Veinticinco años dirigiendo el misterio en España. Su obra, sus aciertos, sus errores y la gente que se quedó por el camino

Hay una frase que lo resume todo, y no la dice un enemigo. La dice Manuel Carballal recordando la primera vez que pisó la redacción de Año Cero:

«Cuando yo llego, tenía Enrique de Vicente de director […]. Era Dios. Enrique de Vicente era Dios en Año Cero.»

(Clave 45, Ep 336, «Manuel Carballal y sus planes para el 2025», 12 de mayo de 2025, minuto 1:23)

No es una metáfora cómoda. Durante veinticinco años, un solo hombre decidió qué era misterio y qué no lo era en el quiosco español.

Cómo se ha hecho este artículo. Con tres materiales. Primero, ciento once números de Año Cero publicados entre 1990 y 2025, todos con el texto buscable palabra por palabra: cincuenta y nueve de los años en que él la dirigió y cincuenta y dos de los diez siguientes. Eso permite contar, y no solo opinar. Segundo, sus propios libros y su propia web. Y tercero, hemeroteca ajena, incluida la de quienes llevan treinta años contrastando lo que publica. Cada afirmación de peso lleva su fuente al lado. Cuando algo no se ha podido verificar, se ha quitado; cuando el archivo contradice el relato, se dice.

Portada del número 1 de Año Cero, agosto de 1990
El número 1, agosto de 1990. Empieza el cuarto de siglo.

1. El hombre

Enrique de Vicente Martín nació en Aranda de Duero, se licenció en la Universidad Complutense y, tras graduarse, se trasladó a Utrecht para asistir a un seminario sobre parapsicología. En 1980 ingresó en la Parapsychological Association, la asociación internacional del ramo. Preside la Sociedad Española de Parapsicología. (Fuente: Wikipedia en español, entrada «Enrique de Vicente».)

Antes de la revista fue una voz de madrugada. Carballal, entonces un adolescente que tomaba notas bajo las sábanas con una linterna entre los dientes, lo recuerda así:

«Escuchaba embelesado el Media Noche de Antonio José Alés, En el Filo de la Navaja de Enrique de Vicente, o Espacio en Blanco de Miguel Blanco…»

(Manuel Carballal, «La prostitución del periodismo paranormal», El Ojo Crítico nº 23, junio de 1998.)

Conviene anotarlo desde el principio: para toda una generación, él fue la puerta de entrada. Quien hoy le critica, muchas veces, lo escuchaba de crío.

En 1990 funda Año Cero junto a Javier Sierra. La dirige hasta 2015: veinticinco años. (Wikipedia; y confirmado por él mismo, ver más abajo.) Su nombre figura como director al menos hasta el número 303, de octubre de 2015 (el de noviembre falta en la colección); en el de diciembre ya aparece Lorenzo Fernández Bueno. Él mismo lo contó cinco años después: «Tras mi jubilación, Lorenzo se hace cargo de la dirección de AÑO/CERO, apoyado por Miguel Pedrero, que también fue mi bastión durante la última década». (Año Cero nº 360, julio de 2020, página 45.) Después, y hasta hoy, colabora en Cuarto Milenio.

Ha publicado, entre otros, Los poderes ocultos de la mente. Y dos libros que dicen bastante de su olfato comercial: Claves ocultas del Código Da Vinci y Claves ocultas de El símbolo perdido, publicados al rebufo de los dos éxitos de Dan Brown.

Las dos ediciones de Los poderes ocultos de la mente
Su libro sobre parapsicología, en la edición de Círculo de Lectores. Volveremos a él.

2. Lo que construyó, y no es poco

Conviene decirlo antes que lo demás, porque es verdad y porque el resto del artículo cargará la mano del otro lado.

Año Cero fue, durante un cuarto de siglo, la publicación de misterio más estable de España. Y la época que abrió fue irrepetible. Quien mejor la describe es, otra vez, alguien a quien esa casa acabaría cerrando la puerta:

«Fueron unos años absolutamente maravillosos e irrepetibles […]. Una revista como Más Allá llegó a vender un cuarto de millón de ejemplares al mes. […] Había un tío solo que era corrector ortográfico. Había dos o tres maquetadores, un departamento de publicidad. Yo cada vez que iba a las redacciones flipaba.»

(Clave 45, entrevista del 12 de mayo de 2025, minuto 1:18. La cifra de ventas es suya y se recoge como testimonio.)

Aquella industria dio de comer y dio tribuna a una generación entera. En la mancheta del número 2, de septiembre de 1990, conviven Vicente-Juan Ballester Olmos, Manuel Carballal, Alejandro Agostinelli, Miguel Blanco, Sebastián D'Arbó, Ignacio Darnaude… y J. L. Jordán Peña, el hombre que años después confesaría haber inventado el caso Ummo. (Año Cero nº 2, septiembre de 1990, página 3.)

Mancheta del número 2, septiembre de 1990
En una misma lista, el escéptico y el fabulador. Según cómo se mire, eso es pluralidad o es indiferencia ante la verdad.

El oficio, cuando se hacía bien

Esto no es una concesión de cortesía. En los cincuenta y nueve números de su etapa hay periodismo serio, y bastante. Cuatro ejemplos, todos comprobables:

Desmontar a un farsante célebre. El número 35, de junio de 1993, dedica un reportaje a Léo Taxil, el hombre que durante doce años vendió a la Iglesia católica un culto satánico masónico que se había inventado entero. La revista no coquetea con la duda: cuenta su confesión pública de 1897 y sentencia que Taxil «se reveló como lo que siempre había sido: un impostor y un farsante, un hábil mistificador capaz de encandilar al público con los mayores embustes». En ese mismo número explica que la conspiración judeomasónica es «la tesis expuesta en Los Protocolos de los Sabios de Sión», y en el número 16 ya había escrito que los Protocolos están «considerados hoy por los historiadores un hábil montaje político» y que aquellas eran «teorías antisemitas». (Año Cero nº 35, junio de 1993 y nº 16, noviembre de 1991.)

Dar voz a quien avisa del fraude. En abril de 1994, una nota de la sección de noticias recoge el trabajo de Edzard Ernst —que años después sería el mayor crítico académico de las terapias alternativas del mundo— sobre cuánto gastaban los estadounidenses en ellas, y termina con su consejo: que el usuario «se informe convenientemente sobre los riesgos y las ventajas que le prometen los vendedores de los inventos expuestos bajo la etiqueta de "naturista"». (Año Cero nº 45, abril de 1994.)

Pedir que se persiga a los estafadores del ramo. El número 16 informa del Manifiesto Parapsicológico firmado en Vigo, en el que los investigadores reclaman reconocimiento oficial «que permita luchar contra los timadores y estafadores que se escudan tras el término parapsicológico para cometer sus fraudes». Y el número 58, en mayo de 1995, celebra que la policía cree una brigada de cuarenta inspectores que perseguirá «todas las estafas que se lleven a cabo en el mundo paranormal». (Año Cero nº 16 y nº 58.)

Historia con historiadores. El reportaje sobre el Club del Fuego del Infierno, en septiembre de 2010, se apoya en la historiadora Evelyn Lord y transmite su veredicto sin adornarlo: «no existen pruebas de rituales satánicos y sexuales». El de la Wicca, en diciembre de 2007, cuenta que «prestigiosos etnólogos negaron» la tesis de Gerald Gardner sobre una brujería organizada e ininterrumpida desde la Edad Media, y que «no existen pruebas que avalen una teoría tan atrevida». (Año Cero nº 242 y nº 209.)

