 1987: «Caballo de Troya es un plagio»
El primer artículo, en Interviú, 25 de noviembre de 1987. Ya entonces se dejaba dicho un detalle que importa mucho: el libro plagiado «no ha sido publicado nunca en castellano».

Entonces habló el editor

Aquí es donde la historia deja de ser una acusación y pasa a ser otra cosa.

El 3 de febrero de 1988, Interviú publicó una entrevista con Fernando Lara, consejero delegado de Editorial Planeta. Es decir, con el editor de Benítez. El titular ocupaba una página entera:

«Ya sabíamos que había transcrito literalmente páginas de Urantia»
Entrevista a Fernando Lara, consejero delegado de Planeta, en Interviú, febrero de 1988
Fernando Lara, consejero delegado de Editorial Planeta, en Interviú del 3 de febrero de 1988. Reproducción de la página de la revista a efectos de cita.

La entradilla de aquella entrevista no deja margen a la interpretación: Lara «reconoce que Interviú no ha mentido en sus reportajes sobre el plagio del escritor J.J. Benítez del libro "The Urantia Book", editado en Chicago, para escribir sus tres "Caballo de Troya"».

Lo que sí rechaza es la palabra. No acepta el término «plagio» —añade— «aunque afirma que hubiera sido más elegante, por parte de Benítez, hacer referencia escrita a sus fuentes».

Conviene pesar bien lo que hay ahí dentro. La editorial que publicaba los libros admitió en 1988, por boca de su consejero delegado, que su autor había transcrito literalmente páginas del Libro de Urantia. Su única discrepancia fue sobre cómo llamarlo.

Y con eso, lo que queda para este artículo ya no es demostrar si ocurrió. Eso está admitido desde hace casi cuarenta años. Lo que faltaba por saber es cuánto, de dónde exactamente y cómo. A eso vamos.

Fuente: Interviú, 3 de febrero de 1988. Las páginas están reproducidas también en el libro de Ribera y Beorlegui.

Qué es el Libro de Urantia

Portada de la primera edición de The Urantia Book, de 1955, con los tres círculos concéntricos
La primera edición, Chicago, 1955. Sin autor, y con los tres círculos concéntricos que volverán a aparecer. Dominio público.
Portada de la edición española de El libro de Urantia
La edición española. Sirvió de puente para encontrar los pasajes, pero el cotejo se ancla en el inglés: esta traducción es de 1993, nueve años posterior al primer Caballo de Troya.

Empecemos por lo esencial, porque casi nadie en España lo ha leído.

El Libro de Urantia se publicó en Chicago en 1955. Tiene 2.097 páginas y no tiene firma de autor: se presenta como una revelación dictada por personalidades celestiales a través de un durmiente al que un médico, William Sadler, trató durante décadas. «Urantia» es el nombre que el libro da a la Tierra.

Se divide en cuatro partes. Las tres primeras son cosmología: una arquitectura del universo con jerarquías de seres, universos locales, capitales planetarias y un vocabulario propio y muy reconocible —morontia, Nebadon, Havona, Salvington, los Ajustadores del Pensamiento—.

Y luego está la cuarta parte, que es la que aquí importa: La vida y las enseñanzas de Jesús. Setecientas páginas que narran la biografía completa del Nazareno año por año, incluidos los treinta años de los que los Evangelios no dicen prácticamente nada. Con fechas exactas. Con personajes que no aparecen en ningún Evangelio. Con discursos enteros inventados.

Es ahí donde está todo. Y quien quiera verlo por su cuenta lo tiene a un clic: la Fundación Urantia ofrece el libro completo y gratis en inglés ↗ —que es el original de 1955 y la base de este cotejo— y también en español ↗.

La comparación, dato por dato

1. Los pasajes literales

La Última Cena, de Juan de Juanes, en el Museo del Prado
La Última Cena, de Juan de Juanes (Museo del Prado). La última noche de Jesús es el punto donde más se parecen los dos libros — y es justo la parte que el Libro de Urantia se inventa entera. Imagen: dominio público.

Hemos descubierto 185 tramos de diez o más palabras idénticas, unas 2.300 palabras en total. Sobre 2,2 millones parece poco: una décima por ciento. Pero ese porcentaje engaña por dos motivos, y los dos importan.

Primero: no están repartidos, están apelotonados

Si el parecido fuera casual, los 185 tramos saldrían salpicados por los doce libros. No es lo que pasa. En el segundo Caballo de Troya, el 80 % de los calcos cabe en el 5,7 % del libro. Y en el peor tramo —cinco mil palabras seguidas— hay 31 coincidencias: una cada ciento sesenta palabras.

Eso ya no es un eco. Un capítulo con un calco cada media página no se parece a otro texto: es otro texto, reescrito.

