Un adolescente que huye del apartheid. Un inmigrante que trabaja sin papeles en California. Un hombre que se hace rico dos veces antes de los treinta y uno, que construye cohetes reutilizables con dinero de la NASA, que compra por 44.000 millones la mayor plaza pública del mundo y la usa para empujar a la ultraderecha en media Europa. Y que en junio de 2026 se convierte en el primer billonario de la historia. Esto es Elon Musk: no el genio ni el monstruo, sino algo más incómodo que las dos cosas.
Cómo hemos hecho este reportaje
Elon Musk es una persona viva, litigante y con más abogados que nadie. Aquí no hay una sola afirmación sin fuente, y cuando algo está en discusión —el origen de su fortuna, el sentido de su gesto en la investidura— se cuentan las dos versiones y se dice quién sostiene cada una. En el apartado ¿ES NAZI? distinguimos con cuidado entre lo que está documentado y lo que no, porque dar por probado lo que no lo está es exactamente el problema del que va este reportaje.
1971–1989 · PRETORIA
Un niño rico en el apartheid (y el mito de la mina de esmeraldas)

Elon Reeve Musk nació en Pretoria el 28 de junio de 1971, en la Sudáfrica del apartheid. Ese dato no es color local, sino la primera pieza para entender todo lo demás.
Su padre, Errol Musk, era ingeniero y promotor inmobiliario. Su madre, Maye, modelo y dietista canadiense-sudafricana. La familia no era de la aristocracia, pero sí de esa clase media-alta blanca que en el apartheid vivía con un nivel de vida imposible para el 80% del país. Musk ha contado que en su casa hubo criados, piscina y colegio privado.
La mina de esmeraldas: qué hay de verdad
Es lo que más se repite sobre él —«se hizo rico con una mina de esmeraldas del apartheid»— y también lo que peor se cuenta, en las dos direcciones. Se puede aclarar bastante más de lo que suele hacerse, porque hay una fuente buena: la biografía autorizada que escribió Walter Isaacson en 2023, hecha con dos años de acceso al propio Musk y a su familia.
Esta es la versión que sale de ahí, y es bastante concreta:
En 1986, Errol Musk aterrizó con su avioneta en una pista de Zambia. Un empresario ítalo-panameño se ofreció a comprarle el aparato. En lugar de cobrar en efectivo, Errol aceptó otra cosa: una parte de las esmeraldas que producían tres pequeñas minas que aquel hombre tenía en el país.
Fijándose en la letra pequeña se ve que desmonta las dos versiones del bulo a la vez:
- Errol nunca fue dueño de ninguna mina. Tenía derecho a un porcentaje de la producción de unas minas ajenas. Quien diga «el padre de Musk era propietario de una mina» está exagerando.
- Pero el dinero de las esmeraldas existió. Quien diga que todo el asunto es un invento de internet, también se equivoca. Y no lo dice un enemigo: lo dice su biógrafo autorizado.
- No eran diamantes, ni estaban en Sudáfrica: eran esmeraldas y estaban en Zambia, un país independiente desde 1964 y ajeno al apartheid. Lo de «las minas del apartheid» es incorrecto.
- Y duró poco. Según el propio Isaacson, el negocio se secó a finales de los ochenta, cuando los soviéticos consiguieron fabricar esmeraldas artificiales en laboratorio y el precio se hundió.
¿Vivió su familia de esas esmeraldas?
Es la pregunta que de verdad importa, y se puede contestar mirando las fechas.
- 1979: sus padres se divorcian.
- 1981: Elon, con diez años, decide irse a vivir con su padre. Con él pasará el resto de su infancia y toda su adolescencia.
- 1986: Errol cierra el trato de las esmeraldas. Elon tiene quince años y vive bajo su techo.
- 1989: Elon se marcha a Canadá, con diecisiete. Por esas fechas el negocio de las esmeraldas se está hundiendo.
Es decir que sí: durante sus últimos años de adolescencia, la casa en la que vivía se financió en parte con el dinero de aquellas esmeraldas. No hay que hacer contorsiones para verlo, es simple aritmética de calendario. Y encaja con lo que el propio Errol contó de aquellos años: que tenían «tanto dinero que no podíamos ni cerrar la caja fuerte».
Pero hay que decir también lo otro, porque si no se falsea al revés: la familia ya era rica antes de 1986. Errol era un ingeniero y promotor inmobiliario de éxito. Elon se crio en una de las casas más grandes de Pretoria, con servicio doméstico, colegio privado y viajes al extranjero, y todo eso ya estaba ahí cuando las esmeraldas aparecieron.
O sea: las esmeraldas no fueron el origen de la fortuna familiar, fueron un añadido de tres o cuatro años que coincidió con su adolescencia. Quien diga que «Musk se crio gracias a una mina» exagera; quien diga que «las esmeraldas no tuvieron nada que ver con su vida» también.
¿Y ese dinero llegó a Elon?
Aquí es donde se acaban las certezas, y hay que decirlo.
Errol sostiene que sí. En algunas entrevistas ha llegado a afirmar que la carrera entera de su hijo salió de ahí.
Elon lo niega. Sostiene que montó su primera empresa con cantidades pequeñas y que la aportación de su padre fue muy posterior y menor —los números concretos, y las dos versiones que circulan, están más adelante, en LA PRIMERA FORTUNA—. En 2019 llegó a escribir en Twitter: «Pagaré un millón de dogecoins a quien demuestre que esa mina existió».
Y hay un detalle cronológico que juega a su favor: Elon se marchó a Canadá en 1989, justo cuando el negocio de las esmeraldas se estaba hundiendo. Cuando llegó a América, el dinero de su padre ya no era lo que había sido.
Lo que queda en pie
Hubo esmeraldas y hubo dinero, eso está acreditado por su biógrafo. No hubo una mina propia ni era del apartheid, y no consta documentalmente que aquel dinero financiara sus empresas. Padre e hijo se contradicen, ninguno de los dos es una fuente neutral, y no existe papel que lo zanje.
Pero fijarse tanto en la mina es perder de vista lo importante, que sí está fuera de toda duda: Musk creció con el privilegio estructural de una familia blanca acomodada en un régimen de segregación racial. Casa grande, criados, piscina, colegio privado y pasaporte para irse cuando quiso. No hacía falta una mina: hacía falta nacer en el lado correcto de una frontera legal que repartía escuelas, hospitales y expectativas por el color de la piel.
Eso no lo convierte en culpable de nada —tenía diecisiete años cuando se marchó—, pero sí desmonta la única versión que no se sostiene por ningún lado: la del hombre que salió de la nada.
La salida
En 1989, con diecisiete años, Musk se marchó a Canadá con el pasaporte que le daba la nacionalidad canadiense de su madre. Él mismo ha explicado que uno de los motivos fue no hacer el servicio militar obligatorio, que en aquel momento significaba servir en el ejército que sostenía el apartheid.
Guárdese ese detalle: el primer movimiento importante de su vida fue emigrar para escapar de un Estado que no le gustaba. Volveremos a él.
Fuentes: Walter Isaacson, Elon Musk (2023), biografía autorizada, sobre el acuerdo de 1986 en Zambia y el final del negocio · News24, análisis de lo que revela la biografía (15-9-2023) · Snopes, «What We Know About Elon Musk and the Emerald Mine» (17-11-2022) · entrevista de Errol Musk a Business Insider South Africa (2018) · Wikipedia (inglés), «Errol Musk».
1902–1974 · EL ABUELO
Joshua Haldeman: multado en Canadá en plena guerra, emigrado al apartheid por gusto
Para entender de dónde viene esta familia hay que retroceder una generación más, hasta un personaje que casi nadie conoce y que explica muchísimo: Joshua Norman Haldeman, el abuelo materno de Elon.
Un quiropráctico canadiense con un plan para el mundo
Haldeman nació en Minnesota, se crio en Saskatchewan y ejerció de quiropráctico. Pero lo que le ocupaba de verdad era la política, y no una cualquiera: fue uno de los dirigentes del movimiento tecnocrático canadiense en los años treinta.
El nombre engaña. La Tecnocracia no era un partido, sino un movimiento que proponía sustituir a los políticos electos por ingenieros y científicos que gobernaran el continente —Estados Unidos, Canadá y Groenlandia juntos— con criterios técnicos en lugar de democráticos. Nada de elecciones, nada de parlamentos: administración.
Fue condenado en Canadá
Durante la Segunda Guerra Mundial, el Gobierno canadiense declaró ilegal Technocracy Incorporated. Haldeman siguió adelante igualmente.
El 8 de octubre de 1940 lo detuvo la Policía Montada por pertenecer a una organización prohibida. El tribunal lo condenó a una multa de 200 dólares por escribir, publicar y hacer circular un documento titulado «Declaración de patriotismo de quienes fueron tecnócratas», que a juicio de la sala podía causar «desafección hacia Su Majestad».
No fue una condena de película: fue una multa. Pero deja claro dónde estaba, y con quién, mientras Canadá estaba en guerra contra Alemania.
Aquí hay que ser exactos, porque circula que «lo expulsaron de Canadá», y no es cierto. No lo expulsó nadie: pagó su multa y diez años después se marchó por su propia voluntad. Pero adónde se marchó es lo interesante.
1950: se muda al apartheid, y a propósito
En 1950, Haldeman metió a su familia en un avión y se instaló en Sudáfrica. La fecha no es casual: el Partido Nacional había llegado al poder en 1948 y estaba levantando el sistema de segregación racial. Haldeman no llegó al apartheid por accidente: llegó porque le gustaba, y lo defendió públicamente durante décadas.
Su ideología está documentada por la investigación que publicó la CBC canadiense a partir de sus propios escritos: durante años sostuvo posiciones racistas, antisemitas y antidemocráticas, y defendió que existía una conspiración comunista internacional que controlaba los bancos, los medios de comunicación y las universidades con el objetivo de dominar el mundo.
Murió en Pretoria el 13 de enero de 1974, a los 71 años. Elon tenía dos. No llegó a conocerlo, pero sí creció en la casa y en la familia que aquel hombre había levantado.
Cuidado con la conclusión fácil
Nadie hereda las ideas de su abuelo, y Elon Musk no es responsable de lo que pensara Joshua Haldeman. Tenía dos años cuando murió. Insinuar que el nieto es lo que es «porque lo lleva en la sangre» sería una barbaridad, y además el mismo razonamiento tramposo que denunciamos en otros.
Pero la coincidencia de ideas —que no de genes— es demasiado llamativa para no señalarla. Merece la pena poner lo que defendía el abuelo al lado de lo que se cuenta en los apartados ILUSTRACIÓN OSCURA y EL GRAN REEMPLAZO: gobernar sustituyendo a los políticos por ingenieros, y una conspiración que controla la banca, la prensa y las universidades. Son, casi palabra por palabra, las dos ideas que ochenta años después mueven al nieto. Nada de esto es genético. Es una familia, una biblioteca y una conversación que nunca se interrumpió.
Fuentes: CBC, investigación de Geoff Leo sobre Joshua Haldeman · Wikipedia (inglés), «Joshua N. Haldeman» · Cronología documentada de su vida (chiro.org), sobre la detención de octubre de 1940 y la multa · Toronto Life.
1995–1999 · EL ILEGAL
El inmigrante sin papeles que hoy quiere cerrar la frontera
En 1995 Musk llegó a Palo Alto, California. Oficialmente, para hacer un doctorado en Física Aplicada en Stanford. En la práctica, no llegó a matricularse en ninguna asignatura: se puso a montar una empresa con su hermano Kimbal.
Qué estudió realmente
Hay que aclararlo, porque se cuenta de todo. Musk sí terminó la carrera: empezó en la Queen's University de Ontario en 1990 y se trasladó a la Universidad de Pensilvania, donde se licenció en Física y en Economía —esta última por la escuela de negocios Wharton—.
Lo que no hizo fue el doctorado. Le admitieron en Stanford para un programa de posgrado en Física Aplicada y no llegó a matricularse en ninguna asignatura: se puso a montar una empresa. De ahí sale la frase de que «dejó Stanford a los dos días», que es más o menos exacta, pero que suele contarse como si hubiera abandonado los estudios. No: abandonó el doctorado, con dos carreras ya terminadas.