A eso hay que sumar el trabajo de campo de sus redactores —oleadas ovni recorridas pueblo a pueblo, archivos militares, expedientes policiales— que en muchos casos es lo mejor que se publicó en España sobre esos asuntos. Nada de lo que viene después borra esto.

Y a veces sabía y publicaba igual. En mayo de 1995 aparecieron los fotogramas de la supuesta autopsia a un extraterrestre de Roswell. Javier Sierra lo contó en 2021: «Enrique de Vicente –entonces director de AÑO/CERO– y yo discutimos la falta de nombres y detalles verificables». La revista los publicó en exclusiva para España de todos modos, «creando un escándalo sin parangón». El productor, Ray Santilli, admitió en 2006 que la película era una recreación. (Javier Sierra, «El hombre que inventó las fake news», Año Cero nº 375, octubre de 2021, página 114.)

El problema no es que Año Cero no supiera hacer periodismo. Es que sabía, y no siempre quiso.

3. La pregunta incómoda: ¿es un conspiranoico?

Tiene respuesta medible, porque su revista se puede contar.

La prueba de 1991

Año Cero número 16, noviembre de 1991, páginas 4 y siguientes. Antetítulo: «Conspiraciones, sociedades secretas y poder político». Titular a doble página. Firma: ENRIQUE DE VICENTE.

El artículo del Nuevo Orden Mundial, Año Cero nº 16

LAS RAÍCES OCULTAS DEL «NUEVO ORDEN» MUNDIAL «Cuando el mundo entero parece abocado a una época de incertidumbre, el hombre de la calle intenta en vano descifrar las claves de su futuro. ¿Qué nos anuncia Bush cuando habla insistentemente de un "nuevo orden" internacional? ¿Por qué parece existir tras todo ello una misteriosa y antigua conspiración?» «Hay quienes ven en la aceleración con la que se suceden los acontecimientos internacionales una jugada maestra orquestada por manos invisibles: el desarrollo de un plan que tendría por objeto la instauración de un "gobierno mundial"…»

(Año Cero nº 16, noviembre de 1991, página 4. Reproducción de la página.)

Eso es, literalmente, la teoría del Nuevo Orden Mundial. Y no la firma un colaborador al que se le fue la mano: la firma el director, en el año dos de su revista.

La continuidad, contada

Contando apariciones —palabra completa— en los cincuenta y nueve números de su etapa:

TemaVecesEn cuántos númerosDel … al …
«conspiración(es)»16048 de 591990 → 2015
«Bilderberg»13016 de 591991 → 2015
«nuevo orden mundial»3317 de 591991 → 2015
«gobierno mundial»2611 de 591991 → 2015

(Recuento propio sobre el texto de los cincuenta y nueve números de su etapa: los 54 disponibles en archive.org y cinco más de 2015. La colección tiene huecos —faltan los números 59 a 122, entre otros—, de modo que estas cifras son un suelo, no un techo.)

No es una fase. Es la columna vertebral de la revista durante veinticinco años.

El año 2013, según la propia revista

No hace falta interpretar nada. En enero de 2014, Año Cero publicó su índice temático del año anterior. La sección «Conspiraciones» reúne diecinueve reportajes en doce meses:

Chemtrails nos están envenenando · Islandia: el país que se enfrentó a los amos del mundo · Plan de exterminio mundial: ¿estamos gobernados por psicópatas? · Por qué renunció Benedicto XVI: ¿es su sucesor el último papa? · La CIA manipuló los secretos de Fátima · Biotecnología y transgénicos: nos están envenenando · LHC: la humanidad amenazada · David Icke y la conspiración reptiliana · Así nos roban los dueños del mundo · La conspiración de las energías libres · 11-S: extrañas muertes de investigadores y testigos · Todos estamos bajo control · Países ricos y multinacionales acaparan las tierras del Tercer Mundo · La escuela: laboratorio de control mental · El Papa, contra el Vaticano · Europa, bajo una dictadura · Bohemian Grove: ¿siguen a Lucifer los amos del mundo? · Al Qaeda y la CIA: el pacto secreto · Gripes artificiales, microchips y esterilización mundial

(Año Cero nº 282, enero de 2014, índice temático de 2013.)

Más de un reportaje y medio al mes, durante un año entero, bajo su dirección.

Lo dice él

En julio de 2020, Año Cero cumplió treinta años y lo celebró con un artículo de memorias del fundador. Ahí está, con su firma, la respuesta a la pregunta de este apartado:

«Conspiranoia, ese término que yo acuñé hace más de treinta años como un calificativo necesariamente crítico de mis propias locuras y las de otros […], se ha convertido en el insulto predilecto de los reduccionistas conservadores […]. Y AÑO/CERO fue la primera revista longeva en asumir esta tarea como propia desde su nacimiento, incluyendo las conspiraciones entre sus temáticas predilectas. […] Las siembras iniciadas hace tres décadas por esta revista comienzan a dar sus frutos.»

(Enrique de Vicente, «Preparándonos para una Nueva Era», Año Cero nº 360, julio de 2020, página 37.)

En el mismo texto se presenta como «ideólogo de esta revista» y asegura que la Fundéu le reconoció la paternidad de la palabra. Esa ficha no la hemos encontrado; sí lo respalda Javier Sierra, que dice haber oído por primera vez «conspiranoico» en boca de De Vicente a finales de los años ochenta. (Javier Sierra, La Razón, 31 de mayo de 2021.)

El presente

Enrique de Vicente con Iker Jiménez en el plató de Cuarto Milenio
Con Iker Jiménez. «Siento haber alcanzado el cénit gracias a Cuarto Milenio», escribe él mismo en su web.

El 14 de diciembre de 2025, en Cuarto Milenio, se enfrenta al egiptólogo Nacho Ares por las dos cavidades que el proyecto ScanPyramids ha detectado en la pirámide de Micerino, en Guiza. Ares defiende el consenso académico y dice que es un proyecto serio, «con todas las garantías». De Vicente sostiene que detrás hay «otro tipo de fuerzas», «para que no se hable de nuestra visión de la historia». (Cuatro.com, crónica del programa del 14 de diciembre de 2025.)

Respuesta: sí. No en el sentido de charlatán de barra, sino en uno más incómodo: un conspiracionista sistemático, con más de treinta años de continuidad documentada, que ha ejercido primero desde la dirección de un medio y después desde la televisión generalista.

4. Los errores que se pueden contrastar

Aquí no vale la opinión. Cada caso lleva la cita, el contexto y la refutación.

4.1. Angrois: setenta y nueve muertos y la radiación cósmica

Qué dijo. Entrevista de Concha Lago en el diario Deia, 18 de agosto de 2013, tres semanas después del descarrilamiento del Alvia en Santiago de Compostela:

—¿Algunos accidentes, como el de tren en Santiago, también se inscriben en este contexto? —Sí. De hecho, el maquinista confesó que había sido un déficit de atención y, si uno analiza la veintena de accidentes graves que hubo en los días previos y posteriores —choques de trenes en Canadá y Suiza, accidente de autobús en Italia, incluso incendios como el de Andratx…

El «contexto» es, en sus palabras, «el incremento de radiación cósmica que llega a la Tierra», que «altera el comportamiento de la gente». (Recogido y documentado por Luis Alfonso Gámez en Magonia, 21 de agosto de 2013, con reproducción de la página del periódico.)