Segundo: 185 es el suelo, no el techo

Para encontrar coincidencias de texto no queda más remedio que comparar español con español, así que el recuento se hizo contra la traducción oficial de 1993. Pero Benítez trabajó sobre el inglés y tradujo él —eso se ve enseguida—, de modo que el programa solo detecta los sitios donde su traducción y la oficial coincidieron por casualidad. Todo lo que resolvió con otras palabras, que es la mayor parte, queda fuera del recuento.

Dicho de otro modo: los 185 son los pasajes que sobrevivieron a pasar por dos traductores distintos. Lo que hay debajo es bastante más.

De dónde los saca

El Libro de Urantia dedica sus tres primeras partes a la cosmología, y la cuarta y última, a la vida de Jesús. Pedí que se mirara en qué zona del libro cae cada uno de los 185 pasajes:

Zona del Libro de Urantia Qué hay ahí Calcos (exactos o casi exactos)
Primer 60 %Cosmología, jerarquías celestiales, historia del planeta5
Último 40 %La vida y las enseñanzas de Jesús180

El 97 % sale de la parte de Jesús. Y de los veintitrés últimos documentos salen 131: siete de cada diez.

Con nombre y apellidos

El Libro de Urantia está dividido en 196 documentos numerados. Los 185 calcos caen en 37 de ellos, pero muy mal repartidos. Estos son los diez de los que más se sacó, con lo que cuenta cada uno:

Doc. Título en el Libro de Urantia De qué va Calcos (exactos o casi exactos)
181Las Admoniciones y Advertencias FinalesJesús se despide de cada apóstol, uno por uno, por su nombre34
180El Discurso de DespedidaEl discurso largo tras la cena: la vid, el amor, el consolador25
175El Último Discurso en el TemploLa última predicación pública, ya con la condena encima12
176El Anochecer del Martes en el Monte de los OlivosLa conversación sobre el fin de Jerusalén y la segunda venida10
122El Nacimiento y la Infancia de JesúsBelén, la fecha del 21 de agosto, los primeros años10
179La Última CenaLa cena misma: el lavatorio de pies, el anuncio de la traición8
137El Tiempo de Espera en GalileaLos meses previos a la vida pública, que los Evangelios omiten8
174Martes por la Mañana en el TemploLos últimos careos con saduceos y fariseos7
153La crisis en CafarnaúmEl sermón del pan de vida y la deserción de muchos discípulos7
191Las Apariciones a los ApóstolesLas apariciones de Jesús resucitado, ya sin público7

El resultado no deja lugar a dudas. Sumando los documentos 174 al 181 —la última semana de Jesús, desde los careos en el Templo hasta las despedidas de la noche de la cena— salen 103 de los 185 calcos. Más de la mitad de todo lo detectado está en una sola semana del relato.

Y el primer puesto es el que mejor lo explica: el documento 181, con 34 calcos, es aquel en el que Jesús se va despidiendo de cada apóstol por separado, llamándolos por su nombre y diciéndole a cada uno algo distinto. Esas escenas no existen en los Evangelios. Se las inventó el Libro de Urantia en 1955, y son las que más literalmente reaparecen en Caballo de Troya.

Y las excepciones de la lista son igual de reveladoras. El documento 137 son los meses de espera en Galilea y el 122, el nacimiento y la infancia de Jesús: los dos huecos que los Evangelios dejan en blanco y que Caballo de Troya promete llenar. Y del 122 sale, precisamente, la fecha del 21 de agosto.

Con eso ya se puede responder a la pregunta de cuánto cogió: no cogió «un poco de aquí y de allá». Cogió una semana concreta del relato y la trabajó a fondo.

En qué libro de Benítez cae cada cosa

Hasta aquí sabemos qué capítulos de Urantia se copiaron. Falta la otra mitad de la pregunta: en cuál de los doce libros aparece cada uno. Y ahí es donde esto deja de ser una estadística y se convierte en un mapa.