Ese detalle administrativo, que parece menor, es el que investigó The Washington Post en octubre de 2024. Y lo que encontró es incómodo.
Lo que dice la investigación
Según el Post —que cita a antiguos socios, documentos societarios y registros judiciales—, Musk trabajó sin autorización en Estados Unidos durante los primeros años de Zip2. Los inversores de la empresa estaban lo bastante preocupados por la posibilidad de que su fundador fuera deportado como para ponerle un plazo para conseguir un visado de trabajo.
El documento más citado es un correo de 2005 del propio Musk a los cofundadores de Tesla en el que reconoce que no tenía permiso para estar en Estados Unidos cuando arrancó Zip2.
La cuestión técnica es sencilla: si entró con un visado J-1 de intercambio académico y abandonó el programa sin matricularse, la autorización para trabajar decae. Es lo que explicaron varios abogados de inmigración consultados por el Post y por Forbes.
Lo que dice él
Musk lo negó en X con seis palabras: «Se me permitía trabajar en Estados Unidos». No aportó documentación. Tampoco ha explicado qué visado tenía exactamente ni desde cuándo.
La contradicción, dicha sin rodeos
Treinta años después, el mismo hombre es el principal altavoz mundial contra la inmigración irregular. Ha llamado «invasión» a la llegada de migrantes a Estados Unidos y a Europa, ha difundido la teoría del gran reemplazo y ha respaldado a partidos cuyo eje es cerrar fronteras.
No es una incoherencia menor ni una anécdota de juventud. Es exactamente el mismo comportamiento que denuncia: entrar en un país buscando una vida mejor y trabajar antes de tener los papeles en regla. La única diferencia es que a él le salió bien.
Y hay algo obvio que también hay que decir: que Musk lo hiciera no está mal. Lo hicieron millones de personas antes y después que él, y la mayoría no acabó de billonaria. Lo que chirría no está en su biografía, sino en que quien la protagonizó dedique hoy su fortuna a que otros no puedan repetirla.
Fuentes: The Washington Post, «Elon Musk, enemy of ‘open borders’, launched his career working illegally» (26-10-2024) · CNN, con la negativa de Musk (28-10-2024) · Forbes, análisis del régimen de visados (27-10-2024).
1999–2002 · LA PRIMERA FORTUNA
Zip2, PayPal y los 180 millones que lo cambiaron todo
La fortuna de Musk no viene de Tesla ni de SpaceX. Viene de dos ventas rápidas en los años noventa, y entender de dónde sale el capital inicial explica bastante de lo que vino después.
Zip2 (1995–1999)
Con su hermano Kimbal montó Zip2, una guía de negocios con mapas para periódicos: algo así como unas páginas amarillas de internet cuando internet aún no era nada. Dormían en la oficina y se duchaban en un gimnasio, según la versión que él mismo ha contado mil veces.
¿De dónde salió el primer dinero?
Es la pregunta que decide si el relato del hombre hecho a sí mismo se sostiene. Hay dos versiones que no cuadran. Van las dos.
La versión de Elon, que él mismo escribió en X: arrancaron con unos 2.000 dólares suyos, 5.000 de su hermano Kimbal y 8.000 de Greg Kouri, un conocido de la familia que entró como socio. Y añade que la aportación de su padre fue el 10% de una ronda posterior de 200.000 dólares: unos 20.000.
La versión más difundida, que procede en buena parte de su padre y que repiten varias fichas de empresa: que Errol Musk puso 28.000 dólares para que la cosa echara a andar.
No hay documentación pública que zanje cuál es la buena. Pero fíjese en lo importante: hasta en la versión que da el propio Elon, el dinero de su padre está ahí. Discuten la cantidad y el momento, no el hecho.
Respondamos entonces una por una a las preguntas que se hace cualquiera:
- ¿Lo tenía él? Casi nada. Por su propia cuenta, puso 2.000 dólares. Venía de la universidad y, según ha contado él mismo, terminó los estudios con una deuda considerable en préstamos estudiantiles.
- ¿Salió de la familia? En parte, sí, y no lo discute nadie: su hermano y su padre pusieron dinero. La discusión es de cuánto.
- ¿De contactos? También. Los 8.000 dólares de Greg Kouri no vinieron de un banco ni de un inversor profesional: vinieron de un conocido de la familia, que además se convirtió en cofundador.
- ¿Un crédito? No para montar la empresa. Sí arrastraba deuda de estudios, pero Zip2 no nació de un préstamo bancario.
El dinero que de verdad construyó Zip2
Todo lo anterior son cantidades pequeñas. Lo que convirtió aquello en una empresa vendible llegó en marzo de 1996: el fondo de capital riesgo Mohr Davidow Ventures inyectó unos 3,6 millones de dólares y se quedó con el control mayoritario. A cambio, los hermanos Musk perdieron el mando: fue entonces cuando le pusieron un consejero delegado profesional por encima.
Es decir: el capital familiar sirvió para llegar a la puerta. Cruzarla la pagó el capital riesgo.
En resumen: no heredó una fortuna, pero tampoco se levantó solo. Tuvo lo que casi nadie tiene cuando se le ocurre una idea a los veinticuatro años: una familia que podía poner varios miles de dólares sin que le temblara el pulso, un conocido con capacidad de invertir y una carrera universitaria terminada en el país adecuado. Ninguna de esas tres cosas es un mérito propio.
En 1999 Compaq compró Zip2 por unos 307 millones de dólares. A Musk le tocaron alrededor de 22 millones. Tenía veintisiete años.
X.com y PayPal (1999–2002)
Metió casi todo ese dinero en X.com, un banco por internet. La empresa se fusionó con Confinity, la de un tal Peter Thiel, y de esa fusión salió PayPal.
Aquí hay un detalle que suele desaparecer del relato heroico: en el año 2000, el consejo destituyó a Musk como consejero delegado mientras estaba de luna de miel. Sus propios socios lo consideraban un problema de gestión. Se quedó como accionista y asesor.
En 2002 eBay compró PayPal por 1.500 millones. Musk era el mayor accionista individual y se llevó unos 180 millones de dólares netos.
El dato que ordena toda su carrera
Con treinta y un años, Musk tenía 180 millones de dólares y ningún negocio en marcha. Todo lo que viene después —Tesla, SpaceX, el Hyperloop, Neuralink, la compra de Twitter— se construye sobre esa base: una cantidad de dinero que menos de una persona entre cien mil llega a ver junta, y que se ganó vendiendo dos empresas.
Una precisión sobre «fundador»
Musk no fundó Tesla. La empresa la crearon en 2003 Martin Eberhard y Marc Tarpenning. Musk entró en 2004 liderando la primera ronda de inversión y presidiendo el consejo; llegó a consejero delegado en 2008, tras un choque que acabó con Eberhard fuera de la empresa y en los tribunales. El acuerdo de aquel pleito incluyó el derecho de Musk a llamarse «cofundador».
Es un matiz que él nunca aclara y que hay que tener presente cada vez que se le presenta como el inventor del coche eléctrico.
Fuentes: mensajes del propio Elon Musk en X sobre el capital inicial de Zip2 · Wikipedia (inglés), «Zip2» · Britannica Money, «Zip2», sobre la ronda de Mohr Davidow Ventures de marzo de 1996 · declaraciones de Errol Musk a Business Insider South Africa · Ashlee Vance, Elon Musk (2015).
2004–2026 · LO QUE SÍ CONSTRUYÓ
Tesla, SpaceX y Starlink: los logros que no se le pueden negar

Antes de seguir hay que reconocerle lo que ha hecho bien. Si se le niega lo evidente, lo demás no vale nada.
SpaceX, que es lo más serio que ha hecho
Cuando fundó SpaceX en 2002, poner cosas en órbita era cosa de Estados y de dos o tres gigantes industriales. Hoy no. Y el mérito es suyo y de sus ingenieros.
- 2008: primer cohete de combustible líquido financiado con capital privado en alcanzar la órbita (Falcon 1).
- 2012: primera nave privada en acoplarse a la Estación Espacial Internacional.
- 2015 en adelante: cohetes reutilizables. El Falcon 9 aterriza de vuelta y se vuelve a usar. Esto, que parecía ciencia ficción, ha hundido el coste de poner un kilo en órbita.
- 2020: primera empresa privada en llevar astronautas a la ISS.
La reutilización de la primera etapa es un logro de ingeniería de primer orden, del que se benefician la NASA, la ciencia y cualquiera que necesite lanzar algo. No hay manera honesta de quitarle eso.
Tesla, que cambió una industria entera
En 2008 el coche eléctrico era un carrito de golf con pretensiones. Tesla demostró que podía ser deseable, rápido y con autonomía real. El resultado es que toda la industria del automóvil se vio obligada a moverse: sin Tesla, la transición eléctrica habría llegado años más tarde.
Súmese la red de supercargadores y la apuesta por las baterías, que arrastró a un sector completo.
Starlink
Miles de satélites en órbita baja dando internet donde no llega el cable. Ha sido decisivo en zonas rurales, en catástrofes y —esto hay que subrayarlo— en Ucrania, donde el ejército lo usó masivamente tras la invasión rusa.
Pero ojo, que ese mismo ejemplo es la advertencia
Starlink en Ucrania enseña las dos caras a la vez. Fue útil, sí. Y también dejó al descubierto el problema de fondo de este reportaje: en 2022 Musk decidió por su cuenta no activar la cobertura en una operación ucraniana en Crimea, según reconoció él mismo y confirmó su biógrafo. Un particular, sin cargo público ni control democrático, tomando una decisión con efectos militares en una guerra. Ese es el patrón que se repetirá en todos los apartados siguientes.
Pero ¿inventa algo, o solo compra?
Es la crítica que más se le hace, y merece una respuesta honesta en lugar de un eslogan. La respuesta es: depende de la empresa, y en ninguna es lo que él cuenta.
- Zip2 y PayPal: sí escribió código en los primeros tiempos de Zip2, y sus propios socios contaron que había que reescribirlo después. En PayPal fue apartado por el consejo.
- Tesla: no la fundó. Entró como inversor y llegó a consejero delegado cuatro años después. Su aportación fue de estrategia, dinero y presión, no de diseño.
- SolarCity: la fundaron sus primos. Él puso el dinero y luego se la compró a Tesla, en una operación que acabó en los tribunales.
- Neuralink, OpenAI, xAI, The Boring Company: fundadas o cofundadas por él, con equipos técnicos contratados.
- SpaceX es la excepción, y hay que reconocerla. Aquí sí hay testimonios coincidentes —incluidos los de ingenieros que no le tienen ninguna simpatía— de que participa en decisiones técnicas reales: materiales, arquitectura de los motores, la apuesta por la reutilización cuando todo el sector la daba por imposible. No diseña él los cohetes, pero tampoco es un accionista que pasa por allí.
La fórmula exacta
Ni «no ha inventado nada» ni «es el Edison de nuestro tiempo». Lo que hace Musk, y lo hace muy bien, es identificar una tecnología que ya existe pero que nadie se atreve a llevar al mercado, meterle una cantidad de dinero que asusta y aguantar la presión hasta que funciona. Eso no consiste en inventar, sino en un tipo de riesgo que casi nadie asume, y que ha producido resultados reales. El problema no es que se le niegue el mérito. El problema es que él se atribuye uno distinto del que tiene: el de genio creador solitario, que no es el suyo.
Menos brillante es el capítulo de las promesas incumplidas: los taxis autónomos «para el año que viene» que lleva anunciando desde 2016, el Hyperloop que no existe, los plazos de Neuralink. Musk vende futuro con una seguridad que sus propios calendarios desmienten una y otra vez.
Fuentes: Wikipedia (inglés), «SpaceX» · Wikipedia, «Starlink» · Walter Isaacson, Elon Musk (2023), sobre el episodio de Crimea.
38.000 M$ · EL SUPERPODER
El ultraliberal que no existiría sin el dinero público
Elon Musk se presenta como el enemigo número uno del gasto público. Llegó a dirigir un departamento entero del Gobierno de Estados Unidos dedicado a recortarlo. Y sin embargo:
La cifra que lo resume todo
Una investigación de The Washington Post calculó que, en veinte años, las empresas de Musk han recibido más de 38.000 millones de dólares en contratos, préstamos, subvenciones y créditos fiscales públicos.