La refutación. La causa de Angrois no es una hipótesis: está establecida judicialmente. El tren entró en la curva a casi 180 km/h en un tramo limitado a 80, porque el maquinista atendía una llamada de teléfono y perdió la referencia de dónde estaba. Fue condenado a dos años y medio de prisión por 79 homicidios y 143 lesiones por imprudencia grave; el exdirector de Seguridad en la Circulación de Adif, condenado en primera instancia, fue absuelto después por la Audiencia de A Coruña. (Comunicados del Consejo General del Poder Judicial sobre la sentencia y la apelación.)

No hubo anomalía alguna en la radiación cósmica. Y la «veintena de accidentes graves» es el truco más viejo del pensamiento mágico: en un planeta de ocho mil millones de personas, cualquier semana produce una veintena de accidentes graves. Es exactamente la falacia que hace «acertar» a los videntes.

Por qué esto no es equivocarse sin más. Setenta y nueve personas muertas, y unas familias peleando por que se investigara la responsabilidad de la infraestructura. No los rayos cósmicos.

4.2. El ébola: Bill Gates, Soros y el Ejército de Estados Unidos

Qué publicó. Portada y nueve páginas de Año Cero, firmadas por él, en el número de noviembre de 2014 (nº 292), que llegó a los quioscos en octubre. La tesis: la epidemia de ébola en África occidental es intencionada y busca despoblar Sierra Leona, Liberia y Guinea para multiplicar la rentabilidad de inversiones de grandes magnates. Señala, directa o indirectamente, a la Fundación Bill y Melinda Gates, a George Soros, a Muhammad Yunus, a las farmacéuticas y al Ejército estadounidense. (Año Cero nº 292; comentado por Magonia el 30 de octubre de 2014, con la portada y el reportaje delante.)

El mecanismo. El texto repite hasta la saciedad la fórmula «hay quienes piensan que…» sin identificar jamás a esos «quienes». Y encadena la epidemia con «la sorpresiva irrupción de un islamismo alarmante, la incursión israelí en Gaza y el grave conflicto en Ucrania», como si la coincidencia en el calendario fuera una prueba de algo.

La refutación. El brote de 2014 tiene origen zoonótico rastreado hasta un caso índice en la aldea de Meliandou (Guinea) en diciembre de 2013, y el genoma del virus está secuenciado y publicado. Ninguna de las personas señaladas ha tenido relación alguna con su origen. Y esto no es inocuo: la desconfianza hacia los equipos sanitarios extranjeros costó vidas durante aquella epidemia.

4.3. «Unas muertes muy oportunas»: el vuelo MH17

Es el pasaje más grave de todo lo revisado, y está dentro de ese mismo reportaje. Sobre el avión de Malaysia Airlines derribado sobre Ucrania el 17 de julio de 2014, con 298 personas a bordo, escribe:

«Un avión malayo que inexplicablemente fue abatido sobre Ucrania el 17 de julio, sin que tengamos posibilidad de saber cómo, por qué ni por quién. A bordo del mismo viajaban un centenar de personas que acudían a un Congreso sobre el SIDA. […] Fueron unas muertes muy oportunas, porque algunos eran virólogos de primera línea y podrían llegar a saber mucho sobre el origen, naturaleza y posibles remedios de la epidemia de ébola e incluso de cómo combatirla.»

(Año Cero nº 292, noviembre de 2014, texto firmado por Enrique de Vicente.)

La refutación, punto por punto.

«Un centenar de personas» que iban al congreso del sida. Es un error de las primeras horas. La mañana del 18 de julio de 2014 varios medios dieron esa cifra, y los organizadores de la Conferencia Internacional del Sida la corrigieron esa misma semana: los delegados confirmados a bordo fueron seis, entre ellos el investigador holandés Joep Lange. Él escribe cuatro meses después de la rectificación. (Al Jazeera America, 25 de julio de 2014.)

«Sin que tengamos posibilidad de saber cómo». El 9 de septiembre de 2014, dos meses antes de que ese número llegara al quiosco, la Junta de Seguridad de los Países Bajos publicó su informe preliminar: el avión fue «penetrado por un gran número de objetos de alta energía procedentes del exterior», y no había indicio alguno de fallo técnico ni de error de la tripulación. El «cómo» estaba publicado. (Onderzoeksraad voor Veiligheid, 9 de septiembre de 2014.)

«Ni por quién». Eso sí seguía abierto en 2014, y es justo reconocerlo. Se cerró después: el informe final de 2015 identificó un misil Buk, y el 17 de noviembre de 2022 el tribunal de La Haya condenó a cadena perpetua a dos rusos y un ucraniano por el derribo. (Tribunal de La Haya, sentencia de 17 de noviembre de 2022.)

«Unas muertes muy oportunas». La persona a la que apunta es real: Glenn Thomas, coordinador de medios de la Organización Mundial de la Salud en Ginebra, murió efectivamente en ese avión. La afirmación de que guardaba pruebas de diagnósticos manipulados de ébola, y de que por eso lo mataron, no tiene más apoyo que su circulación por internet. No hay documento, no hay fuente, no hay nombre de quien lo sostiene.

Insinuar el asesinato de una persona identificable, cuya familia existe, sin una sola fuente, no es una hipótesis audaz.

4.4. «La NASA confirma la hipótesis Nibiru»

Portada de Año Cero nº 272, marzo de 2013
Marzo de 2013. Dos conspiraciones en la misma portada.

Es el titular de portada del número 272, de marzo de 2013: «La NASA confirma la hipótesis Nibiru: SITCHIN TENÍA RAZÓN».

Qué hay dentro. Tres hallazgos científicos reales y sin relación entre sí: que existen planetas errantes expulsados de sus sistemas, que el Sistema Solar pudo formarse con un quinto planeta gigante que después salió despedido, y un trabajo de Princeton sobre litopanspermia. Con eso, el reportaje encadena: si la ciencia admite planetas errantes y órbitas elípticas, «¿acaso no son estas conclusiones asombrosamente parecidas a muchas de las teorías propuestas por el investigador y escritor Zecharia Sitchin?». Y remata reconociendo que a Sitchin «se le suele acusar de haber realizado traducciones incorrectas y de una comprensión errónea de la física», para concluir que, «a la luz de los últimos hallazgos de la NASA», esas acusaciones «habrían dejado de tener validez argumental». (Año Cero nº 272, marzo de 2013.)

La refutación. La NASA dice exactamente lo contrario, y lo tiene escrito: «Nibiru, un supuesto gran objeto que se dirigiría hacia la Tierra, sencillamente no existe. No hay evidencia creíble —telescópica ni de ninguna otra clase— de la existencia de ese objeto». (Don Yeomans, NASA/JPL, «2012 - A Scientific Reality Check», 10 de noviembre de 2009.)

Un planeta errante expulsado de su sistema no vuelve cada 3.600 años a cruzar el nuestro. Que existan planetas sueltos en la galaxia no valida a Sitchin, igual que la existencia de las ballenas no valida al Leviatán.

4.5. La mini edad glacial

Editorial firmado por él en el número 283, febrero de 2014:

«Nuestros reiterados anuncios de inminentes perturbaciones en el Sol y del probable avance hacia una mini-edad glacial —en tanto otros interpretan el obvio cambio climático, cuyas consecuencias siguen padeciéndose en todo el mundo, como un calentamiento global debido esencialmente a causas humanas— parecen haber sido refrendados en los primeros días del año por una potente tormenta solar y por el mayor descenso de temperaturas que se recuerda en Norteamérica.»

(Año Cero nº 283, febrero de 2014.)