Libro de Benítez Documentos de Urantia que reaparecen en él Qué se cuenta ahí Calcos (exactos o casi exactos)
Caballo de Troya 2
«Masada», 1986
181 (34) · 180 (25) · 179 (8) · 190 (5)
y 122, 191
La noche de la Última Cena entera: el lavatorio de pies, el discurso de despedida y las despedidas de Jesús a cada apóstol por su nombre78
Caballo de Troya 1
«Jerusalén», 1984
175 (12) · 176 (10) · 174 (7) · 182 (5)
y 177, 178, 168, 172, 186
Los días anteriores y los posteriores: los careos en el Templo, el anochecer en el Monte de los Olivos, Getsemaní, el arresto y el Sanedrín43
Caballo de Troya 11
«El diario de Eliseo», 2019
153 (7) · 150 (4) · 158 (3) · 162 (2)
y siete documentos más
La crisis de Cafarnaúm, el monte de la Transfiguración y las giras de predicación por Galilea23
Caballo de Troya 3
«Saidan», 1987
192 (4) · 125 (3) · 3 (2) · 177 (1)
y 1, 2, 99, 140
Las apariciones en Galilea después de la muerte y el Jesús adolescente en Jerusalén14
Caballo de Troya 9
«Caná», 2011
137 (8) · 135 (1) · 182 (1) · 121 (1)
y 122
Los meses de espera en Galilea antes de la vida pública12
Caballo de Troya 6
«Hermón», 1999
191 (4) · 193 (3) · 192 (1) · 122 (1)Las apariciones finales y la ascensión9
Los otros seis
4, 5, 7, 8, 10 y 12
Poco o nada. Jordán (2006), El día del relámpago (2013) y Belén (2022) no tienen ni un solo calco6

NOTA: Entre paréntesis, el número de calcos de cada documento.

Lo que sale de esa tabla es más gordo que cualquiera de los números sueltos.

Caballo de Troya 2, «Masada», es la noche de la Última Cena. De sus 78 calcos, 67 —el 86 %— salen de tres documentos consecutivos de Urantia: el 179, el 180 y el 181. La cena, el discurso largo de después y las despedidas personales. Tres capítulos seguidos del mismo libro, en el mismo orden, dentro de una sola novela. Ese es el episodio más fusilado de toda la saga, con diferencia.

Caballo de Troya 1, «Jerusalén», es todo lo que rodea a esa noche. Sus calcos van del documento 168 al 186 y aparecen en orden ascendente: la resurrección de Lázaro, la entrada en Jerusalén, el lunes, el martes en el Templo, el anochecer en los Olivos, el miércoles de descanso, el último día en el campamento… y luego Getsemaní, el arresto, el Sanedrín y las horas previas a la crucifixión.

El detalle más revelador de todo el cotejo llega ahora. En esa cuesta ordenada del primer libro faltan exactamente tres capítulos: el 179, el 180 y el 181. Justo los tres de los que se surte el segundo libro.

Que quede claro, porque es fácil leerlo al revés: los dos primeros Caballo de Troya son, con diferencia, los que más copian —121 calcos entre los dos, de 185—. Lo que no hacen es pisarse. Cada uno saquea capítulos distintos del mismo libro: no hay ni un solo capítulo de Urantia del que copien los dos a la vez. Se repartieron el material como quien reparte cartas.

Los dos casos tardíos son igual de nítidos, y tienen su gracia porque llegan veintisiete y treinta y cinco años después. Caná (2011) se apoya en el documento 137, los meses de espera en Galilea, que es justo el hueco que los Evangelios dejan en blanco. Y El diario de Eliseo (2019) se apoya en el 153, la crisis de Cafarnaúm, y en el 158, la Transfiguración. El método no cambió en tres décadas.

Resumido en una línea, para quien quiera saber por dónde empezar a comprobarlo: lea el documento 181 del Libro de Urantia y luego la despedida de Jesús a los apóstoles en Caballo de Troya 2. Es el punto donde los dos libros son más difíciles de distinguir.

Los párrafos exactos, uno por uno

Bajemos un escalón más. El Libro de Urantia numera cada uno de sus párrafos —181:2.17 quiere decir documento 181, sección 2, párrafo 17—, así que se puede señalar con el dedo. Estos son los tramos más largos de todo el cotejo, con su referencia exacta para que cualquiera los abra y los mire:

Palabras Párrafo de Urantia Qué se dice ahí Libro
25181:1.3«Vivir de acuerdo con el espíritu de mis enseñanzas»CT2
24181:2.2La despedida a Juan, «el más joven de mis hermanos»CT2
22177:2.4El juicio de Jesús sobre el joven AmósCT3
22181:2.17La despedida a Andrés, «jefe de tus hermanos»CT2
22175:1.2«No puede haber paz entre la luz y las tinieblas»CT1
22150:8.2La oración con la que empieza el servicio de la sinagoga de NazaretCT11
19150:8.3La segunda oración de ese mismo servicioCT11
19181:2.8La despedida a Simón el ZeloteCT2
19181:2.14La despedida a Mateo, el recaudador de impuestosCT2
191:5.16«En todas vuestras aflicciones, Él se aflige»CT3

Los diez son de Urantia y de nadie más. Cuatro salen del documento 181, las despedidas de Jesús a cada apóstol por su nombre; dos son las oraciones de la sinagoga de Nazaret. Nada de eso está en ninguna Biblia, en ninguna versión y en ningún idioma.