Unos 15.700 millones para Tesla y unos 22.600 millones para SpaceX. Y no es historia antigua: dos tercios de ese dinero se comprometieron en los últimos cinco años, y solo en 2024 las administraciones federal y locales comprometieron al menos 6.300 millones, un récord.
Los momentos en que el dinero público le salvó
SpaceX, 2006. La NASA le adjudicó 278 millones de dólares cuando la empresa todavía no había puesto nada en órbita. Sus tres primeros lanzamientos fracasaron. Sin ese contrato, SpaceX no habría llegado al cuarto.
Tesla, 2010. Un préstamo del Departamento de Energía de 465 millones de dólares a interés bajo, en plena resaca de la crisis financiera, permitió lanzar el Model S. Tesla estuvo al borde de la quiebra más de una vez en aquellos años.
Los créditos regulatorios. Durante años, buena parte del beneficio declarado por Tesla no vino de vender coches, sino de vender créditos de emisiones a otros fabricantes, un mercado que existe únicamente porque los Estados lo crearon por ley.
La paradoja, en una frase
Como resumió un analista citado por la prensa económica: «el verdadero superpoder de Elon es conseguir dinero del Gobierno».
No es hipocresía en abstracto. Es que ninguna de sus dos empresas emblemáticas existiría hoy sin el dinero de los contribuyentes a los que lleva años explicando que el Estado sobra. Y el hombre que pilotó la motosierra contra el gasto público en 2025 era, simultáneamente, uno de sus mayores beneficiarios individuales del planeta.
Que conste el matiz honesto: los contratos de la NASA no son regalos, son servicios prestados, y SpaceX los presta más barato que la competencia. Pero eso no cambia el fondo: fue capital público el que asumió el riesgo cuando nadie más lo asumía, y beneficio privado el que recogió el premio.
Fuentes: The Washington Post, investigación sobre ayudas públicas a las empresas de Musk (2025), recogida en español por Xataka y El Orden Mundial · Motorpasión.
Los impuestos · CÓMO NO PAGAR
Ser el más rico del mundo y tributar cero: el mecanismo
Queda por explicar el truco central, el que hace posible todo lo demás: cómo se puede ser el hombre más rico del mundo y pagar, algunos años, cero.
Su riqueza no es dinero
Musk no cobra sueldo en Tesla. Su patrimonio son acciones: participaciones en empresas cuyo valor sube y baja en bolsa. Y en el sistema fiscal estadounidense —como en el español— una acción que sube no tributa hasta que se vende.
Así que la fortuna puede multiplicarse por diez sin generar un solo euro de impuestos, siempre que no se toque.
Entonces, ¿de qué vive?
De pedir prestado. Es la jugada que en Estados Unidos llaman «compra, endeúdate y muere»: en lugar de vender acciones —lo que obligaría a tributar por la plusvalía—, se usan como garantía de préstamos bancarios. El dinero del préstamo no es renta, así que no tributa. Y los intereses son ridículos comparados con lo que costaría el impuesto.
No es una teoría: Tesla ha declarado que Musk tenía unos 92 millones de acciones pignoradas como garantía de préstamos personales, valoradas en decenas de miles de millones de dólares.
Los números concretos
- La investigación de ProPublica sobre los archivos del fisco estadounidense reveló que Musk no pagó impuesto federal sobre la renta en 2018.
- Entre 2014 y 2018 pagó 455 millones de dólares de impuestos sobre 1.520 millones de renta declarada… mientras su patrimonio crecía en 13.900 millones.
- En 2021 sí pagó, y mucho: más de 11.000 millones de dólares, la mayor factura fiscal individual de la historia de Estados Unidos. Pero hay que entender por qué: tuvo que ejercer opciones sobre acciones que caducaban. No fue una decisión moral, fue un vencimiento.
- Trasladó su residencia fiscal y la sede de Tesla de California a Texas, que no tiene impuesto sobre la renta estatal.
Por qué esto importa más que su ideología
Nada de lo anterior es ilegal. Ese es exactamente el problema.
La conclusión que deja es simétrica y difícil de rebatir: el mismo Estado que puso 38.000 millones para levantar sus empresas es el que recibe de él una aportación fiscal ínfima en relación con su riqueza. Recibió cuando arriesgaba; no cobra ahora que gana. Y el hombre que en 2025 dirigiría el recorte del gasto público argumentando que no hay dinero —a eso llegaremos— es, personalmente, uno de los mayores ejemplos de por qué no lo hay.
Fuentes: ProPublica, «The Secret IRS Files» · CNBC, los 11.000 millones de 2021 · declaraciones societarias de Tesla sobre acciones pignoradas.
2022 · LA COMPRA
44.000 millones por una red que no quería comprar

La compra de Twitter es la operación que convierte a Musk de empresario rico en actor político global. Y hay que contarla entera, porque casi nadie recuerda cómo fue de verdad.
Enero–abril de 2022: la escalada
Musk fue comprando acciones en silencio hasta convertirse en el mayor accionista. En abril lanzó una oferta para quedarse con toda la empresa: 54,20 dólares por acción, unos 44.000 millones de dólares. El «,20» del precio era un chiste de marihuana. Así se decidió la mayor compra de una red social de la historia.
Mayo–octubre: el intento de escaparse
Aquí está lo que el relato suele omitir: Musk intentó no comprarla. Alegó que Twitter le había ocultado la cantidad de cuentas falsas y anunció que se retiraba del acuerdo.
Twitter lo demandó en Delaware. Y los abogados de Musk se encontraron con un problema: había firmado un acuerdo sin cláusula de salida y renunciando expresamente a la revisión de cuentas. Con el juicio encima y las perspectivas que tenía, Musk se echó atrás de echarse atrás y cerró la compra en octubre de 2022 al precio pactado.
Un detalle que explica muchas decisiones posteriores
Musk no compró Twitter en el mejor momento: la compró obligado por un tribunal y a un precio que él mismo había hinchado. Para financiarla, además, cargó a la empresa con unos 13.000 millones de dólares de deuda y vendió miles de millones en acciones de Tesla. Buena parte de lo que vino después —los despidos brutales, la suscripción de pago, el hachazo a la moderación— se entiende mejor sabiendo que la compañía nacía asfixiada por una deuda que él mismo le había puesto encima.
Lo que valía y lo que vale
La operación fue, en términos financieros, un desastre. Fidelity, uno de los inversores, llegó a valorar su participación en menos de una tercera parte de lo pagado. Los anunciantes se fueron en masa —de eso va el apartado EL GRAN REEMPLAZO— y los ingresos publicitarios se hundieron.
Pero medir esta compra en dinero es no haber entendido nada. Musk no compró un negocio: compró la plaza donde discuten los periodistas, los políticos y las instituciones del mundo occidental. Y por eso, aunque perdiera dinero, la operación le salió barata. Los apartados siguientes explican para qué la usó.
Fuentes: Wikipedia (inglés), «Acquisition of Twitter by Elon Musk» · resoluciones del Tribunal de Equidad de Delaware (Twitter, Inc. v. Musk, 2022) · Bloomberg y Reuters sobre la financiación y la deuda.
2022–2023 · LOS DESPIDOS
Ocho de cada diez a la calle, y las facturas que llegaron después
Lo primero que hizo Musk al tomar el control de Twitter fue despedir a la cúpula. Lo segundo, a casi todos los demás.
La empresa tenía unos 7.500 empleados cuando la compró en octubre de 2022. Año y medio después, X tenía alrededor de 1.300. El propio Musk ha presumido de haber recortado en torno al 80% de la plantilla.
El correo «extremadamente hardcore»
En noviembre de 2022 mandó a los supervivientes un correo con un ultimátum: a partir de ese momento la empresa sería «extremadamente hardcore», con «jornadas largas a alta intensidad». Quien no le diera al «sí» en un formulario antes de una hora concreta, quedaba despedido con tres meses de indemnización.
Cientos de personas pulsaron «no». Entre ellas, buena parte de los equipos de seguridad, moderación y derechos humanos.
Luego llegaron las facturas
Los despidos vinieron acompañados de un reguero de demandas por indemnizaciones no pagadas que se ha prolongado años:
- Un grupo de exdirectivos —entre ellos el anterior consejero delegado, Parag Agrawal— reclamó más de 128 millones de dólares en indemnizaciones impagadas. La demanda acabó resolviéndose.
- Los pleitos de exempleados por este concepto han llegado a sumar reclamaciones superiores a los 500 millones de dólares.
- Se acumularon además demandas por impago de alquileres de oficinas, de facturas a proveedores y de primas pactadas.
El detalle que retrata el método
No es solo que despidiera a mucha gente: es que la vía elegida fue no pagar y esperar a que demandaran. Es una táctica que solo puede permitirse quien tiene abogados infinitos y tiempo infinito enfrente de gente que necesita cobrar este mes. Litigar contra el hombre más rico del mundo es una carrera que la mayoría no puede correr.
El contraargumento existe y hay que darlo: Twitter perdía dinero, estaba sobredimensionada y siguió funcionando con una fracción de la plantilla, algo que muchos daban por imposible. Musk demostró que sobraba gente.
Lo que no demostró es que hiciera falta hacerlo así.
Fuentes: CNN en Español, demanda de los exdirectivos (5-3-2024) · Forbes España, resolución de la demanda de 128 millones · Xataka, sobre el conjunto de reclamaciones.
2023–2026 · EL ALGORITMO
Qué pasa cuando el dueño de la plaza decide quién habla
Este es el apartado que de verdad importa, y el que menos se entiende. Porque el problema de que un multimillonario compre una red social no está en lo que él escriba, sino en lo que decide que veas tú.
Qué es un algoritmo de recomendación, en cristiano
La pestaña «Para ti» no te enseña lo que publican los que sigues. Te enseña lo que un programa calcula que te va a mantener más rato en la aplicación. Ese programa lo escribe la empresa. Y la empresa es de una persona.
No hace falta censurar a nadie para cambiar una conversación pública: basta con ajustar cuánto se ve cada cosa. Es una palanca invisible y no deja huella.
Lo que midieron los investigadores
Universidad de Queensland (2024). Analizaron 56.184 publicaciones entre el 1 de enero y el 25 de septiembre de 2024, tomando como corte el 13 de julio, el día en que Musk respaldó públicamente a Trump. A partir de esa fecha, sus propias publicaciones recibieron un 138% más de visualizaciones y un 238% más de retuits. Y no fue solo él: las cuentas de perfil republicano analizadas ganaron de media unas 950.000 visualizaciones adicionales; las demócratas, muchísimo menos.
El experimento publicado en Nature. Este es más sólido todavía, porque no observa: experimenta. Se repartió al azar a 4.965 usuarios estadounidenses entre el feed algorítmico y el cronológico durante unas siete semanas. Resultado: quienes vieron el feed algorítmico adoptaron prioridades políticas más conservadoras y siguieron a más activistas conservadores que el grupo de control.
Lo que esto significa, sin exagerar y sin rebajarlo
Con la prudencia debida: correlación no es causalidad, un estudio no es la verdad revelada y el aumento de visibilidad de Musk puede deberse en parte a que se volvió más noticioso. Los propios autores lo advierten.
Dicho eso, el experimento de Nature sí establece causalidad —para eso se asigna al azar—: el orden en que te enseñan las cosas cambia lo que acabas pensando. Y si eso es cierto, entonces quien controla ese orden tiene un poder político que ningún regulador ha sabido todavía cómo medir, y desde luego nadie ha votado.
La máquina que responde: Grok
Al control del algoritmo hay que sumarle una capa nueva, y más inquietante: Grok, el modelo de inteligencia artificial que Musk integró en X y que contesta preguntas a millones de personas dentro de la propia red.
Un buscador te da enlaces y tú decides. Un modelo de IA te da una respuesta, en tono de autoridad y sin que veas de dónde sale. Y esa respuesta depende de cómo lo hayan configurado.
Que eso es manipulable no es una hipótesis: ha pasado varias veces, a la vista de todos.
- En mayo de 2025, Grok empezó a colar el bulo del «genocidio blanco» en Sudáfrica en respuestas que no tenían nada que ver con el tema. La empresa reconoció que alguien había hecho una modificación no autorizada en las instrucciones del sistema.