La refutación. Aquello era el vórtice polar de enero de 2014: una ola de frío regional, de dos semanas, en Norteamérica. Once meses después, la NASA y la NOAA anunciaron conjuntamente que 2014 había sido el año más caluroso del planeta desde que hay registros, en 1880, y que —salvo 1998— los diez años más cálidos de la serie se habían registrado todos desde 2000. (NASA y NOAA, 16 de enero de 2015.)

Tomar una ola de frío de quince días en un continente por la refutación de una tendencia global de un siglo no es un desliz de dato. Es el método: de todo lo que pasa, se recoge lo que encaja. En ese mismo editorial, un ovni detectado por los radares en Bremen aparece «reafirmando la existencia de objetos que burlan todas nuestras medidas de seguridad».

Y no lo dejó ahí. En septiembre de 2015, en uno de sus últimos números como director, la portada anunciaba: «La ciencia confirma: hemos entrado en la sexta extinción · Una edad de hielo para 2030 · El colapso de la economía mundial». (Año Cero nº 302, septiembre de 2015, portada.) Cuatro meses después, la NASA y la NOAA comunicaron que 2015 había batido el récord de calor que acababa de marcar 2014. (NASA y NOAA, 20 de enero de 2016.) La revista, ya sin él, volvió a la carga en julio de 2020: «Nos acercamos a una Edad de Hielo». La NASA lo había contestado en febrero de ese mismo año: un gran mínimo solar compensaría, como mucho, el calentamiento de unos tres años de aumento del CO2. (Año Cero nº 360, julio de 2020, sumario; NASA, «There Is No Impending “Mini Ice Age”».)

4.6. El 2012: la cuenta atrás y ninguna rectificación

Año Cero fue uno de los altavoces de la catástrofe anunciada para el solsticio de 2012. (Magonia, 19 de diciembre de 2012.) Lo interesante es cómo se sostuvo hasta el final, y qué pasó después.

Julio de 2012. Editorial suyo, «La revelación maya»: «Este mes detallamos una hipótesis fascinante». Reconoce que del hallazgo arqueológico de Xultún la prensa destacó «lo obvio: los mayas no creían que el mundo se acabará a finales de este año», y se queja de que nadie reflexionara sobre lo demás. Y deja preparada la salida: los herederos de las tradiciones mesoamericanas han decidido «posponer revelaciones esenciales acerca de este proceso hasta que acabe este año». (Año Cero nº 264, julio de 2012.)

Agosto de 2012. Editorial titulado «Delirios apocalípticos». No es una rectificación: es ironía, de principio a fin. «Pero eso es ciencia y el resto charlatanería…»; «eso —por supuesto— nada tiene que ver con los mayas»; «seguro que solo lo hace para promocionar sus libros ufológicos»; «es mera casualidad». Afirmar sin afirmar, y quedarse con las dos cartas en la mano. (Año Cero nº 265, agosto de 2012.)

Y después del 21 de diciembre, nada. Se ha buscado en los cincuenta y nueve números de su etapa —la serie de 2013 a 2015 está casi completa— «nos equivocamos», «pedimos disculpas», «rectificar», «no ocurrió nada»: no aparece una sola rectificación. El editorial del mes siguiente va de chemtrails. La cuenta atrás cambió de fecha: en marzo de 2015, la portada anunciaba «2015: hacia el definitivo colapso del dinero». (Año Cero nº 296, marzo de 2015, portada.)

Lo más parecido a una rectificación lo escribió en 2020, en sus memorias del aniversario:

«Como ideólogo de esta revista reconozco que muchas veces gritamos desde sus portadas: ¡Que viene el lobo (del cambio)! […] Como el Pedro del cuento nos equivocamos en la tan ansiada inminencia, aunque no en que desde la lejanía se atisbaban sus afiladas orejas.»

(Año Cero nº 360, julio de 2020, página 37.)

Y unas páginas después recoloca la profecía: las expectativas de diciembre de 2012, «cuyos presagios de cambio brusco solo parecen atisbarse ahora, transcurrido un ciclo de 7 años». El «ahora» es el verano de 2020, en plena pandemia. (Año Cero nº 360, página 45.)

4.7. Su propio libro: cómo cuenta el cierre del proyecto Stargate

Este es el más fino, y por eso enseña mejor el método.

Portada de Los poderes ocultos de la mente, edición de Debolsillo
La edición de bolsillo lleva en portada un elogio de Javier Sierra, con quien fundó Año Cero: «Este libro es el mejor mapa para esa aventura».

En Los poderes ocultos de la mente, sobre el programa de espionaje psíquico del Pentágono y la CIA, escribe:

«Cuando, en noviembre de 1995, la CIA dio a conocer su decisión de poner fin a la financiación del proyecto secreto Stargate […] lo hizo argumentando que el porcentaje de éxitos obtenidos no compensaba los gastos que ocasionaban dichas operaciones. Una justificación un tanto absurda, porque la cantidad empleada en financiar este proyecto fue de 20 millones de dólares, algo ridículo si lo comparamos con otros muchos gastos militares o de espionaje, y porque algunos psíquicos, científicos y militares de alta graduación, incluido el ex director de la CIA, vicealmirante Stansfield Turner, hablaban con admiración de sus éxitos y posibilidades.»

(Enrique de Vicente, «Los poderes ocultos de la mente», capítulo sobre la visión remota.)

Qué omite. La CIA no cerró Stargate por dinero. Encargó una evaluación independiente al American Institutes for Research (AIR), publicada en 1995, con dos revisores de posiciones enfrentadas: la estadística Jessica Utts, que sostuvo que había un efecto detectable en laboratorio, y el psicólogo Ray Hyman, que lo negó. Coincidieron en lo que decidía la cuestión: la visión remota nunca había producido inteligencia utilizable. Ni un solo caso en que un dato aportado por un vidente hubiera dirigido una operación. El informe describía la información obtenida como vaga y ambigua, y los «aciertos» como reinterpretaciones hechas una vez conocida la respuesta.

Contar ese cierre como un capricho contable, y callar la única evaluación independiente que existe, no es un error de dato: es una omisión que le da la vuelta al sentido de la historia. Y va con su firma, en su libro.

4.8. La pandemia, con su firma

Ya jubilado, volvió a la portada de su revista en septiembre de 2020 con «Crónica oculta de una pandemia anunciada», doce páginas presentadas como la disección de «la guerra geopolítica que se oculta tras la pandemia». (Año Cero nº 362, septiembre de 2020, páginas 24 a 35.)

Qué dice. Que «la propia pandemia sanitaria es muchísimo más leve que otras anteriores, por el porcentaje de muertos y por los medios de los que disponemos para afrontarla». Que todo se ha convertido en «esta “plandemia”». Que la fecha de la declaración de la OMS no fue casual: «A los más paranoicos no nos parece casual la fecha elegida –un 11 de marzo–», un número cuya importancia en «cualquier posible operación de magia planetaria o manipulación del inconsciente colectivo» dice haber denunciado en la revista «durante dos décadas». Da espacio a la tesis de que el virus salió del laboratorio militar estadounidense de Fort Detrick y viajó a Wuhan con los atletas de los Juegos Mundiales Militares, y llama al origen natural «hipótesis no confirmada que mantiene como dogma la corriente principal informativa, burlándose de cuanto suene a conspiranoia». A la asociación Médicos por la Verdad la presenta entre las nuevas «corrientes escépticas». Y se sitúa a sí mismo:

«Una minoría creciente […] comienza a denunciar y a negar casi todo esto como parte de un plan orquestado por unas élites globalistas –incompletamente definidas– para acabar instaurando un Nuevo Orden Mundial tan distópico como el de la novela 1984, de George Orwell. Estos últimos –entre los que me incluyo, con todas las reservas y matizaciones a las que me obligan la sensatez y la información fiable– comienzan a unirse en manifestaciones crecientemente masivas, como las recientes de Alemania…»

(Año Cero nº 362, septiembre de 2020, páginas 34 y 35.)