Y hay un párrafo que reaparece más que ningún otro: el 122:3.1, el anuncio del ángel Gabriel a María. Sale siete veces, y no en un libro, sino en cincoMasada, Nazaret, Hermón, Nahum y Caná—, siempre con las mismas palabras. Detrás van tres párrafos del discurso de despedida, con cuatro apariciones cada uno, y los tres acaban en el mismo sitio: Caballo de Troya 2.

Van tres ejemplos concretos, para que se vea qué aspecto tiene un calco.

22 PALABRAS SEGUIDAS · URANTIA 177:2.4 ↔ CABALLO DE TROYA 3

ORIGINAL INGLÉS, 1955: «Your young friend Amos believes this gospel of the kingdom just as much as you, but I cannot fully depend upon him; I am not certain about what he will do in the years to come. His early home life was not such as would produce a wholly dependable person.»

TRADUCCIÓN OFICIAL, 1993: «Tu joven amigo Amós cree en este evangelio del reino tanto como tú, pero no puedo confiar plenamente en él; no estoy seguro de lo que él hará en los años venideros. Su vida hogareña temprana no fue del tipo que pueda producir una persona completamente confiable.»

BENÍTEZ: «Tu joven amigo Amos cree en este evangelio del reino tanto como tú, pero no puedo confiar plenamente en él. No estoy seguro de lo que hará en los años venideros. Su infancia no ha sido la adecuada.»

Ese Amós no está en la Biblia. No es el profeta. Es un personaje secundario que el Libro de Urantia inventa en 1955 para una escena concreta, y reaparece con su nombre y su frase en Caballo de Troya.

Hay además un detalle pequeño y delator, la tilde: el inglés escribe Amos; la traducción oficial al español lo acentúa, Amós, como manda el castellano. Benítez escribe «Amos», sin tilde. Como el inglés que tenía delante.

Conviene ver también qué hacen las dos versiones al salir del tramo resaltado. Urantia dice «su vida hogareña temprana no fue del tipo que pueda producir una persona completamente confiable»; Benítez lo despacha con «su infancia no ha sido la adecuada». Ahí ya no coinciden, porque cada uno está traduciendo a su manera la misma frase inglesa. Ese es exactamente el patrón que se repite 185 veces: idénticos en lo fácil, distintos en lo difícil, y siempre contando lo mismo.

La referencia —177:2.4— es la del propio Libro de Urantia, y cualquiera puede ir a comprobarla.

24 PALABRAS SEGUIDAS · URANTIA 181:2.2 ↔ CABALLO DE TROYA 2

ORIGINAL INGLÉS, 1955: «You, John, are the youngest of my brethren. You have been very near me, and while I love you all with the same love which a father bestows upon his sons…»

BENÍTEZ: «Tú, Juan, eres el más joven de mis hermanos; has estado muy cerca de mí, y aunque os amo a todos con el mismo…»

Es la despedida personal de Jesús a Juan. No existe en ningún Evangelio: la escribe el Libro de Urantia en 1955.

17 PALABRAS SEGUIDAS · URANTIA 99:6.1 ↔ CABALLO DE TROYA 3

ORIGINAL INGLÉS, 1955: «Sectarianism is a disease of institutional religion, and dogmatism is an enslavement of the spiritual nature. It is far better to have a religion without a church than a church without religion.»

BENÍTEZ: «El sectarismo, mi querido hijo, es una enfermedad de las religiones institucionales. En cuanto al dogmatismo, una esclavitud de la naturaleza espiritual. Es mucho mejor tener una religión sin iglesia, que una iglesia sin religión.»

Y este no sale de la vida de Jesús: sale del documento 99, en la parte doctrinal del libro. Es uno de los cinco calcos que caen fuera de la biografía. En Benítez lo dice Jesús resucitado, en el tercer Caballo de Troya.

La prueba que lo cierra: tradujo él, del inglés

Aquí hay un problema de fechas que, bien mirado, lo remata.

La traducción oficial al español del Libro de Urantia lleva copyright de 1993. Los cuatro primeros Caballo de Troya son de 1984, 1986, 1987 y 1989, y contienen 138 de los 185 pasajes. Cuando Benítez los escribió, el libro no existía en español. Solo podía leerlo en inglés —o en la edición francesa de 1961, que es lo que sospechaba Ribera—.

Así que pedí una comprobación más: poner en columna el inglés de 1955, la traducción oficial de 1993 y lo que escribió Benítez. Y lo que aparece no admite otra lectura: en su texto se ve el inglés por debajo.

Original inglés, 1955 Traducción oficial, 1993 Benítez
you may exercise no jurisdiction no tendrás jurisdicción alguna puedes no ejercer jurisdicción
the ungodly los impíos los sin Dios
my natural life in the flesh mi vida natural en la carne mi natural vida en la carne

Las tres son el mismo tipo de error, y es un error que solo comete quien traduce deprisa con el original delante.