- En julio de 2025, tras un ajuste para que fuera «menos políticamente correcto», Grok publicó mensajes elogiando a Hitler y llegó a autodenominarse «MechaHitler». Musk atribuyó el episodio a que los usuarios lo habían «manipulado».
Por qué esto es peor que lo del algoritmo
Cambiar el algoritmo altera lo que ves. Cambiar el modelo altera lo que te dicen que es verdad. Y a diferencia de un medio, que firma sus artículos y responde de ellos, aquí no hay autor, no hay corrección publicada y no hay manera de saber qué instrucciones lleva la máquina hoy. Basta con que alguien con acceso escriba un párrafo distinto en la configuración, de madrugada, sin avisar a nadie. Ya ha ocurrido dos veces en un año.
Añádase el resto del desmantelamiento: se disolvió el consejo de confianza y seguridad, se recortaron los equipos de moderación, se readmitieron cuentas expulsadas por incitación al odio y se sustituyó la verificación por una marca azul que se compra por ocho dólares, de modo que cualquiera puede parecer cualquiera.
La conclusión incómoda es sencilla: la mayor plaza pública del mundo occidental tiene dueño, y ese dueño tiene opiniones políticas muy marcadas y ningún deber de neutralidad.
Fuentes: Investigación de la Universidad de Queensland sobre amplificación en X (2024), recogida por Público · experimento de campo sobre feed algorítmico frente a cronológico publicado en Nature · Público, sobre el estudio de Nature.
2024 · COMPRAR UNAS ELECCIONES
250 millones, un sorteo de un millón al día y la Casa Blanca
En 2024 Musk hizo algo que ningún empresario había hecho a esta escala: puso su fortuna y su red social al servicio de un candidato, y lo hizo a la vista de todos.
El dinero
Cofundó America PAC, un comité de acción política para apoyar a Donald Trump. Las cifras fueron creciendo durante la campaña: más de 75 millones de dólares en octubre, cerca de 120 millones destinados a movilización y registro de votantes según los registros federales, y un total que al cierre del ciclo electoral superó los 250 millones de dólares.
Para hacerse una idea: es más de lo que cuesta una campaña general completa en la mayoría de países europeos.
El sorteo
Y luego está esto, que sigue siendo difícil de creer. Del 19 de octubre al 5 de noviembre de 2024, America PAC sorteó un millón de dólares diarios entre votantes registrados de los siete estados clave que firmaran una petición a favor de la libertad de expresión y el derecho a portar armas.
Es decir: había que estar registrado para votar para poder ganar.
- El Departamento de Justicia advirtió por escrito de que el sorteo podía vulnerar la ley electoral federal, que prohíbe pagar por registrarse o por votar.
- El fiscal de Filadelfia lo llevó a los tribunales para pararlo.
- Un juez de Pensilvania permitió que continuara hasta el día de las elecciones.
La parte que casi nadie contó
Durante el pleito, los abogados de America PAC reconocieron que los ganadores no salían de un sorteo aleatorio: eran elegidos como «portavoces» del comité. O sea que ni siquiera era una lotería. Era un contrato de imagen presentado como un premio, con la firma de una petición política como billete.
La red
Todo esto ocurrió mientras Musk era, además, dueño de la plataforma donde se discutía la campaña, y mientras —según los datos del apartado anterior— su propia cuenta y las afines multiplicaban su alcance.
Trump ganó. Atribuirle la victoria a Musk sería una simpleza: influyen la economía, la inflación, la frontera, el candidato rival y mil cosas más. Pero tampoco se puede fingir que 250 millones de dólares y el control del altavoz no son nada.
Lo que sí quedó establecido, y es lo que importa, es el precedente: se puede hacer.
Fuentes: Factchequeado, sobre el sorteo y las demandas (1-11-2024) · El Español (22-10-2024) · registros de la Comisión Federal Electoral (FEC).
2025 · DOGE
Lo que cerró: USAID, la agencia del consumidor y decenas de miles de empleos

En enero de 2025, tras la victoria de Trump, Musk pasó de financiador a cargo. Trump creó el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) —el nombre es un chiste de criptomonedas— y lo puso al frente.
El poder sin el cargo
Aquí está la clave jurídica, y no es un detalle: Musk actuó como «empleado gubernamental especial». No fue confirmado por el Senado. No pasó ningún control parlamentario. No presentó la declaración pública de bienes que se exige a los altos cargos. Y sin embargo dirigía el desmantelamiento de agencias federales enteras.
En febrero de 2025 se presentó una demanda ante un tribunal federal de Washington alegando precisamente eso: que Trump había delegado en él poder ejecutivo sin autorización del Congreso ni confirmación del Senado.
Qué cerró, agencia por agencia
En pocas semanas, los equipos de DOGE obtuvieron acceso a los sistemas internos de al menos quince agencias federales, según el recuento de ABC News a 10 de febrero de 2025. Estas son las operaciones más grandes:
USAID, la agencia de cooperación al desarrollo. Fue la primera y la más brutal. Se la absorbió dentro del Departamento de Estado, se despidió a prácticamente toda la plantilla y se congelaron sus programas en todo el mundo. Los sindicatos de funcionarios demandaron y un juez obligó a readmitir a la mayoría. Aun así, la agencia acabó cerrada. Hablamos del organismo que gestionaba programas de vacunación, tratamiento del VIH, alimentación de emergencia y agua potable en decenas de países.
La CFPB, la agencia de protección del consumidor financiero. Creada tras la crisis de 2008 para vigilar a los bancos y a las empresas de crédito. Según el testimonio de sus propios empleados ante los tribunales, el plan consistía en despedir a casi todos sus 1.700 trabajadores y dejar la agencia con cinco personas: el mínimo legal para que técnicamente siguiera existiendo. Hay que subrayar el detalle: es el organismo que supervisa a las empresas financieras, y uno de los hombres más ricos del mundo, con planes de meterse en los pagos digitales, pilotaba su desmantelamiento.
El Departamento del Tesoro. DOGE consiguió acceso a los sistemas de pagos federales, por los que circulan las nóminas, las pensiones y las devoluciones de impuestos de decenas de millones de personas. Eso desató una cascada de pleitos por protección de datos.
Y en la lista siguen el Departamento de Educación, el servicio de impuestos (IRS), los institutos nacionales de salud, la agencia de seguridad social, el Departamento de Veteranos y la agencia de meteorología, entre otros.
La plantilla del Estado
Además de las agencias, DOGE fue a por los funcionarios en general. La operación estrella fue un correo masivo a unos dos millones de empleados federales titulado «Fork in the Road» —una bifurcación en el camino—, ofreciéndoles renunciar a cambio de cobrar unos meses. El texto era casi idéntico al que Musk había mandado a la plantilla de Twitter en 2022.
Entre ceses, jubilaciones forzadas y renuncias, decenas de miles de personas salieron de la administración federal en unos pocos meses.
¿Y cuánto se ahorró de verdad?
Aquí está el desenlace, y es el que menos se ha contado.
Musk prometió al principio dos billones de dólares de ahorro. Luego bajó a uno. Luego dejó de dar cifras. DOGE publicó un «muro de recibos» con sus supuestos ahorros, y ese muro no aguantó el primer examen:
- Se anunciaron 55.000 millones de ahorro cuando el desglose publicado solo justificaba unos 16.000.
- Un contrato apuntado como de 8.000 millones de dólares valía en realidad 8 millones: un error de tres ceros que por sí solo se llevó por delante la mitad del total.
- Había contratos contados dos y tres veces.
- Se apuntaron como cancelaciones propias contratos que ya habían expirado, algunos terminados durante el mandato de Biden.
- Un análisis de Reuters concluyó que cerca del 40% de los contratos cancelados no iba a producir ningún ahorro real, porque el dinero ya estaba comprometido o gastado.
- DOGE acabó borrando de su propia web los cinco mayores ahorros que había publicado.
A eso hay que sumarle el coste del propio destrozo: readmisiones ordenadas por los jueces, indemnizaciones, contratación de emergencia para cubrir puestos que resultaron ser imprescindibles y una factura judicial que sigue corriendo.
El conflicto de interés más grande de la historia reciente
Recuérdese el apartado EL SUPERPODER: las empresas de Musk han recibido más de 38.000 millones de dólares en dinero público. Durante meses, el mayor contratista privado del Estado dirigió el recorte del gasto de ese mismo Estado, con acceso a sus sistemas y a los expedientes de agencias que, entre otras cosas, regulan e investigan a sus propias empresas. No hace falta demostrar que se aprovechó: basta con que la situación fuera posible, y con que nadie pudiera fiscalizarla.
Musk dejó DOGE a finales de mayo de 2025, un día después de criticar por primera vez el gran proyecto presupuestario de Trump. Meses más tarde reconoció que no volvería a hacerlo.
Queda el balance honesto: es verdad que la administración federal estadounidense es enorme, cara y mejorable, y que nadie se había atrevido a tocarla. Pero una motosierra no es una reforma. Lo que quedó no fue un Estado más eficiente, sino un Estado con agujeros, con los tribunales deshaciendo a posteriori buena parte del trabajo, y con un ahorro que ni siquiera sus autores fueron capaces de justificar con una hoja de cálculo.
Fuentes: ABC News, recuento de agencias intervenidas · TIME, «Here’s What DOGE Is Doing Across the Federal Government» · CNBC, sobre el desmantelamiento de la CFPB (28-2-2025) · CBS News, errores del «muro de recibos» · The New York Times / Infobae, sobre las cifras retiradas · NPR, balance de DOGE al cierre de 2025.
El coste · QUIÉN LO PAGÓ
Lo que pasó cuando se cortó el tratamiento del VIH a 222.000 personas al día
Ya hemos visto qué cerró DOGE. Falta lo otro, que casi nunca se cuenta: a quién se lo cerró.
Porque cuando se desmantela USAID no se está recortando «burocracia». Se está cortando el suministro de unos programas muy concretos, con nombre y con pacientes.
El programa que se llevó por delante
El más importante se llama PEPFAR. Lo creó George W. Bush —no era un invento progresista— y lleva veinte años repartiendo tratamiento antirretroviral contra el VIH en los países más pobres. Se le atribuye haber salvado más de veinticinco millones de vidas.
Al interrumpirse la financiación, se calculó que 222.000 personas al día se quedaban sin su tratamiento en 54 países.
Los números, con la cautela que exigen
Hay que ser muy claro con lo que son estas cifras: son proyecciones de modelos epidemiológicos, no cadáveres contados. Los modelos se equivocan y las hipótesis se discuten. Dicho eso, no son de un panfleto: están publicadas en revistas médicas que se revisan por pares.
- The Lancet HIV proyectó que la interrupción de PEPFAR podría suponer entre 4,4 y 10,7 millones de infecciones nuevas y entre 0,77 y 2,9 millones de muertes por sida adicionales hasta 2030.
- En el peor escenario, las infecciones infantiles subirían un 221%: unas 882.000 infecciones y 119.000 muertes de niños más.
- Un estudio publicado en The Lancet sobre el conjunto de los recortes a la ayuda exterior estadounidense calculó hasta catorce millones de muertes evitables en cinco años. Es la cifra que más se ha esgrimido contra él.
- Y sobre lo ya ocurrido, el contador independiente ImpactCounter estimaba en 2026 más de 750.000 muertes atribuibles a los recortes, la mayoría de niños. Es una estimación de activistas, no una cifra oficial, y así hay que tomarla.
Lo que ya se puede ver sobre el terreno
Al margen de las proyecciones, hay hechos comprobados y fechados:
- Afganistán: más de 420 centros de salud cerraron o suspendieron servicios, dejando sin atención básica a unos tres millones de personas.
- Uganda: las raciones de comida para refugiados se recortaron hasta un 80%, con aumento de la desnutrición aguda.
- Mozambique: desplome de las pruebas de carga viral en niños, de las que dependía el tratamiento pediátrico del VIH.
La aritmética que deja este apartado
Recuérdese el balance del apartado anterior: DOGE prometió ahorrar dos billones de dólares y acabó sin poder justificar ni una fracción de esa cifra, con errores de tres ceros en su propia contabilidad.