La refutación. En 2020 murieron en España 493.776 personas, 75.073 más que el año anterior, un 17,9 % más. La covid con el virus identificado fue la primera causa de muerte del año, con 60.358 fallecidos, el doble que la cardiopatía isquémica; otras 14.481 personas murieron con sospecha de tenerla. (INE, defunciones según la causa de muerte en 2020, 10 de noviembre de 2021.) En todo el mundo, la OMS calcula 14,9 millones de muertes de más en 2020 y 2021. (OMS, 5 de mayo de 2022.) Y la pista de Fort Detrick no salió de ninguna investigación: la lanzó en marzo de 2020 el portavoz de Exteriores chino, Zhao Lijian, con un tuit que enlazaba una web conspirativa, y la propaganda estatal china la repitió durante meses sin aportar una prueba. (Foreign Policy, 9 de julio de 2021.)

No hay en el reportaje una consigna contra las vacunas. Y en la propia revista hubo réplica: el número siguiente llevó en portada «La conspiración de la “plandemia”», de Juan José Sánchez-Oro, que sostenía que a los negacionistas de la covid los manejaban Trump y la extrema derecha. (Año Cero nº 363, octubre de 2020, página 21.)

5. El método: la prueba, y cómo trata a quien duda

Los errores de arriba no son casos sueltos. Comparten una manera de entender qué es una prueba, y esa manera él la puso por escrito.

Los chemtrails, en su propia firma

Portada de Año Cero nº 270, enero de 2013
Enero de 2013. La foto de portada es un avión militar soltando bengalas: los puntos incandescentes que salen disparados por los costados y dejan estela sirven para engañar a los misiles de guía infrarroja. Se le ve, además, un cañón asomando por el flanco.

Enero de 2013. La portada anuncia: «CHEMTRAILS: NOS ESTÁN ENVENENANDO. Fumigaciones aéreas, guerra del clima y geoingeniería: una conspiración planetaria. Revelamos las pruebas y documentos secretos que lo demuestran». Dentro, el editorial lo firma él:

«El misterio de los chemtrails constituye uno de los asuntos más difíciles a los que he debido enfrentarme como investigador y divulgador de todo aquello que es menospreciado o maltratado por la mayoría de los medios informativos. […] Algunos han elaborado todo tipo de teorías para explicarlas, todas las cuales son discutibles y requieren para ser aceptadas como válidas un volumen de pruebas que esté al nivel de aquello que afirman. Pero los hechos son contundentes: esas estelas, las maniobras que las entrelazan, sus efectos y el comportamiento de las aeronaves que las despliegan son diferentes de las que solo en ciertas condiciones dejan los aviones comerciales.»

(Año Cero nº 270, enero de 2013.)

En dos frases seguidas enuncia bien el listón —afirmaciones extraordinarias exigen pruebas extraordinarias— y lo salta. La portada, mientras tanto, promete «las pruebas y documentos secretos que lo demuestran», y se ilustra con la fotografía de un avión militar disparando bengalas.

Y a continuación, en el mismo editorial, esto:

«Lo más deleznable es la actitud con la que afrontan este polémico tema los mal llamados escépticos […] Estos grupúsculos de individuos se limitan a negarlo todo y a exigir pruebas contundentes, sin querer examinar las que ya existen. ¿Qué nombre merecen estos personajillos, que se comportan como arpías, esas aves de rapiña mitológicas, mientras pretenden insultarnos a cuantos creemos que merece la pena intentar ir más allá de las verdades que nos impone el sistema establecido, con un calificativo tan precioso como el de magufos? Al menos, se dice que las ratas huyen de un barco cuando este amenaza con hundirse. Y el sistema de intereses y creencias del que ellos parecen mercenarios lleva tiempo haciendo aguas y amenazando con hundirse.»

En ese mismo párrafo define el escepticismo citando a la Wikipedia, y lo define mal: lo confunde con el subjetivismo, que viene a ser lo contrario. Pero lo importante no es el error de manual. Es que exigir pruebas contundentes aparece descrito como una conducta despreciable. Ahí está resumida su relación con la crítica, y explica bastante de lo que viene en el apartado 7.

Siete años después, en sus memorias del aniversario, seguía en lo mismo. De Félix Ares, con quien colaboró de joven, cuenta que acabó fundando en 1987 la asociación escéptica ARP, «de la que luego derivaron el llamado Círculo Escéptico y otras cuya finalidad obsesiva ha sido combatir por todos los medios lo que ellos llaman “pseudociencias”, hasta el punto de embarcar al actual Gobierno en su cruzada inquisitorial». (Año Cero nº 360, julio de 2020, página 40.)

Las vacunas de David Icke

Portada de Año Cero nº 275, junio de 2013
Junio de 2013: David Icke, en portada.

David Icke es el autor británico que sostiene que el mundo lo gobierna una estirpe de reptiles extraterrestres con forma humana. En 2013 y 2014, Año Cero lo llevó a portada y publicó dos extractos de su libro El despertar del león (Obelisco).

El primero, en diciembre de 2013, se titula «Vacunas masivas, inoculación de microchips y esterilización mundial». Va firmado «por: DAVID ICKE», con selección de textos de Miguel Pedrero, y sin una sola línea de réplica ni de contexto crítico. En la mancheta de ese número, «Director: Enrique de Vicente». Sostiene, en primera persona:

«La secuencia, desde mi punto de vista, fue la siguiente: la patente de la vacuna; la liberación en México del virus creado en laboratorio; el uso de los patéticos y controlados medios de comunicación para sembrar el pánico en la población; y, finalmente, conseguir que la Organización Mundial de la Salud declarase una pandemia y exigiera vacunaciones masivas, a fin de obtener grandes ganancias económicas e implantar microchips de nanotecnología en las vacunas.» «No me cabe la menor duda de que estos planes de esterilización masiva hace ya tiempo que se han implementado.»

(Año Cero nº 281, diciembre de 2013.)

Como fuente médica, el reportaje recurre a Ryke Geerd Hamer —presentado solo como «el muy controvertido doctor»—, creador de la llamada «nueva medicina germánica», una doctrina que atribuye el cáncer a conflictos emocionales y desaconseja el tratamiento oncológico, y que está detrás de muertes documentadas de pacientes en varios países europeos.

Esto se publicó en un quiosco español en diciembre de 2013, siete años antes de que la teoría del microchip en la vacuna se convirtiera en un problema de salud pública en medio mundo.

Y conviene ser preciso: Año Cero no hizo campaña antivacunas propia. En los cincuenta y nueve números de su etapa no hay una línea editorial contra la vacunación, ni tampoco en su reportaje de la pandemia de 2020. Lo que hay es haber prestado nueve páginas, sin contrapeso, a quien sí la hacía.

6. Compartir o competir: la fractura de fondo

Hay una escena que explica a este hombre mejor que ninguna tesis, y explica también qué clase de oficio quería que se hiciera bajo su dirección.