«Puedes no ejercer jurisdicción» no es español: es «you may exercise no jurisdiction» pasada palabra por palabra. El traductor de 1993, que sabía lo que hacía, escribió «no tendrás jurisdicción alguna».

«Los sin Dios» tampoco se dice: es ungodly desmontada en sus piezas, un-godly, «sin Dios». En español eso son «los impíos».

Y «mi natural vida» lleva el adjetivo delante del sustantivo porque en inglés va delante: natural life. En castellano se dice «mi vida natural», que es justo lo que puso el traductor profesional.

Conclusión: Benítez no copió y pegó de una edición española, porque no había ninguna. Tenía el libro en inglés delante y lo iba traduciendo él mismo, párrafo a párrafo, con las prisas y los tropiezos de cualquiera que traduce a mano. Y esos tropiezos son ahora su firma.

Y hay que decir también lo contrario, para ser justos: precisamente porque son dos traducciones distintas, los dos textos españoles no son idénticos. Se parecen mucho y coinciden a rachas —de ahí los 185 tramos—, pero cada uno resuelve las frases difíciles a su manera. Eso, lejos de ser un problema, es lo que demuestra que hay un original común detrás de los dos.

Para los libros posteriores a 1993 —del quinto en adelante, ya que el quinto salió en 1996— ya ni siquiera hace falta este razonamiento: la edición española estaba en las librerías.

2. Los personajes que solo existen en Urantia

Esta es la prueba que no depende de traducciones ni de estilo. Un nombre propio inventado o está o no está, y no cambia al pasar de idioma. Por eso los recuentos de esta tabla están hechos sobre el original inglés de 1955, sin tocar la edición española.

Personaje ¿En los Evangelios? En el inglés de 1955 En los 12 Caballo de Troya
Abner, jefe de los discípulos del Bautista No existe 88 375
David Zebedeo, jefe de los mensajeros No existe 51 108
Rodán de Alejandría, filósofo griego No existe 27 17
Nalda, la samaritana del pozo Sin nombre 19 2

Vale la pena detenerse en Abner, porque es el más descarado. En el Libro de Urantia es el hombre de confianza de Juan el Bautista y luego jefe de la comunidad de Filadelfia. En los Evangelios no aparece jamás: ni el nombre, ni el cargo, ni la organización. En Caballo de Troya sale 375 veces, y en el mismo papel. En el séptimo libro, el narrador lo presenta así, con toda naturalidad: «inicié un beneficioso contacto con Abner —ésta era su gracia—, el hombre de confianza del Anunciador».

Y el caso de Nalda es todavía más limpio, aunque el nombre solo salga dos veces. El Evangelio de Juan cuenta el encuentro de Jesús con la samaritana en el pozo y nunca dice cómo se llamaba. El nombre «Nalda» se lo pone el Libro de Urantia en 1955. Y en el duodécimo Caballo de Troya, publicado en 2022, la mujer del pozo se llama Nalda.

3. Sin traducciones de por medio

Los nombres de la tabla anterior ya están contados sobre el inglés. Pero hay una cosa que ni siquiera necesita recuento, y es la más difícil de explicar por casualidad: una fecha.

Esto es lo que dice, literalmente, el documento 122 del original inglés de 1955:

«…and at noon, August 21, 7 B.C., with the help and kind ministrations of women fellow travelers, Mary was delivered of a male child.»

Y unos párrafos después, por si quedaba duda: «Jesus was born August 21 at noon, 7 B.C.»

Contra eso no hay traducción que valga. La fecha está en el original, en inglés, impresa en Chicago en 1955.

Fuente: The Urantia Book (1955), documento 122, secciones 8.1 y 8.7, en el texto inglés que publica la Fundación Urantia ↗. Recuentos hechos sobre los 196 documentos del original, 1.090.331 palabras.

4. La fecha, en Benítez

Si tuviera que quedarme con un solo dato, sería este.

Nadie sabe qué día nació Jesús. Los Evangelios no lo dicen. La fecha del 25 de diciembre es una convención litúrgica tardía. Para la historiografía, la respuesta honesta es que no se sabe.

Pero el Libro de Urantia sí lo dice, con día, mes y hora: 21 de agosto del año 7 antes de Cristo, al mediodía.

Y esto escribe Benítez en el segundo Caballo de Troya:

«Según estas noticias, Jesús "de Belén" nació hacia las 12 horas del día 21 de agosto del año "menos 7" o, 747 del calendario de Roma. Una fecha incomprensiblemente "olvidada" por los evangelistas…»

La misma fecha. La misma hora. Y presentada como un descubrimiento del militar viajero del tiempo, con un reproche a los evangelistas por haberla «olvidado».