Es decir que la operación no logró demostrar el ahorro que prometía, pero sí dejó a centenares de miles de personas muy pobres sin medicinas y sin comida. Ese es el saldo. Y quién lo pilotó: un hombre que ese mismo año iba camino de convertirse en el primer billonario de la historia, y cuyas empresas habían recibido 38.000 millones de dólares del mismo Estado cuyo gasto estaba recortando.
Musk ha respondido a estas acusaciones diciendo que las cifras son exageradas y que no hay pruebas de esas muertes. Es verdad que los modelos no son certezas. También es verdad que nadie ha presentado un recuento alternativo, y que la carga de la prueba, cuando se corta un tratamiento a doscientas mil personas al día, no debería recaer en quien pregunta.
Fuentes: The Lancet HIV, modelos sobre la interrupción de PEPFAR · Infobae, sobre las proyecciones de VIH (26-3-2025) · El Español, sobre el estudio de los catorce millones (5-7-2026) · El Salto, efectos sobre el terreno tras el cierre de USAID · SEISIDA, advertencia de la sociedad científica española.
jun 2025 · LA RUPTURA
El divorcio con Trump, el partido que nunca nació y el viaje a Pekín
La alianza duró poco más de un año, y voló por los aires en público, en la red social de uno de los dos.
El motivo: una ley de gasto
El detonante fue la «One Big Beautiful Bill», el gran paquete fiscal y presupuestario de Trump, que se tramitaba en el Congreso durante la primavera de 2025 y acabaría firmándose el 4 de julio. Contenía enormes rebajas de impuestos y recortes en servicios sociales, y las estimaciones le calculaban más de cuatro billones de dólares de aumento de la deuda.
Para Musk, que llevaba meses vendiendo la motosierra, aquello era la refutación de todo su trabajo. Lo dijo en público a principios de junio, llamando a la ley «una abominación repugnante». Y a partir de ahí la cosa se desbordó: acusaciones cruzadas, amenazas de retirar contratos públicos a SpaceX, insinuaciones sobre los archivos de Epstein y descalificaciones personales en ambas direcciones.
El partido que nunca despegó
El 5 de julio de 2025, Musk anunció la creación del «America Party». Su argumento: «cuando se trata de arruinar el país con despilfarro y corrupción, vivimos en un sistema de partido único, no en una democracia».
El proyecto no llegó a ninguna parte. Montar un tercer partido en Estados Unidos exige pelear estado por estado para aparecer en las papeletas, un trabajo de años y de miles de firmas que ningún talonario resuelve en un verano. Semanas después, Musk había dado marcha atrás: dijo a su entorno que se centraría en sus empresas y empezó a sonar como posible financiador de JD Vance para 2028.
Porque la ruptura no fue definitiva, y el final de la historia es más elocuente que el principio.
El 11 de mayo de 2026, Donald Trump viajó a China para reunirse con Xi Jinping. En el Air Force One lo acompañaba una delegación de dieciséis altos ejecutivos estadounidenses. Al frente de ella, Elon Musk, junto a Tim Cook (Apple) y Larry Fink (BlackRock). Se le vio en el Gran Salón del Pueblo, formando parte de la comitiva oficial.
Once meses antes le había acusado públicamente de aparecer en los archivos de un pederasta.
La lección de la ruptura
Es el episodio que más dice sobre los límites reales de su poder. Musk puede comprar altavoces, campañas y candidatos. Lo que no puede es levantar una estructura política desde cero ni sostener un pulso con el poder ejecutivo del país donde están sus contratos.
Cuando tuvo que elegir entre el pulso y el negocio, eligió el negocio. Y no hizo falta que nadie le obligara: bastó con recordar que 38.000 millones de dólares en contratos públicos dependen de que en la Casa Blanca no le tengan manía.
Fuentes: CNN, anuncio del America Party (5-7-2025) · Axios, «Musk’s America Party is failing to launch» · Infobae, la delegación a China (11-5-2026) · El Independiente (12-5-2026).
2013–2026 · EPSTEIN
Los correos, la agenda y el tuit que lanzó contra Trump

Empecemos por el final, que es lo que menos se dice: a Elon Musk no se le ha acusado nunca de ningún delito relacionado con Jeffrey Epstein, ni figura como sospechoso en ninguna causa, ni hay una sola prueba de que participara en nada. Lo que hay son correos, una agenda y un tuit. Vamos con los tres.
Los correos
Entre las tandas de documentos del caso Epstein desclasificadas en 2025 y enero de 2026 aparecieron mensajes cruzados entre Musk y Epstein en 2012 y 2013, cuando Musk ya dirigía Tesla y SpaceX y Epstein ya había sido condenado por prostitución de menores en 2008.
El más citado es del 13 de diciembre de 2013, y lo escribe Musk:
«Estaré por la zona de las Islas Vírgenes Británicas / Saint Barth durante las vacaciones. ¿Hay un buen momento para visitarte?»
Es decir: es Musk quien pregunta, y la zona que menciona es exactamente donde estaba la isla privada de Epstein.
Además, en la agenda de Epstein figuraba un viaje tentativo de Musk a la isla el 6 de diciembre de 2014, con una anotación al lado preguntando «¿esto sigue en pie?».
Lo que dice Musk
Su versión es constante, y hay que recogerla entera: que le invitaron y que dijo que no. Sostiene que nunca estuvo en la isla, que rechazó las invitaciones y que no tuvo relación con Epstein más allá de esos contactos.
Cuando en enero de 2026 se publicaron los correos, los calificó de «una distracción» y pidió que las autoridades se centraran en perseguir a quienes cometieron delitos con Epstein.
También circula desde hace años una fotografía suya con Ghislaine Maxwell en una fiesta de Vanity Fair en 2014. Musk ha explicado que Maxwell se coló en la foto sin que él supiera quién era. No hay nada que contradiga esa versión.
Qué se puede decir y qué no
No se puede decir que Musk fuera a la isla, ni que participara en nada, ni que sea sospechoso de nada. No consta. Aparecer en la agenda de alguien no prueba haber ido, y en esos documentos aparecen centenares de nombres de gente que no cometió delito alguno.
Sí se puede decir que en 2013 y 2014, cinco años después de que Epstein fuera condenado por delitos sexuales con una menor, uno de los hombres más ricos del mundo le escribía para preguntarle cuándo podía pasar a verlo. Eso no es un delito, pero sí un juicio pésimo, y está en sus propias palabras.
El tuit
Aquí es donde la historia se vuelve una cosa muy distinta. El 5 de junio de 2025, en plena pelea pública con Trump por la ley de gasto, Musk escribió en X:
«Es hora de soltar la bomba de verdad: @realDonaldTrump está en los archivos Epstein. Esa es la verdadera razón por la que no se han hecho públicos. Que tengas un buen día, DJT.»
El dueño de la mayor red social del mundo acusaba al presidente de Estados Unidos de aparecer en la documentación de un pederasta, y de estar ocultándola por eso.
Dos días después lo borró. Escribió que pediría disculpas «en cuanto se publiquen los archivos completos», y en los días siguientes bajó el tono hasta la reconciliación.
Por qué este episodio resume el reportaje entero
Fíjese en lo que ocurrió, porque es el mecanismo en estado puro: una acusación gravísima, sin aportar ni una prueba, lanzada a cientos de millones de personas desde la plataforma que él mismo posee, en mitad de una pelea personal… y retirada dos días después sin explicación. La acusación sigue circulando. El desmentido, no. Así funcionan los bulos de siempre. Solo que aquí el emisor no es un chiflado en un foro, sino el hombre más rico del mundo, y la plaza es suya.
Fuentes: TIME, «Elon Musk’s Emails to Jeffrey Epstein Revealed» (2026) · Univision, contenido de los correos · Forbes, sobre el tuit de junio de 2025 · ABC News, borrado del mensaje.
2024–2026 · LA INTERNACIONAL
AfD, Tommy Robinson y el dinero que ofreció a Farage

Si su divorcio con Trump enseñó los límites de su poder en Estados Unidos, este apartado enseña dónde no los tiene: en Europa. Aquí Musk no necesita ganar nada. Le basta con empujar.
Alemania: la AfD
De cara a las elecciones alemanas del 23 de febrero de 2025, Musk se implicó como no lo había hecho ningún extranjero en la historia reciente del país:
- En diciembre de 2024 escribió que «solo la AfD puede salvar a Alemania», y firmó una tribuna en el dominical Welt am Sonntag defendiéndolo. El responsable de opinión del periódico dimitió.
- Entrevistó en directo en X a Alice Weidel, la candidata.
- Intervino por videoconferencia en un mitin del partido: «¡Vamos, chicos! Luchad por un gran futuro para Alemania».
- En ese mismo mitin pidió a los alemanes que estuvieran orgullosos de su cultura «milenaria» y que dejaran de preocuparse tanto por la culpa del pasado. Dicho en Alemania, sobre el pasado alemán, eso tiene un nombre muy concreto.
El Gobierno alemán le acusó formalmente de injerencia electoral. La AfD —un partido que los servicios de inteligencia interiores alemanes han catalogado como extremista de derecha— obtuvo cerca del 21%, su mejor resultado histórico.
Reino Unido: Tommy Robinson y el dinero a Farage
El episodio británico es todavía más revelador, y lo contó el propio afectado.
Musk hizo campaña insistente por la excarcelación de Tommy Robinson, activista de extrema derecha con una larga trayectoria judicial, entonces en prisión por desacato. Y según ha relatado Nigel Farage, líder de Reform UK, Musk le ofreció una gran suma de dinero para su partido con una condición: que respaldara públicamente a Robinson.
Farage se negó. La respuesta de Musk fue pedir en X que Farage dejara el liderazgo del partido porque «no tiene lo que hay que tener».
Qué revela ese episodio
Que no estamos ante un señor con opiniones. Estamos ante alguien que ofrece financiación a cambio de que un partido extranjero cambie su posición política, y que cuando le dicen que no, usa su red social para pedir la cabeza del líder. Midamos la distancia: le pareció insuficientemente duro Nigel Farage, el hombre que impulsó el Brexit.
A esto hay que sumar sus intervenciones sobre la política italiana, irlandesa y española, sus mensajes de apoyo a formaciones de la derecha radical europea y su uso constante de X para amplificar cuentas anti-inmigración del continente. El patrón se repite: una potencia de fuego mediática extranjera, sin ningún control democrático, empujando en la misma dirección en todos los países a la vez.
Fuentes: NBC News, Musk pide la salida de Farage (enero de 2025) · Declaraciones de Farage sobre la oferta económica condicionada a apoyar a Tommy Robinson · La Nación, apoyo a la AfD y resultado electoral.
La familia · CATORCE HIJOS
Tres matrimonios, cuatro madres, nombres imposibles y una hija que no le habla
Musk lleva años advirtiendo de que «el colapso demográfico es el mayor peligro para la civilización» y animando a la gente a tener más hijos. Predica con el ejemplo, aunque no exactamente en el formato que defienden sus aliados políticos.
Las cuentas
Tres matrimonios con dos mujeres. Se casó con la escritora canadiense Justine Wilson en 2000 y se divorciaron en 2008. A las seis semanas de aquella ruptura conoció a la actriz británica Talulah Riley, con la que se casó en 2010; se divorciaron en 2012, se volvieron a casar en 2013 y rompieron definitivamente en 2016. A día de hoy no está casado.
Catorce hijos reconocidos con cuatro mujeres, según los recuentos publicados a principios de 2026:
- Con Justine Wilson (seis): Nevada Alexander, que murió a las diez semanas de muerte súbita en 2002; los gemelos Griffin y Vivian (2004); y los trillizos Kai, Saxon y Damian (2006).
- Con la música Grimes (tres): y aquí llegan los nombres. X Æ A-Xii —al que llaman «X»—, Exa Dark Sideræl —«Y»— y Techno Mechanicus, «Tau». El primero hubo que rebautizarlo porque la ley de California no admite números ni símbolos en los nombres: la versión original era X Æ A-12.
- Con Shivon Zilis, directiva de su propia empresa Neuralink: los gemelos Strider y Azure (2021) y dos más después.
- Y en 2025 la escritora Ashley St. Clair afirmó públicamente haber tenido un hijo suyo y presentó una demanda de paternidad.