El contexto. Oleada ovni de Galicia. Carballal se planta en la puerta del polvorín militar de As Gándaras, en Lugo, disfrazado de militar con ropa comprada en un chino y revistas de defensa en el salpicadero. Se cuela, fotografía la base y sale con el negativo de la foto del ovni. Mientras, Miguel Pedrero, Marcelino Requejo y Carlos G. Fernández habían cubierto la parte civil.

Lo que hicieron con el material:

«Lo más bonito, y esto es la ufología, lo más bonito es que lo compartíamos todo. […] Oye, hagamos una cosa: yo hago el artículo para Año Cero; vosotros, Miguel y José, lo hacéis para Espacio y Tiempo; Carlos, tú lo haces para Más Allá, y el otro para Karma 7. Con la misma información, y [cada uno] lo redactaba como quisiera. Pero de verdad lo compartíamos todo. Ahí no había rollo de la exclusiva periodística.»

(Clave 45, entrevista del 12 de mayo de 2025, minuto 1:25.)

Lo que pasó al contarlo en la redacción, a Javier Sierra y con De Vicente delante:

«Aparece Enrique como un tornado. "¿Cómo que le has pasado? ¿Pero tú le has pasado tu material a los de la competencia?" No, no, a la competencia no, a los de Jiménez del Oso. Eso no es la competencia. Pegó un puñetazo, o sea, reventó un ordenador. Esto lo vi yo, ¿eh? […] Me enzarzo en una bronca con Enrique de Vicente, lo mando a tomar por el culo, cojo mis diapositivas y mi artículo y digo: mira, que te den, se lo doy a Karma 7 o a Mundo Desconocido, y me piro.»

(Clave 45, entrevista del 12 de mayo de 2025, minuto 1:26.)

Y aquí, en honor a la verdad, la historia acaba bien: «al final él reculó […] me mandó un taxi y “tío, no, perdón”, al final el artículo salió en Año Cero». (Minuto 1:27.)

Carballal volvió a contarlo siete meses después, en el fin de temporada, y remató la idea:

«Nos la intercambiábamos. Entonces decíamos: "Oye, pues tú se lo mandas a Año Cero, yo se lo mando a Espacio y Tiempo y tú se lo mandas a Más Allá, y no hay ningún problema." Por eso digo que era una competencia sana y limpia, sin trampas.»

(Clave 45, «Fin de temporada 2025», minuto 1:29.)

Ahí está la fractura entera. Para los que pisaban el barro, la información era de los testigos y de quien quisiera investigarla. Para el director, era un activo de la empresa. Dos maneras incompatibles de entender el mismo oficio, y solo una de las dos firmaba las nóminas.

7. Lo que le costó a quien le llevó la contraria

Todo lo que sigue está dicho y grabado por su protagonista, con fecha y minuto. No es rumor de pasillo.

El artículo

En 1998, Manuel Carballal publica en su fanzine El Ojo Crítico «La prostitución del periodismo paranormal»: una reflexión general sobre en qué se estaba convirtiendo el oficio. Año Cero es uno de los ejemplos, no el único. El párrafo que importa:

«En los últimos 3 meses (abril, mayo y junio de 1998) la revista AÑO CERO ha dedicado 2 portadas y 3 reportajes centrales a Egipto. ¿A qué obedece ese repentino interés […]? La respuesta, decepcionante, se encuentra en las páginas 35 del número 95 y 63 del número 94. Todo ese despliegue "informativo" (yo diría desinformativo) […] es en realidad una excelente operación de marketing. Se trata de […] fomentar deliberadamente su interés por Egipto, con objeto de vender un "viaje iniciático" a la tierra de las pirámides.»

(Manuel Carballal, «La prostitución del periodismo paranormal», El Ojo Crítico nº 23, junio de 1998; reeditado en el nº 51 (verano de 2006) y publicado en elojocritico.info el 10 de octubre de 2013.)

El precio del viaje, según el artículo: 211.000 pesetas por persona, a través de la agencia Bidón. La acusación, en una línea: el contenido editorial convertido en el catálogo de una agencia de viajes. Los números 94 y 95 no están en la colección digitalizada, de modo que esta parte descansa en el testimonio de Carballal, que reproduce las páginas y las cita.

La llamada

«Yo sí recuerdo, cuando se publicó [La prostitución], una llamada de Enrique de Vicente poseído por el demonio, pegando gritos: "estás acabado, te voy a hundir, tú no volverás a publicar". Bueno, una locura.»

(Clave 45, Ep 252 «Traiciones en el mundo del misterio», 12 de febrero de 2023, minuto 19:34.)

Y lo que vino detrás

«Se montó una tremenda porque me vetaron. Cuando digo vetaron no es una teoría conspiranoica: es que, por ejemplo, Santi Camacho me mandó una carta firmada por él diciendo que ya no mandase más artículos a la revista Enigmas porque le habían obligado. […] Nos reunimos en un café —me acuerdo, estaba Bruno Cardeñosa— y decía que lo sentía mucho, pero que él era el responsable de las relaciones en ese momento y que tenía que haber mandado esa carta.» «Durante muchos años, un poco como ahora, no podía ir a ningún congreso, no podía publicar en ninguna revista, no podía aparecer en ningún programa, y no me invitaban a ningún lado.»

(Clave 45, Ep 252, 12 de febrero de 2023, minutos 15 a 17.)

Repárese en el alcance: el veto que describe no se limita a Año Cero. Alcanza a Enigmas, una revista que De Vicente no dirigía.

Lo que dice el archivo, incluso cuando no conviene

Esto se puede contrastar, y hay que hacerlo. Buscando «Carballal» en los ciento once números con texto:

  • 1990-1995: de ese periodo la colección conserva diecinueve números, y su nombre aparece en los diecinueve. En la mancheta, como redactor y colaborador, y firmando reportajes centrales.
  • Octubre de 2000 (nº 123): sigue figurando en la lista de colaboradores de la mancheta. (Año Cero nº 123.)
  • Febrero de 2005 (nº 175): aún aparece dentro de la revista, en el pie de una fotografía suya tomada junto al Ganges.
  • Octubre de 2008 (nº 219): ya no firma; lo cita otro autor dentro de un reportaje ajeno.
  • De 2010 a octubre de 2015: la colección conserva treinta y cuatro números, casi la serie completa de sus últimos años. No firma nada. Su nombre sale dos veces, ninguna como autor: en la reseña de un libro colectivo (abril de 2013) y citado por Miguel Pedrero en su reportaje sobre As Gándaras (mayo de 2014).
  • Abril de 2016 (nº 309): cuatro meses después de que De Vicente deje la dirección, vuelve. «El investigador Manuel Carballal informa a AÑO/CERO sobre un caso de encuentro cercano con un OVNI…», firmado junto a Miguel Pedrero.
  • Mayo de 2016 (nº 310): ya es «nuestro compañero Manuel Carballal», con un reportaje propio sobre el narcosatanismo. Le siguen otros en 2017, 2019, 2020 y 2022, y una portada en septiembre de 2018, con Carlos Castaneda.

Y esto obliga a matizar. Si el veto hubiera sido inmediato y absoluto, el archivo no lo refleja: dos años después del artículo su nombre seguía en la mancheta. Caben varias explicaciones —que las manchetas arrastren nombres, que el veto fuese sobre los encargos y no sobre el listado, que se aplicara por fases— y faltan justamente los números 59 a 122 para poder verlo. Lo honesto es dejarlo así: la desaparición está documentada; la fecha exacta del corte, no.