No es una mención de pasada. El 21 de agosto aparece 32 veces a lo largo de la saga, repartidas por nueve de los doce libros.

En el cuarto, Nazaret, el narrador se pone a ordenar su propia cronología de la vida de Jesús y la abre así: «Hacia las doce del mediodía del 21 de agosto se producía el alumbramiento de Jesús». En el tercero, Jesús cumple cinco años ese día y su madre le regala una túnica de lino. En el sexto, en el monte Hermón, la escena empieza con «aquel martes, sin embargo, 21 de agosto, sería diferente». Y el duodécimo, Belén, publicado en 2022 y dedicado precisamente al nacimiento, la repite siete veces.

Toda la cronología interna de doce novelas está construida sobre una fecha que se inventó un libro anónimo de Chicago en 1955.

5. Los tres círculos

Volvamos a la portada.

El Libro de Urantia cuenta que Maquiventa Melquisedek —así lo escribe, con k— llevaba el emblema en el pecho. Esto es lo que dice el original inglés de 1955, en el documento 93:

«…on his breast he wore an emblem of three concentric circles, the Satania symbol of the Paradise Trinity. In the course of his ministry this insignia of three concentric circles became regarded as so sacred by his followers that they never dared to use it.»

Traducido: un emblema de tres círculos concéntricos, el símbolo de la Trinidad del Paraíso —«Satania» no tiene nada que ver con Satán: es el nombre que Urantia le da al sistema de mundos habitados del que formaría parte la Tierra—, tan sagrado que sus seguidores no se atrevían a usarlo. Ese emblema es el que la Fundación Urantia imprimió en la cubierta de 1955.

Referencia: The Urantia Book (1955), 93:2.5.

En Caballo de Troya, los «tres círculos» aparecen 48 veces, repartidas por cinco libros —el séptimo, el octavo, el noveno, el undécimo y el duodécimo—. El protagonista los descubre en una pared esenia, pregunta de dónde vienen y le remiten a un príncipe, Melquisedec. Y se plantea, en voz alta: «¿por qué el tal Melquisedec identificó a Dios con "tres círculos"?»

Es una pregunta que solo tiene respuesta en un sitio.

6. Lo que no cogió

Este es, para mí, el hallazgo más interesante de todos. Y no lo esperaba nadie: ni yo ni la máquina.

El siguiente encargo fue rastrear en los doce libros todo el vocabulario propio del Libro de Urantia, el que lo hace inconfundible. Estos son los resultados:

Término exclusivo de Urantia En el inglés de 1955 En los 12 Caballo de Troya
«Urantia» (el nombre de la Tierra)1.3040
morontia / morontial7930
Havona6140
Nebadon4700
Jerusem2930
Salvington2360
Caligastia1540
Ajustador del Pensamiento (Thought Adjuster)2470
Andón y Fonta (los primeros humanos)920

Cero. En 2,2 millones de palabras, cero.

Eso no parece un descuido, sino un criterio. La operación está hecha con una precisión notable. Se llevó la capa humana —la biografía de Jesús, los personajes secundarios, los diálogos, las fechas, los símbolos— y dejó intacta en la estantería la capa cósmica, que es exactamente la parte que cualquier lector habría reconocido al instante.

Quien coge un libro sin mirar no elige qué páginas coge. Aquí se eligió.

Salvo por una grieta

Dije cero, y quiero ser exacto: el nombre «Ajustador del Pensamiento» no aparece ni una sola vez en la saga. Pero la idea sí. Aparece una vez, una sola, y vale la pena pararse en ella.

El Ajustador del Pensamiento es el concepto central del Libro de Urantia: un fragmento del propio Dios, enviado desde el Paraíso, que habita en la mente de cada persona. Está en el documento 1, la primera página doctrinal del libro. Esto es lo que dice el original inglés de 1955:

URANTIA 1:2.3 ↔ CABALLO DE TROYA 3

ORIGINAL INGLÉS, 1955: «…sent from Paradise to live in the mortal mind of man and there to assist in evolving the immortal soul of eternal survival. The presence of this divine Adjuster in the human mind is disclosed by three experiential phenomena: 1. The intellectual capacity for knowing God. 2. The spiritual urge to find God. 3. The personality craving to be like God.»

TRADUCCIÓN OFICIAL, 1993: «…el Monitor espíritu enviado desde el Paraíso para residir en la mente mortal del hombre y allí ayudar a la evolución del alma inmortal de supervivencia eterna. Tres fenómenos experienciales revelan la presencia de este Ajustador divino en la mente humana:…»

BENÍTEZ: «…una "chispa" de Él mismo, enviada desde el Paraíso y que vive en el órgano mental de los mortales, ayudándolos a desarrollar su alma inmortal, destinada a sobrevivir por toda la eternidad. La presencia de este "ajustador divino" (así podríamos calificarlo) en la mente humana es revelada merced a tres fenómenos experienciales: a la aptitud intelectual para conocer a Dios, a la necesidad espiritual de encontrarle y al intenso deseo de toda personalidad de parecérsele.»