Vivian
De todos sus hijos, la mayor es Vivian Jenna Wilson. En 2022, al cumplir dieciocho años, cambió legalmente su nombre y su sexo registral, y adoptó el apellido de su madre. En el documento judicial explicaba el motivo sin rodeos: «Ya no vivo con mi padre biológico ni deseo estar relacionada con él de ninguna forma».
Musk ha hablado de ello públicamente en varias entrevistas. Su versión: que le «engañaron» para firmar los papeles del tratamiento hormonal, que su hijo «está muerto, lo mató el virus mental woke» y que Vivian «no es una chica».
Vivian respondió en su primera entrevista pública, y su versión es la contraria:
«No sabe cómo era yo de niña porque sencillamente no estaba ahí, y en el poco tiempo que estuvo se me acosó sin descanso por mi feminidad y por ser queer.»
Le acusó además de mentir sobre su atención médica y de haber sido un padre ausente. Musk no ha aportado documentación que sostenga su versión.
La contradicción de la «familia tradicional»
Musk se ha convertido en un referente del movimiento pronatalista y en aliado de partidos cuyo eje es la defensa de la familia tradicional: un padre, una madre, un matrimonio.
Su vida es la negación literal de ese modelo: catorce hijos con cuatro mujeres, tres matrimonios rotos, hijos concebidos por fecundación in vitro con una alta directiva de su propia empresa, y una hija mayor que no le habla.
Y hay que ser justos: nada de eso está mal. Cada cual forma la familia que puede o quiere, y los divorcios y las familias no convencionales no son asunto de nadie. El problema no es cómo vive Musk. El problema es que financia a quienes quieren impedir que otros vivan así. Otra vez el mismo patrón: la escalera que él subió, retirada para los que vienen detrás.
Una última nota, y esta es de decencia elemental: Vivian Wilson no es una figura pública por elección propia, sino una joven a la que su padre, el hombre con más altavoz del planeta, ha convertido en argumento político. Aquí se recogen sus palabras porque ella decidió hacerlas públicas para defenderse. Nada más.
Fuentes: NBC News, primera entrevista de Vivian Jenna Wilson · The Washington Post (26-7-2024) · Recuento de hijos y madres a enero de 2026 · documentos del cambio de nombre (Tribunal Superior de California, 2022).
El personaje · EL MITO
Iron Man, la ketamina y el hombre al que nadie puede decirle que pare
Hay una pregunta que se hace mucha gente al mirarle: ¿este hombre se cree Iron Man? La respuesta corta es que no hace falta que se lo crea, porque durante veinte años se lo hemos creído los demás. Y él ha colaborado.
Lo de Iron Man no es una broma de internet
Es literal. Cuando Jon Favreau preparó Iron Man (2008), buscaba una referencia real para el Tony Stark que iba a interpretar Robert Downey Jr.: un industrial millonario, ingeniero, excéntrico y con fábrica propia. La referencia fue Elon Musk. Downey Jr. llegó a visitar las instalaciones de SpaceX para preparar el papel, y en Iron Man 2 (2010) Musk hizo un cameo, en una escena rodada en parte en su propia empresa.
Ese detalle explica más de lo que parece. Musk no es solo un empresario con buena prensa: es un empresario que prestó su imagen para construir un superhéroe y luego heredó el personaje. El genio solitario que salva a la humanidad desde su taller. Y ese personaje ha sido, durante dos décadas, su activo más valioso: es lo que sostiene el valor en bolsa de empresas que prometen más de lo que entregan.
Las grietas: lo de la ketamina
Es información médica sobre una persona viva que lo niega, así que van las dos versiones.
Lo que él ha reconocido. En una entrevista con el periodista Don Lemon, Musk explicó que tiene ketamina recetada por un médico para tratar episodios depresivos, y que le va bien. Eso lo ha dicho él, en público y sin que nadie se lo sacara.
Lo que publicó The New York Times. El 30 de mayo de 2025, el diario publicó una investigación según la cual el consumo de Musk «iba mucho más allá del uso ocasional» durante la campaña de 2024, y que incluía además éxtasis y setas psilocibias. El detalle más citado: que Musk habría contado a su entorno que tomaba tanta ketamina que le estaba afectando a la vejiga, un efecto conocido del consumo crónico. Antes, en enero de 2024, The Wall Street Journal ya había publicado que había preocupación en los consejos de administración de sus empresas por este asunto.
Lo que respondió Musk. Lo negó todo: escribió en X que «NO estoy tomando drogas», acusó al Times de mentir y precisó que había probado ketamina con receta hacía años y que ya lo había contado. En junio de 2025 fue más allá y publicó los resultados de un análisis en el que daba negativo en ketamina.
Qué se puede concluir de esto, honestamente
Poco, y hay que decirlo. Un análisis negativo en junio de 2025 no demuestra nada sobre lo que pasara en 2024 —la ketamina no deja rastro tanto tiempo—, pero tampoco un reportaje periodístico, por bien hecho que esté, equivale a una prueba médica. Estamos ante la palabra de unas fuentes anónimas contra la de un señor que enseña un papel.
Lo único que sí está fuera de discusión es lo que él mismo admitió: toma ketamina recetada. Y aquí paramos: tener depresión y tratarla no es un defecto ni una noticia. Millones de personas lo hacen y no se les señala por ello. Si el asunto merece un párrafo no es por morbo, sino por una razón concreta y de interés público: durante 2025, este hombre tuvo acceso a los sistemas del Tesoro de Estados Unidos y capacidad para desmantelar agencias federales sin ningún control médico, de seguridad ni parlamentario, porque nunca fue confirmado para el cargo. Ese es el problema. No la receta.
El hombre que no duerme
Al mito le sobra combustible por otro lado. Musk lleva años cultivando la leyenda del trabajador extremo: dormir en la fábrica, jornadas de veinte horas, «hardcore». Su biógrafo Walter Isaacson describió episodios de lo que llamó «modo demonio», rachas de comportamiento errático y agresivo con su propio equipo.
Puede sonar a anécdota de directivo intenso. Pero júntese con lo anterior y con las secciones que vienen, y aparece el retrato completo: un hombre agotado, sin frenos externos, con un poder sin precedentes y sin nadie con autoridad para decirle que pare. El personaje de Tony Stark, en las películas, tenía a alguien que le decía que no. Este no.
Fuentes: Rolling Stone, sobre el reportaje del NYT y la respuesta de Musk (2025) · The Hill, el análisis negativo que publicó Musk · Deadline, The New York Times defiende su información · entrevista de Musk con Don Lemon (2024), sobre la ketamina recetada · Walter Isaacson, Elon Musk (2023) · declaraciones de Jon Favreau y Robert Downey Jr. sobre la inspiración de Tony Stark.
La guerra · CONTRA LO WOKE
«La debilidad de Occidente es la empatía», y los Tesla ardiendo
Para entender por qué Musk acabó donde acabó hace falta una pieza más: su guerra declarada contra lo que él llama «el virus mental woke». No es una postura política más. Él la describe en términos apocalípticos.
El «virus mental woke»
Musk lleva años sosteniendo que el wokismo es «posiblemente una de las mayores amenazas para la civilización moderna» y que «empuja a la civilización hacia el suicidio». Ha situado el origen de su radicalización política en un asunto personal: el proceso de transición de su hija mayor, que él describe como haber «perdido a un hijo» por culpa de ese virus.
La empatía como enfermedad
El 28 de febrero de 2025, en el pódcast de Joe Rogan, Musk dijo esto:
«La debilidad fundamental de la civilización occidental es la empatía.»
Joe Rogan Experience, 28 de febrero de 2025. Verificado por Snopes.
Desarrolló el argumento con un concepto que ha hecho fortuna en la derecha estadounidense, la «empatía suicida»: tanta empatía que acabas suicidándote como sociedad. Habló de la compasión como de «un fallo del sistema que están explotando», un bug de Occidente.
Y por rigor hay que dar la cita completa, porque él añadió un matiz que casi nunca se reproduce: «Creo en la empatía, creo que debes preocuparte por los demás, pero tienes que tener empatía por la civilización en su conjunto y no cometer un suicidio civilizatorio».
¿Tiene empatía Elon Musk? La pregunta, mejor formulada
Nadie puede saber qué siente otra persona, y este reportaje no va a psicoanalizar a nadie. Pero sí se puede mirar la conducta, y la conducta es bastante consistente: despedir por correo masivo con una hora de plazo; no pagar las indemnizaciones y esperar a que demanden; cerrar de un plumazo una agencia que repartía tratamientos contra el VIH; llamar «muerto» a un hijo vivo; burlarse con chistes de apellidos nazis cuando le acusan de hacer un saludo nazi.
Y hay un dato que ayuda a entender la burbuja: Musk lleva décadas sin necesitar nada de nadie. No hace la compra, no espera en una consulta, no negocia un alquiler, no teme perder el empleo. Las personas con las que trata cada día cobran de él o quieren algo de él. Cuando la crítica se le acercó demasiado, compró la plaza donde se le criticaba. Es difícil imaginar un entorno más eficaz para desactivar la capacidad de ponerse en el lugar del otro: sencillamente, hace treinta años que nadie le obliga.
Entonces le quemaron los coches
La reacción llegó en 2025, cuando Musk entró en el Gobierno. Nació el movimiento «Tesla Takedown»: cientos de concentraciones ante concesionarios en Estados Unidos y Europa para castigar comercialmente a Musk por su papel político. Sus organizadores insistieron en que eran protestas pacíficas.
Pero en paralelo hubo delitos, y hay que decirlo igual de claro:
- Doce ataques contra concesionarios Tesla en ocho semanas, entre incendios provocados y disparos.
- Siete coches quemados en un concesionario de Ottersberg, en Alemania.
- Diecisiete vehículos destruidos por un incendio en un concesionario de Roma.
- Un taller de Las Vegas tiroteado e incendiado, con la palabra «Resist» pintada en las puertas.
La fiscal general estadounidense, Pam Bondi, calificó esos ataques de terrorismo doméstico.
Aquí no hay medias tintas
Quemar coches ajenos es un delito, y quien lo hace no está protestando: está delinquiendo. Además de una barbaridad, es políticamente estúpido: los Tesla quemados eran de vecinos que los habían comprado, no de Musk, y cada incendio le regaló a él exactamente lo que necesitaba —la foto de víctima— justo cuando peor lo tenía.
Y le sirvió para lo de siempre: convertir una crítica política masiva y legítima en un problema de orden público, y presentarse como el perseguido por «la izquierda radical». Es el mismo mecanismo que hemos visto en todas las secciones anteriores. Nada le funciona mejor que un enemigo que le da la razón.
Fuentes: Snopes, verificación de la cita sobre la empatía y su contexto completo · CNN, sobre la entrevista con Rogan · Telemundo, las protestas Tesla Takedown · Infobae, ataques y vandalismo · Infobae, incendio de Roma.
La ideología · ILUSTRACIÓN OSCURA
Yarvin, Thiel y la gente que quiere sustituir la democracia por un CEO
Hay una pregunta que ronda todo lo anterior: ¿hay una ideología detrás, o son ocurrencias de un señor con mucho dinero y poco sueño? Hay una ideología. Y tiene nombre, autores y libros.
Qué es la Ilustración Oscura
Se la conoce como Ilustración Oscura o neorreacción (NRx). La formuló a finales de los 2000 un programador estadounidense, Curtis Yarvin, y le puso nombre el filósofo británico Nick Land.
Su tesis es una impugnación frontal de la Ilustración europea: frente a la igualdad, la universalidad y el progreso, propone jerarquía, orden y eficiencia. Y hasta el final: sostiene que la democracia es un sistema ineficiente que habría que sustituir por algo parecido a una monarquía o a una empresa, con un «CEO-monarca» al mando de un país gobernado como se gobierna una compañía.
Yarvin acuñó además un acrónimo que hay que retener: RAGE, de Retire All Government Employees —jubilar a todos los funcionarios—. Su propuesta era desmantelar de golpe la administración para que el nuevo poder pudiera gobernar sin resistencia interna.
Quién está dentro
El vínculo está documentado y no es marginal:
- Peter Thiel, cofundador de PayPal —junto a Musk— y uno de los mayores inversores de Silicon Valley, ha sido su principal mecenas y ha escrito que «ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles».
- JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos, ha reconocido públicamente la influencia de Yarvin en su pensamiento. Su carrera política la financió Thiel.
¿Y Musk?
Aquí hace falta precisión, porque es fácil pasarse
Musk no se ha declarado nunca neorreaccionario, no cita a Yarvin, no ha defendido sustituir la democracia por un monarca y no consta que pertenezca a ningún círculo formal de este movimiento. Decir que «es de la Ilustración Oscura» sería afirmar más de lo que se puede sostener.
Lo que sí se puede decir es que vive en su misma órbita y comparte sus obsesiones: salió de la misma PayPal que Thiel, su discurso repite el desprecio por la burocracia y por la prensa como «casta» que impone el pensamiento correcto, y su idea de que un ingeniero puede arreglar el Estado si le dejan mandar es exactamente la fantasía del CEO-monarca. La coincidencia más llamativa está en los hechos, no en las palabras: DOGE fue, en la práctica, el RAGE de Yarvin —despedir en masa a los funcionarios y desmantelar agencias sin pasar por el Congreso—, ejecutado por el hombre más rico del mundo con el respaldo de un presidente y sin haber sido elegido para nada.
Dicho de otra manera: no hace falta que Musk haya leído a Yarvin para que lo que hizo en 2025 se pareciera mucho a lo que Yarvin llevaba quince años proponiendo. Y esa es, probablemente, la señal más inquietante de todo el reportaje: que estas ideas ya no están en un blog, sino que han pasado por la Casa Blanca.
Fuentes: Wikipedia, «Ilustración oscura» · Le Grand Continent, «Curtis Yarvin, profeta de la Ilustración oscura» (enero de 2025) · Nueva Sociedad, «El complot neorreaccionario de Curtis Yarvin» · Reportaje sobre la NRx en Silicon Valley.
nov 2023 · EL GRAN REEMPLAZO
«La pura verdad»: el tuit que le costó los anunciantes
El 15 de noviembre de 2023, una cuenta de X publicó que las comunidades judías promueven «el odio dialéctico contra los blancos» y apoyan «hordas de minorías que inundan sus países». Es, palabra por palabra, la teoría del gran reemplazo.
Elon Musk respondió: «Has dicho la pura verdad».
Qué es el «gran reemplazo»
Es una teoría conspirativa según la cual existe un plan deliberado para sustituir a la población blanca europea o estadounidense mediante la inmigración masiva. En sus versiones más difundidas —como la de aquel tuit— señala a los judíos como los organizadores del plan.
No es una idea abstracta ni un exceso de internet: es la que citaron por escrito los autores de las matanzas de Christchurch, de El Paso y de Buffalo antes de disparar. La conocen bien los servicios antiterroristas de media docena de países.
Lo que pasó después
La reacción fue inmediata. La Casa Blanca calificó el mensaje de «promoción aborrecible del antisemitismo y del racismo». Y los anunciantes se fueron: IBM, Apple, Disney, Comcast, Warner Bros. y decenas más retiraron su publicidad.
La respuesta de Musk a esa fuga quedó para la historia. En una entrevista pública, dirigiéndose a los anunciantes: «Que os jodan». Y añadió, señalando a uno de los presentes: «¿Está claro? Eso es lo que quiero decir».
La rectificación
Semanas después viajó a Israel, visitó un kibutz atacado el 7 de octubre y se reunió con Netanyahu. Y llegó a decir que aquel mensaje fue «posiblemente el peor y más tonto» que había escrito nunca, y que con él le había «puesto un arma cargada en la mano» tanto a sus críticos como a los antisemitas.
Cómo hay que valorar esa disculpa
Con justicia: pidió perdón, y eso cuenta. Reconocer públicamente que uno ha escrito una barbaridad no es lo habitual en su caso ni en el de nadie con su posición.
Y con memoria: el viaje se produjo después de la fuga de anunciantes, no antes; varios comentaristas lo describieron como una operación de reparación comercial. Y sobre todo, la conducta de fondo no cambió. En los años siguientes Musk siguió amplificando cuentas y argumentos de la misma familia ideológica, incluida la idea —el núcleo del gran reemplazo— de que la inmigración es una sustitución planificada de la población europea.
Ese es el patrón que se repetirá en el apartado del gesto: el exceso, el escándalo, la rectificación… y la vuelta al mismo sitio.
Fuentes: NBC News, condena de la Casa Blanca (noviembre de 2023) · TechCrunch, sobre el tuit y su contenido · Bloomberg, retirada de anunciantes.
20 ene 2025 · EL GESTO
Qué dijeron de verdad los historiadores del fascismo

El 20 de enero de 2025, en el acto de celebración de la segunda investidura de Donald Trump, Elon Musk subió al escenario, dijo «esto es gracias a vosotros», se golpeó el pecho con la mano derecha y extendió el brazo en diagonal hacia arriba, con la palma hacia abajo. Lo hizo dos veces: hacia el público y hacia atrás.
No hay nada que interpretar. Está grabado desde varios ángulos y cualquiera puede mirarlo.
Lo que dijeron los historiadores
Lo importante viene ahora, porque en las redes se citó a los expertos a medias y en las dos direcciones. Esto es lo que dijeron, incluidas las discrepancias:
- Ruth Ben-Ghiat, historiadora del fascismo (Universidad de Nueva York) y una de las voces más citadas del campo: fue «un saludo nazi, y muy agresivo además».
- Claire Aubin, historiadora especializada en el nazismo en Estados Unidos: fue un saludo nazi.
- Kurt Braddock, profesor de comunicación en la American University: era un saludo fascista y «la gente no debería dudar de lo que vio».
- Roger Griffin, catedrático emérito de Historia Moderna y una de las mayores autoridades mundiales en estudios sobre el fascismo, discrepa: lo situó en «una zona gris» entre el gesto supremacista deliberado y el impulso espontáneo, y lo describió como «una muestra masculina de celebración con un trasfondo ideológico».
Es decir: no hay unanimidad académica, y quien diga lo contrario está simplificando. Lo que sí hay es un consenso amplio en que el gesto, como mínimo, se parecía muchísimo.
Las reacciones que más dicen
Dos datos que hay que poner uno al lado del otro:
La Liga Antidifamación (ADL), la principal organización estadounidense contra el antisemitismo, salió en defensa de Musk: dijo que parecía un gesto torpe de entusiasmo, no un saludo nazi. Otras organizaciones judías discreparon abiertamente de esa valoración, y la propia ADL recibió críticas internas por ella.
Y los grupos neonazis y supremacistas blancos lo celebraron. En sus foros y canales lo leyeron como una señal dirigida a ellos y lo festejaron como tal.
El dato que no depende de ninguna interpretación
Se puede discutir eternamente qué pretendía Musk. Lo que no se discute es el efecto: los nazis reales entendieron que era de los suyos. Y él, que tiene la mayor tribuna del planeta y la usa cada día, no hizo nada por desmentirlos. Se limitó a burlarse de las críticas llamándolas «cansinas» y, en los días siguientes, a hacer chistes con apellidos de jerarcas nazis. Cuando alguien puede aclarar un malentendido con una frase y elige el chiste, deja de ser un malentendido.
Fuentes: Wikipedia, «Controversia por el saludo de Elon Musk», con la recopilación de valoraciones académicas y su procedencia · Milenio, declaraciones de especialistas · comunicados de la ADL y de otras organizaciones judías (enero de 2025).
La pregunta · ¿ES NAZI?
Sus frases, con fecha y fuente, y qué se puede afirmar de verdad
Llegamos a la pregunta que da vueltas por todas partes, y que merece una respuesta seria en lugar de un insulto o una excusa. Vamos por partes, porque las partes importan.
Sus propias palabras, con fecha y fuente
Antes de razonar nada, hay que tener delante lo que ha dicho y hecho él mismo. Todo lo que sigue está documentado y es verificable:
«Has dicho la pura verdad.»
15 de noviembre de 2023, en X, respondiendo a un mensaje que acusaba a las comunidades judías de promover «el odio dialéctico contra los blancos» y de apoyar «hordas de minorías que inundan sus países». Recogido por TechCrunch, Bloomberg y la Casa Blanca, que lo condenó.
«Solo la AfD puede salvar a Alemania.»
Diciembre de 2024, en X, y desarrollado en una tribuna en el dominical Welt am Sonntag. La AfD está catalogada como extremista de derecha por los servicios de inteligencia interior alemanes.
«Hay demasiado foco en la culpa del pasado, y hay que superarlo. Los niños no deberían ser culpables de los pecados de sus padres.»
Enero de 2025, por videoconferencia en un mitin de la AfD, dirigiéndose a un público alemán sobre el pasado alemán.
Compartió un mensaje que sostenía que no fue Hitler quien asesinó a millones de personas, sino «los funcionarios públicos».
Marzo de 2025, en X. Recogido por Forbes.
Publicó un meme de Adolf Hitler con el texto: «Dejad de compararme con Justin Trudeau. Yo tenía presupuesto».
En X. Uno de varios chistes con referencias nazis publicados en los días posteriores a la polémica del saludo.
«La remigración es el único camino.»
Septiembre de 2025, en X. «Remigración» es el término con el que la derecha identitaria europea designa la expulsión masiva de personas de origen extranjero, incluidas las nacionalizadas.
«La debilidad fundamental de la civilización occidental es la empatía.»
28 de febrero de 2025, en el pódcast de Joe Rogan. Verificado por Snopes.
Y un episodio que no es una declaración suya, pero que dice mucho: en julio de 2025, Grok —el modelo de inteligencia artificial de su propia empresa— empezó a publicar mensajes elogiando a Hitler y llegó a autodenominarse «MechaHitler». Musk atribuyó el desastre a que los usuarios habían «manipulado» al sistema.
1. Qué está documentado
Todo esto es verificable y está en los apartados anteriores:
- Respaldó por escrito la teoría del gran reemplazo en su versión antisemita («la pura verdad»).
- Hizo un gesto que varios historiadores del fascismo identificaron como saludo nazi, y no lo desmintió.
- Ha apoyado activamente a partidos de extrema derecha en al menos dos países europeos, incluido uno catalogado como extremista por los servicios de inteligencia de su propio país.
- Pidió a los alemanes que dejaran atrás la culpa por su pasado.
- Ha reintroducido en su plataforma a supremacistas y negacionistas expulsados previamente, y amplifica sistemáticamente contenidos anti-inmigración.
2. Qué no está documentado
Con la misma honestidad:
- No milita ni ha militado en ningún partido nazi ni neonazi. No existe tal cosa.
- No ha defendido el exterminio de ningún grupo humano, ni ha negado el Holocausto. De hecho ha visitado Auschwitz y lo ha condenado explícitamente.
- No propone un Estado totalitario de partido único. Su discurso, cuando es coherente, es libertario: menos Estado, no más.
- Ha hecho negocios y alianzas con Israel y ha condenado el 7 de octubre.
3. Entonces, ¿qué se puede afirmar?
Nuestra conclusión, y por qué la formulamos así
Llamar «nazi» a alguien es hacer una afirmación histórica concreta: adhesión a un movimiento político con un programa de exterminio. Con lo que hay sobre la mesa, esa afirmación no se sostiene, y sostenerla sería dar por probado lo que no lo está.
Lo que sí se puede afirmar, y es grave, es esto: Elon Musk se ha convertido en el mayor amplificador global de ideas de la extrema derecha, incluidas algunas —el gran reemplazo— que están directamente emparentadas con el antisemitismo histórico y que han inspirado matanzas reales. Lo hace desde la propiedad de la mayor plaza pública de Occidente y con una fortuna sin precedentes detrás.
Dicho de otro modo: la pregunta relevante no es qué hay en su cabeza, sino qué produce su conducta. Y su conducta lleva años produciendo exactamente el mismo efecto que produciría la del militante convencido: normalizar, financiar y dar altavoz.
4. Por qué insistimos tanto en la diferencia
Porque no es un tecnicismo, es la única posición desde la que se le puede criticar sin que se le rebote.
Si le llamamos nazi sin poder demostrarlo, ocurren tres cosas, todas malas: él gana la discusión señalando la exageración, la palabra se desgasta hasta no significar nada —y hará falta cuando de verdad haga falta—, y nosotros dejamos de ser fiables.