Lo que el archivo sí permite decir ahora es cuándo se acabó. En los treinta y cuatro números de los últimos años de De Vicente al frente, Carballal no firma una línea. A los cuatro meses de su jubilación vuelve a firmar, y ya no deja de hacerlo. En julio de 2020, el número del treinta aniversario publica un texto suyo en el que recuerda que su primer dossier sobre fraudes paranormales, en el número 16, «generó tanta polémica que casi fue el último». Y en febrero de 2022 lo presenta como «considerado por muchos el mejor investigador de anomalías español», alguien cuyo «único objetivo es buscar la verdad, pese a quien pese y moleste a quien moleste». (Año Cero nº 309, abril de 2016, página 66; nº 310, mayo de 2016, página 53; nº 360, julio de 2020, página 51; nº 379, febrero de 2022, página 53.) Eso no prueba por sí solo un veto: un director nuevo trae otras afinidades. Pero encaja con su testimonio mejor que cualquier otra lectura.

Una puerta que él mismo deja abierta

«El día que la gente de Año Cero, de la redacción, hable, vais a flipar.»

(Manuel Carballal, Clave 45, Ep 252, minuto 20:30.)

8. El negocio: los 806, los viajes y el maestro

Diez páginas de videncia en un solo número

Las diez páginas del Directorio Profesional de Año Cero, diciembre de 2007
Las diez páginas seguidas del «Directorio Profesional» en el número de diciembre de 2007, de la 88 a la 97. El ejemplar tenía cien páginas.

Al final de cada ejemplar, durante años, hubo una sección llamada «Directorio Profesional». Videncia, tarot, «santeros», amuletos, hechizos, cartas astrales. Teléfonos 806, de tarifa especial, con el precio en la letra pequeña: 1,16 €/minuto en red fija y 1,51 €/minuto en móvil, la misma tarifa en 2007 y en 2010.

Se puede medir. Contando los teléfonos 806 distintos impresos en cada ejemplar:

  • 186 números 806 diferentes, repartidos por 24 de los 54 ejemplares de archive.org.
  • Hasta 35 números distintos en un solo ejemplar (febrero de 2005).
  • En el de diciembre de 2007, de cien páginas de revista, diez —de la 88 a la 97— son directorio de videncia. En el de febrero de 2005, ocho de cien.

(Recuento propio sobre el texto de los ejemplares. Es un suelo: el OCR de las páginas de anuncios es malo y bastantes no llegan a leerse. Año Cero nº 209, diciembre de 2007 y nº 238, mayo de 2010.)

Hay que ser justo con dónde cae la responsabilidad: la publicidad la vende el editor, no el director. Año Cero pasó por varias manos y el jefe de publicidad tiene nombre propio en la mancheta, distinto del suyo. Y el archivo le da la razón en esto: el directorio sobrevivió a su marcha. En octubre de 2021, con otro director, seguía en sus páginas, con la tarifa en letra pequeña: 1,21 €/minuto en red fija y 1,57 en móvil. (Año Cero nº 375, octubre de 2021, página 113.)

Pero la contradicción sigue en pie, y es de la casa entera. Es la misma revista que en 1991 daba tribuna a quienes pedían perseguir «a los timadores y estafadores que se escudan tras el término parapsicológico», y que en 1995 aplaudía la creación de una brigada policial contra «todas las estafas que se lleven a cabo en el mundo paranormal». Doce años después, una de cada diez páginas era un anuncio de videncia a euro y pico el minuto.

Y en aquel manifiesto de 1991 la revista publicó, sin comentario, esta frase de Javier Akerman, director del Centro de Investigaciones Psicobiofísicas: «En España no existe ni un solo parapsicólogo, porque no existe tal disciplina académica. Todos los títulos y cursillos existentes son extraoficiales.» El director de la revista preside, desde entonces y hasta hoy, la Sociedad Española de Parapsicología.

Los viajes, entonces y ahora

En 1998, Carballal acusa a Año Cero de fabricar interés editorial para vender viajes esotéricos, y según su testimonio se queda sin puertas durante años.

Enrique de Vicente ante la Gran Pirámide de Guiza
Enrique de Vicente en Egipto, ante la Gran Pirámide.

Hoy, en su ficha de La Nave del Misterio, Enrique de Vicente se presenta así, con sus propias palabras:

«Durante medio siglo me he entregado al estudio y la experimentación de cuanto sobrepasa nuestra comprensión, divulgando estos temas en más de un centenar de medios escritos y audiovisuales, y viajando por medio mundo. Ahora, tras crear y dirigir Año Cero durante 25 años, siento haber alcanzado el cénit gracias a Cuarto Milenio. Y sigo entregado, con más pasión que nunca, a una búsqueda de respuestas en la antigua sabiduría que me encanta compartir con otros mediante conferencias y viajes. Por ello, os invito a sumaros a esta Nave viajera…»

(viajesnavedelmisterio.com, ficha de Enrique de Vicente. Copia archivada en la Wayback Machine el 16 de junio de 2025.)

La misma página explica qué es el invento: «la unión de PANGEA The Travel Store y La Nave del Misterio para crear escapadas y viajes a esos lugares que han marcado la historia del programa; viajes en compañía de colaboradores del programa y del propio Iker Jiménez». Y anuncia uno suyo: «Claves Ocultas de El Escorial y Valle de los Caídos con el Maestro Enrique», desde 155 €.

No hay nada ilegal ni necesariamente inmoral en ello. Llevar viajeros a El Escorial es un oficio digno. Lo que hay es una simetría difícil de sostener: la práctica que se denunció en 1998 —usar la plataforma para vender viajes esotéricos— es hoy, con su firma y su cara, su propio modelo de negocio.

9. Después de él

Las revistas nuevas permiten algo que la colección de archive.org no dejaba: comparar su etapa con la de su sucesor. Contando «conspiración» y «conspiraciones» en el texto corrido —sin titulares ni cabeceras de sección— y por cada cien páginas, para que pesen igual las revistas de cien y las de ciento dieciséis:

EtapaNúmeros«Conspiración» cada 100 páginas
1990-1995 · él191,9
2000-2008 · él63,5
2010-2015 · él342,1
Dic. 2015-2019 · Lorenzo Fernández172,0
2020-2025 · Lorenzo Fernández357,6

(Recuento propio sobre los ciento once números. Los de 2000-2008 son solo seis, y el texto de los años noventa sale de un OCR peor, que se come palabras: tómense como orden de magnitud.)

Al irse él, el tono no cambió durante cuatro años. Desde 2020, con la pandemia, se disparó, y el número de septiembre de ese año, el de la «plandemia», lo firmaba él. La revista sigue presentándolo como él se presentaba: en noviembre de 2023, al llegar al número 400, recordaba que en treinta y tres años solo había tenido dos directores, «Enrique de Vicente, el ideólogo y fundador de la revista, y Lorenzo Fernández Bueno». (Año Cero nº 400, noviembre de 2023, página 18.)

10. ¿Es un maestro?

Su propia página de viajes lo vende como «el Maestro Enrique». Así que la pregunta viene respondida de casa, y merece contestarse en serio.

Maestro, en el sentido de haber enseñado a mirar: no. Un maestro deja discípulos que le corrigen y celebra que lo hagan. Lo documentado aquí es lo contrario: quien lo corrigió recibió una llamada a gritos y, según su testimonio, años de puertas cerradas; quien compartió su material con otros investigadores se encontró con un ordenador reventado de un puñetazo; y quien pide pruebas es, por escrito y en su propia revista, un «personajillo» y una «arpía».