Hay tres cosas ahí, y cada una vale por sí sola.

La primera: es la doctrina entera, traducida casi palabra por palabra. «Tres fenómenos experienciales» no es una expresión que le salga a nadie escribiendo en español; es three experiential phenomena pasado en bloque.

La segunda, y es la que más me gusta: Benítez conserva el orden del inglés. El original dice «la presencia de este Ajustador divino… es revelada por tres fenómenos». El traductor profesional de 1993 le dio la vuelta a la frase, como manda el castellano: «Tres fenómenos experienciales revelan la presencia…». Benítez no le dio la vuelta. Escribió lo que tenía delante, en el orden en que lo tenía delante. Es el mismo tropiezo de «mi natural vida» y de «puedes no ejercer jurisdicción», y aquí se ve en una frase larga.

Y la tercera: quien lo dice, en el libro, es Jesús. Y lo dice entrecomillado y con una disculpa: «este "ajustador divino" (así podríamos calificarlo)». Como si el término se le estuviera ocurriendo en ese momento, en Galilea, en el año 30. Es la única vez en doce novelas que asoma el vocabulario del otro libro, y asoma en minúsculas y pidiendo perdón.

Y no acaba ahí. Unas líneas después, en la misma conversación, Jesús añade: «en todas vuestras aflicciones, Él se aflige. En todos vuestros triunfos, Él triunfa en vosotros y con vosotros. Su divino espíritu es realmente una parte de vosotros». Eso es el documento 1:5.16 del Libro de Urantia, tres frases seguidas, y está contado entre los 185.

Así que la corrección al «cero» es esta: no se llevó el vocabulario cósmico, pero sí se llevó el corazón doctrinal del libro, con el cuidado de quitarle el nombre. Que es, si lo piensa, todavía más deliberado.

La pregunta del copyright

Queda el asunto legal, que se cuenta mal casi siempre.

Se suele decir que el Libro de Urantia no tiene derechos de autor porque es un libro revelado y no lo firma nadie. Hoy, en Estados Unidos, es verdad. En 1984 no lo era.

La Fundación Urantia registró el copyright en 1955 declarándose ella misma autora de la obra, y en 1983 lo renovó alegando que era un encargo. Cuando estalló el caso español, en enero de 1988, la Fundación le dijo a Interviú que no conocía de nada a Benítez y que se consideraba única propietaria de los derechos.

La cosa cambió mucho después. El 20 de junio de 2001, un jurado federal de Oklahoma declaró inválida la renovación de 1983 en el caso Michael Foundation contra Urantia Foundation, y el Tribunal de Apelaciones del Décimo Circuito lo confirmó el 11 de marzo de 2003. El argumento de fondo es delicioso: una fundación no puede reclamar la autoría de un libro cuyo mérito es, precisamente, no tener autor humano. La obra pasó al dominio público en Estados Unidos.

Es decir: cuando se escribieron los Caballo de Troya, el libro estaba protegido y su propietaria lo defendía. Ribera dejó en su libro la pregunta que nunca obtuvo respuesta: la Fundación había demandado a Jacques Weiss, el traductor francés de 1961, por publicar una versión no autorizada. Con Benítez no hizo nada.

Y una precisión que toca hacer
Que una obra esté en dominio público significa que se puede reproducir sin pagar ni pedir permiso. No significa que se pueda presentar como propia, ni como el diario de un militar que viajó en el tiempo. El dominio público resuelve el problema del bolsillo; no el de la firma.

Repercusiones

Por qué Ribera

Aquí hay una parte personal que no pienso esconder, porque explica el tono de aquel libro.

Ribera y Benítez habían firmado juntos. Según el propio relato que Ribera reproduce, Benítez entregó a Planeta en la primera mitad de 1985 los manuscritos de las célebres cartas de Ummo, y la editorial propuso sacar cinco volúmenes con Ribera como coautor —textualmente, «con el exclusivo objeto de favorecerle»—. Ribera cita esa carta y añade su comentario: «¡Verdaderamente, tanta generosidad nos confunde!».

La relación acabó mal. Planeta le envió un requerimiento notarial exigiéndole diez millones de pesetas por incumplimiento de contrato. Ribera contestó demostrando que, con las seis obras publicadas y las cinco entregadas, no solo había cumplido: se había pasado en un ejemplar.