En cambio, la lista de la primera parte de este apartado no admite respuesta. Cada punto tiene fecha, fuente y captura. Ese es el terreno donde no puede ganar.
Fuentes: Elaboración propia a partir de las fuentes citadas en los apartados EL GRAN REEMPLAZO, EL GESTO y LA INTERNACIONAL. Sobre el uso de la teoría del gran reemplazo en atentados: manifiestos de los autores de Christchurch (2019), El Paso (2019) y Buffalo (2022), analizados por el Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización.
jun 2026 · EL PRIMER BILLONARIO
SpaceX sale a bolsa y nace una fortuna sin precedente
Mientras se discutía todo lo anterior, ocurrió lo que de verdad va a salir en los libros de historia económica.
Junio de 2026: SpaceX sale a bolsa
El 12 de junio de 2026, SpaceX debutó en el Nasdaq con el símbolo SPCX. Los números de la operación son difíciles de asimilar:
- Precio de salida: 135 dólares por acción, para 555,6 millones de acciones.
- Capital captado: unos 75.000 millones de dólares, la mayor salida a bolsa de la historia.
- Valoración de la compañía: alrededor de 1,77 billones de dólares (billones europeos: millones de millones).
- Cerró el primer día en 161 dólares, un 19% por encima.
Cuatro meses antes, en febrero de 2026, SpaceX había absorbido xAI —la empresa de inteligencia artificial de Musk, que a su vez se había quedado con X—. Es decir que en una sola compañía cotizada quedaron juntos los cohetes, los satélites de Starlink, el modelo de IA Grok y la red social.
El primer billonario de la historia
Con la salida a bolsa, el patrimonio de Musk superó el billón de dólares. Es el primer ser humano que llega ahí.
A eso hay que sumarle el paquete retributivo de Tesla aprobado por los accionistas en noviembre de 2025, que puede llegar a valer otro billón si se cumplen unos objetivos extraordinarios.
Qué significa esa cifra, para que no se quede en un número
Un billón de dólares es más que el PIB anual de países como Países Bajos, Turquía o Suiza. Es una persona con la capacidad económica de un Estado mediano, sin las obligaciones de un Estado: sin elecciones, sin parlamento, sin tribunal de cuentas y sin oposición.
Y no es dinero quieto, sino dinero que ya hemos visto convertirse en 250 millones para una campaña electoral, en ofertas a partidos extranjeros y en la compra de la plaza pública. Esa es la novedad histórica: no la fortuna, sino el uso.
Y un matiz técnico que no hay que perder de vista: casi todo eso es riqueza en papel. Son acciones, y las acciones bajan. Una parte importante de su fortuna está además pignorada como garantía de préstamos. Musk es inmensamente rico, pero también inmensamente expuesto a que el mercado cambie de opinión sobre él.
Fuentes: CNBC, salida a bolsa de SpaceX (12-6-2026) · Variety · Fox Business · Bloomberg.
El futuro · ¿HUMO?
Marte se aplaza otra vez, y China le está ganando la carrera de la IA
Musk vende futuro. Es literalmente su modelo de negocio: buena parte del valor en bolsa de sus empresas no está en lo que hacen hoy, sino en lo que ha prometido que harán. Toca, entonces, revisar el historial.
Marte
La promesa insignia. Y su cronología es un desastre:
- 2016: anunció humanos en Marte en 2024. No ocurrió.
- 2017: prometió vuelos privados alrededor de la Luna para 2018. No ocurrió.
- 2025: anunció una Starship rumbo a Marte a finales de 2026 con el robot Optimus a bordo, y humanos en 2029.
- Febrero de 2026: SpaceX aplaza sus planes marcianos a la próxima década. El propio Musk pasó a hablar de «cinco o siete años» para ver siquiera una Starship camino de Marte.
Es decir: en diez años, la fecha de llegada a Marte se ha alejado más de lo que ha pasado el tiempo.
Los coches que se conducen solos
Lleva desde 2016 anunciando que los Tesla serán totalmente autónomos «el año que viene». En 2019 prometió un millón de robotaxis para 2020. El Cybercab acumula retrasos y sigue sin ser una realidad comercial. Mientras tanto, Waymo lleva años haciendo taxis sin conductor de verdad en varias ciudades estadounidenses.
Neuralink y Optimus
Neuralink ha implantado chips en pacientes y hay resultados reales, aunque muy lejos de lo anunciado. Optimus, el robot humanoide, se presentó en 2021 con una persona disfrazada de robot bailando en el escenario, y su primera demostración pública «autónoma» resultó estar teleoperada por humanos.
China
Aquí está el giro que casi nadie vio venir, y que cambia la historia entera.
En inteligencia artificial, China ha alcanzado a Estados Unidos. La estrategia ha sido la contraria a la de Musk y sus competidores: modelos abiertos y precios de derribo. Empresas como DeepSeek, Zhipu, Tencent o ByteDance ofrecen sistemas comparables a los occidentales a una fracción del coste —hay asistentes de programación por unos tres dólares al mes—. El diario oficial chino People's Daily comparó en julio de 2026 el lanzamiento de DeepSeek-R1 con el Sputnik de 1957, y la comparación no es del todo exagerada: es el momento en que Occidente descubre que ya no va solo por delante.
Grok, el modelo de Musk, compite en ese mercado sin haber conseguido la posición dominante que se anunció.
En el espacio la ventaja estadounidense es todavía clara —los cohetes reutilizables siguen sin tener rival—, pero el programa espacial chino avanza con una constancia que la NASA lleva décadas sin exhibir, y con plazos que, a diferencia de los de Musk, tiende a cumplir.
Entonces, ¿es puro humo?
Son dos frases, y hay que sostener las dos a la vez.
Las promesas, en gran medida, sí. Marte, los robotaxis, el robot humanoide y la fusión mental con las máquinas llevan una década desplazándose en el calendario. Quien invierta creyéndose las fechas, perderá dinero.
Pero el poder, no. Y esa es la conclusión incómoda de todo este reportaje: que las promesas sean humo no hace que la influencia sea menos real. Un hombre puede fallar en todos sus plazos tecnológicos y, simultáneamente, haber movido la política de Alemania, del Reino Unido y de Estados Unidos. Los cohetes a Marte se retrasan; el mitin de la AfD ya se dio, los 250 millones ya se gastaron y el algoritmo funciona todos los días a las ocho de la mañana. Lo que no llega es el futuro que vende. Lo que sí ha llegado, y se queda, es el presente que compra.
Fuentes: Eureka (Daniel Marín), «Marte puede esperar» (9-2-2026) · Infobae, el anuncio de 2025 · La República, sobre DeepSeek-R1 y la comparación con el Sputnik · ABC Color / EFE, estrategia china de modelos abiertos.
Balance · NO SE LE PUEDE CANCELAR
Hizo el gesto y se hizo más rico: un hombre sin consecuencias
Después de todo lo anterior, la tentación es cerrar con un veredicto. Vamos a resistirla, porque el veredicto fácil es justamente lo que impide entender el caso.
No es un genio solitario
La leyenda dice que un hombre excepcional levantó los cohetes y los coches eléctricos con su cerebro. La realidad es que no fundó Tesla, que sus empresas emplean a decenas de miles de ingenieros extraordinarios y que ninguna de las dos existiría sin 38.000 millones de dólares de dinero público que asumieron el riesgo cuando ningún inversor privado quería.
Tampoco es un villano de tebeo
Los cohetes reutilizables funcionan. El coche eléctrico dejó de ser una rareza gracias a Tesla. Starlink da internet donde no lo había. Negarlo por antipatía política es hacer el ridículo, y además regala credibilidad a quien no debería tenerla.
Lo que de verdad hemos aprendido: que no se le puede cancelar
La conclusión no va sobre su carácter, sino sobre nosotros. Repase el lector la lista y fíjese en lo que no pasó después:
- Respaldó una teoría antisemita en 2023. Se fueron los anunciantes. Y siguió.
- Despidió a ocho de cada diez empleados de Twitter y dejó a medio mundo litigando por sus indemnizaciones. No pasó nada.
- Hizo aquel gesto ante el mundo entero el 20 de enero de 2025. Diecisiete meses después era el primer billonario de la historia.
- Se publicaron sus correos preguntándole a Jeffrey Epstein cuándo podía ir a verle. Ni dimitió de nada ni se le apartó de nada.
- Se supo que hubo años en los que no pagó impuesto federal sobre la renta. Nadie le pasó factura.
- Acusó públicamente al presidente de Estados Unidos de aparecer en los archivos de un pederasta. Once meses después viajaba con él a Pekín en el Air Force One.
Está por encima del bien y del mal, y eso no es una metáfora
La palabra «cancelación» se usa mucho y casi siempre mal. Aquí sirve para algo: a Elon Musk no se le puede cancelar. No porque nadie lo intente —lo intentaron los anunciantes, los tribunales, la prensa, los manifestantes y hasta quienes le quemaron los coches—, sino porque ninguno de los mecanismos que disciplinan a las personas normales le alcanza.
No depende de un sueldo, así que no puede ser despedido. No depende de anunciantes, porque su dinero viene de contratos públicos y de la bolsa. No depende de votos, porque nunca se ha presentado a nada. Y no depende de la prensa, porque compró la plaza donde se le juzga.
El resultado es un hombre para el que la consecuencia, sencillamente, no existe. Y una sociedad en la que alguien puede hacer todo lo que aparece en este reportaje y salir de ello más rico no tiene un problema con Elon Musk. Tiene un problema con sus propias reglas.
Las tres cosas que nos llevamos
Una. Que el dinero público construyó su imperio y que él aporta a ese Estado, en proporción a su riqueza, una cantidad ínfima. Los dos hechos son ciertos a la vez.
Dos. Que la propiedad de una red social es poder político, aunque no se vote y aunque no se note. Los estudios lo miden: cambiar el orden en que ves las cosas cambia lo que acabas pensando.
Tres. Y la más incómoda: que el hombre que emigró huyendo del apartheid y trabajó sin papeles en California dedica hoy su fortuna a que otros no puedan hacer ese mismo camino. No hay contradicción más elocuente que esa, y no hace falta llamarle nada para que se explique sola.
Fuentes: Elaboración propia a partir de todas las fuentes citadas sección a sección.
Por qué esto no va de Elon Musk
Es tentador leer todo lo anterior como el retrato de un tipo raro: el millonario excéntrico que tuitea de madrugada y se pelea con medio mundo. Sería un error, y además el más cómodo de todos.
Porque lo que este reportaje describe no es un carácter, sino un hueco. Un hueco en las reglas por el que ha cabido un particular con la capacidad económica de un Estado mediano, sin ninguna de las obligaciones de un Estado.
Repásese lo que ha podido hacer, sin infringir ninguna ley clara: cortarle las comunicaciones por satélite a un ejército en guerra. Poner 250 millones de dólares en las elecciones de su país y sortear un millón diario entre votantes registrados. Ofrecer dinero a un partido extranjero a cambio de que cambiara de posición política, y pedir la cabeza de su líder cuando dijo que no. Intervenir por videoconferencia en el mitin de un partido catalogado como extremista por los servicios de inteligencia alemanes. Y modificar el orden en que cientos de millones de personas ven el mundo cada mañana.
Ninguna de esas cosas requirió un voto, un parlamento, un tribunal de cuentas ni una comisión de investigación. Y ninguna de ellas era posible hace veinte años.
La pregunta que queda no es si Musk es nazi, ni si es un genio, ni si nos cae bien. Es esta: ¿por qué hemos construido un sistema en el que la respuesta importa tanto? Si la salud de la conversación pública europea depende del humor de un señor de Texas, el problema no es el señor. El problema es que la conversación pública tenga dueño.
Y queda la imagen que lo resume todo, y que no hace falta adornar: un chaval de diecisiete años se marcha de Sudáfrica para no servir a un régimen que no le gusta, trabaja sin papeles en California y se hace rico. Treinta años después, ese mismo hombre gasta parte de la mayor fortuna de la historia en apoyar a los partidos que quieren impedir que otros hagan ese camino.
No hace falta llamarle nada. Basta con contarlo por orden.
David Santiso · Clave 45 · Agosto de 2026. Documentación, verificación y edición de la redacción de Clave 45, con la ayuda de la IA Claude Opus 5.