Maestro, en el sentido de haber sostenido un oficio: en parte sí, y negarlo sería mezquino. Año Cero pagó facturas, dio tribuna y formó gente que hoy es mejor que la revista en la que empezó. Javier Sierra salió de ahí. Carballal publicó ahí sus mejores reportajes de campo. Miguel Pedrero se mudó a Madrid para entrar en esa redacción.

La palabra que le cuadra no es maestro. Es patrón. En sus dos acepciones: el que da el trabajo y el que manda.

11. Balance: ¿aportó para bien o para mal?

Para bien. Mantuvo viva veinticinco años una revista mensual en un país que se come sus revistas. Dio de comer y de publicar a dos generaciones. Fue, para muchísimos lectores, la primera puerta. Y en sus páginas se desmontó a Léo Taxil, se llamó montaje político a los Protocolos de Sión, se recogió el veredicto de los historiadores sobre la Wicca y sobre el Club del Fuego del Infierno, y se pidió que la policía persiguiera a los estafadores del ramo. Ese periodismo existió, y también es suyo.

Para mal. Y pesa más, porque el oficio del que hablamos consiste precisamente en distinguir lo verdadero de lo falso, y porque lo bueno demuestra que sabía hacerlo.

Quien dirige un medio de misterio tiene una elección permanente: investigar el misterio o venderlo. Lo reunido aquí apunta consistentemente a lo segundo. Firmó la conspiración del Nuevo Orden Mundial en 1991, seguía en ello en 2014 y en 2020 se contaba entre quienes veían en la pandemia el plan de unas élites para imponerlo. Sostuvo el 2012 al menos desde el año 2000, no rectificó cuando no pasó nada, y cuando por fin admitió el error, en 2020, fue para trasladar la profecía a la pandemia. Puso en portada que la NASA confirmaba un planeta que la NASA niega que exista. Anunció una mini edad glacial el año más caluroso de la historia registrada, y al año siguiente otra para 2030. Prestó nueve páginas a quien decía que las vacunas llevan microchips. Convirtió una epidemia con miles de muertos en un complot de filántropos y llamó «muy oportunas» a las muertes de un avión con 298 personas a bordo. Llamó «plandemia» a la covid y la dio por «muchísimo más leve que otras anteriores» el año en que fue la primera causa de muerte en España. Atribuyó a la radiación cósmica un accidente ferroviario con setenta y nueve víctimas cuya causa fueron un teléfono y un exceso de velocidad. Y en su propio libro contó el cierre del programa de espionaje psíquico ocultando la única evaluación independiente que existe.

El periodismo del misterio español tiene un problema estructural, y no es que existan los creyentes. Es que quien tuvo durante veinticinco años el poder de decidir qué se publicaba lo usó para premiar lo que vendía y para castigar a quien lo señalaba.

Nota sobre este artículo

Todo lo que aquí se le atribuye está publicado por él —en su revista, en sus libros, en su web— o es testimonio grabado, fechado y localizable de quien lo vivió. Cuando el archivo ha contradicho el relato, se ha dicho, aunque restara fuerza al texto. Los datos que no se han podido verificar se han retirado.

Tres cosas conviene dejar dichas, porque en un artículo así la ausencia de una acusación también informa. No se ha encontrado antisemitismo propio en los cincuenta y nueve números de su etapa: de las tres veces que aparecen los Protocolos de Sión, dos los tratan como la falsificación que son; la tercera, el reportaje sobre David Icke de junio de 2013, los cita sin advertirlo. No se ha encontrado ninguna cura milagrosa del cáncer promovida por la casa. Y no se ha encontrado una campaña antivacunas propia: lo que hay es haber publicado la de otro sin réplica.

No se ha recabado su versión. Es una limitación real y el lector debe conocerla. Si Enrique de Vicente desea responder a cualquiera de los puntos de este artículo, Clave 45 publicará su respuesta íntegra y sin editar.

Fuentes

Todo lo enlazado se puede abrir y comprobar. La colección de Año Cero está subida a archive.org, así que los enlaces de la revista llevan al número citado, y en dos casos a la página exacta.

Archivo primario: Año Cero

  • La colección digitalizada en archive.org. 54 números con texto buscable, de 1990 a enero de 2015. Los otros cincuenta y siete números revisados, de febrero de 2015 a 2025, no tienen edición pública que enlazar y se citan por número y página.
  • nº 2 (septiembre de 1990), página 3: mancheta y lista de colaboradores.
  • nº 16 (noviembre de 1991), página 4: «Las raíces ocultas del "nuevo orden" mundial», por Enrique de Vicente. En el mismo número, el Manifiesto Parapsicológico y los Protocolos de Sión.
  • nº 35 (junio de 1993): el fraude de Léo Taxil.
  • nº 45 (abril de 1994): Edzard Ernst y las terapias alternativas.
  • nº 58 (mayo de 1995): la brigada policial contra las estafas paranormales.
  • nº 123 (octubre de 2000): Carballal todavía en la lista de colaboradores.
  • nº 209 (diciembre de 2007): el «Directorio Profesional» y el reportaje sobre la Wicca.
  • nº 238 (mayo de 2010): las tarifas de las líneas 806.
  • nº 242 (septiembre de 2010): el Club del Fuego del Infierno, con Evelyn Lord.
  • nº 264 (julio de 2012) y nº 265 (agosto de 2012): «La revelación maya» y «Delirios apocalípticos».
  • nº 270 (enero de 2013): la portada y el editorial de los chemtrails.
  • nº 272 (marzo de 2013): «La NASA confirma la hipótesis Nibiru».
  • nº 275 (junio de 2013): David Icke en portada.
  • nº 281 (diciembre de 2013): «Vacunas masivas, inoculación de microchips y esterilización mundial», por David Icke.
  • nº 282 (enero de 2014): índice temático de 2013.
  • nº 283 (febrero de 2014): el editorial de la mini edad glacial.
  • nº 292 (noviembre de 2014): el ébola y el vuelo MH17.
  • nº 296 (marzo de 2015): «2015: hacia el definitivo colapso del dinero», en portada.
  • nº 302 (septiembre de 2015): «Una edad de hielo para 2030», en portada.
  • nº 303 (octubre de 2015) y nº 305 (diciembre de 2015): el relevo en la mancheta.
  • nº 309 (abril de 2016) y nº 310 (mayo de 2016): vuelve Manuel Carballal.
  • nº 338 (septiembre de 2018): Carballal en portada, con Carlos Castaneda.
  • nº 360 (julio de 2020): el treinta aniversario. Memorias de Enrique de Vicente (páginas 36 a 45) y textos de Javier Sierra y Manuel Carballal.
  • nº 362 (septiembre de 2020): «Crónica oculta de una pandemia anunciada», por Enrique de Vicente.
  • nº 363 (octubre de 2020): «La conspiración de la “plandemia”», por Juan José Sánchez-Oro.
  • nº 375 (octubre de 2021): Javier Sierra sobre la autopsia de Roswell; el «Directorio Profesional» y su tarifa.
  • nº 379 (febrero de 2022): «Meigas», de Manuel Carballal.
  • nº 400 (noviembre de 2023): los dos directores de la revista.

Otras fuentes suyas

Testimonio grabado

Hemeroteca y refutación

David Santiso · Clave 45 · Septiembre de 2026, ampliado en octubre. A partir de ciento once números de Año Cero (1990-2025), de los libros y la web del propio Enrique de Vicente y de hemeroteca ajena. Los recuentos son propios sobre el texto de la colección; las citas llevan enlace a la fuente cuando la tiene. Documentación y verificación de la redacción de Clave 45, con la ayuda de la IA Claude Opus 5.5.