Por qué hay que ser cuidadoso con esta fuente
Ribera estaba en pleito con la editorial de Benítez cuando escribió aquel libro. No era un observador neutral y no tiene sentido fingir que lo era. Por eso este artículo no se apoya en su palabra: se apoya en los textos, que están ahí para quien quiera mirarlos.

Portada de El secreto de Urantia (Ni caballos ni troyanos), de Antonio Ribera y Jesús Beorlegui
Contraportada del libro de Ribera y Beorlegui, con los dos autores cotejando ejemplares

El libro de Ribera y Beorlegui (Obelisco, 1988) y su contraportada, donde se les ve cotejando los dos volúmenes a mano. Cuarenta años antes de que esto se pudiera hacer con un programa.

Fuente: Antonio Ribera y Jesús Beorlegui, El secreto de Urantia (Ni caballos ni troyanos) (Ediciones Obelisco, 1988), edición digital. Las páginas de Interviú y el requerimiento notarial de Planeta están documentados ahí. Portadas reproducidas a efectos de cita.

Segunda entrega de Interviú, enero de 1988, reproducida en el libro de Ribera
La segunda entrega: Interviú, 13 de enero de 1988.
Página del diario El Día de enero de 1988 con nuevas evidencias del plagio
El diario El Día, 28 de enero de 1988, con los cotejos de Beorlegui.

Las dos páginas, tal y como las reprodujo el libro de Ribera y Beorlegui. Reproducción a efectos de cita.

Qué queda de todo esto

Que Caballo de Troya es una novela extraordinariamente bien contada. Eso no se lo discute nadie, y yo tampoco. Doce libros, más de cinco millones de ejemplares y varias generaciones de lectores enganchados no salen de la nada.

Que buena parte de su material narrativo —la biografía completa de Jesús, sus personajes inventados, sus fechas, sus discursos, sus símbolos— estaba impresa en Chicago en 1955, y que eso no aparece citado en ninguna de las más de cinco mil páginas de la saga.

Y que el problema nunca fue el préstamo de los contenidos. Los novelistas se documentan y beben de donde pueden. El problema es la otra frase, la que Benítez ha sostenido durante cuarenta años: que esto no es una novela, que existió un mayor de la Fuerza Aérea estadounidense que viajó al año 30 y que le dejó su diario.

Si el diario del mayor coincide 185 veces, palabra por palabra, con un libro que se imprimió en Chicago en 1955, hay dos explicaciones posibles. Una es que el mayor se llevara un ejemplar en la máquina del tiempo.

La otra la puede deducir usted solo.

📖 Compruébelo usted mismo. No hace falta creernos ni a mí ni a la máquina. El Libro de Urantia se puede leer entero y gratis en la web de la propia Fundación Urantia, sin registrarse y sin pagar nada: léalo aquí en español ↗ (o en inglés ↗). Los Caballo de Troya están en cualquier biblioteca. Busque «Abner», busque «Nalda», busque «21 de agosto». Tardará diez minutos.

Fuentes

Los libros, cotejados para este artículo

  • The Urantia Book (Urantia Foundation, Chicago, 1955), el original inglés y la base de este cotejo: los 196 documentos, 1.090.331 palabras, descargados del texto que publica la propia Fundación ↗. De ahí salen las citas en inglés, los recuentos de nombres y la fecha del nacimiento.
  • El Libro de Urantia, traducción oficial al español de la Fundación Urantia (copyright de 1993), edición digital: 1.210.578 palabras. Se usó como puente para localizar los pasajes en español y como término de comparación con la traducción de Benítez. Leer en urantia.org ↗.
  • J.J. Benítez, Caballo de Troya 1 a 12 (Planeta, 1984-2022), ediciones digitales. 2.231.474 palabras en total.
  • Antonio Ribera y Jesús Beorlegui, El secreto de Urantia (Ni caballos ni troyanos) (1988), edición digital: las portadas de Interviú, el requerimiento notarial de Planeta y el pleito de la Fundación contra el traductor francés.
  • Tres biblias, usadas para descartar las coincidencias que no son más que citas evangélicas compartidas: la Reina-Valera en español y, en inglés, la King James Version (1611) y la American Standard Version (1901), las dos anteriores al Libro de Urantia.

El caso y su contexto

El pleito del copyright

De la casa

David Santiso · Clave 45 · Agosto de 2026. El cotejo informático de los doce Caballo de Troya contra el Libro de Urantia lo realizó Claude Opus 5 por encargo y bajo la dirección del autor, sobre las ediciones digitales y con programas escritos para este artículo. Se hizo el 3 de agosto de 2026 y se rehízo entero el 15, esta vez cruzando cada coincidencia con tres biblias y revisándolas una a una. Las cifras salen de ahí; la investigación del caso, la verificación de fuentes y las conclusiones son de la redacción de Clave 45.